A Sala Llena

La Ley del más Fuerte, según Darío Cáceres

Morir de a poco.

¿Qué puede resultar más triste que transitar el camino de la existencia sin que absolutamente nada motive su permanencia en él? Tantas cosas pueden suceder en tan poco tiempo. El dolor que significa la pérdida de ese amor que alguna vez se creyó eterno, deja al ser a merced de su mera existencia. El amor es una pasión triste, motor de un alma que busca el eterno momento de la felicidad. Morir por etapas. Marchitarse estando vivo. La Ley del más Fuerte (Out of the Furnace, 2013) es un muy buen intento narrativo en pos de analizar estos tópicos. El film trata de describir lo que sucede cuando el hombre cae en la peor de las pobrezas: la falta de perspectiva, de afecto y comprensión. Scott Cooper, director del filme, elige contarnos esta historia a través de la estrecha y especial relación de dos hermanos: Russell (Christian Bale) y Rodney Baze (Casey Affleck), cada uno con una personalidad bien marcada y distinta del otro.

Russell, el hermano mayor, es quien acepta su destino de vida. Ocupa sus días trabajando en una tradicional fábrica del lugar, a punto de quebrar, y disfrutando del inconmensurable amor de su pareja. Rodney, por su parte, es el menor de la familia, recién llegado de combatir en Irak, molesto por su presente. Hace unos años perdieron a su madre y hoy su padre está en su lecho de muerte. El amor, vínculo resistente que los mantuvo unidos hasta el momento, está representado fuertemente en Russell, él es noble y fraternal. Rodney, insensibilizado por lo que le tocó vivir durante la guerra, no percibe este sentimiento de igual forma aunque ama a su hermano y lo acompaña en el camino.

Cuando parece que cada uno está resignado a vivir con lo que tiene o puede conseguir, un accidente automovilístico en el que participa Russell modifica totalmente el curso de la vida. Es así como el personaje principal, interpretado delicada y majestuosamente por Christian Bale, comienza a morir de a poco. Años tras las rejas, la falta del amor, no estar allí junto a su padre al partir…todo parece ser demasiado insoportable. La Ley del más Fuerte nos regala además un Woody Harrelson genial. Interpretando a Harlan DeGroat, un grosero, violento e inescrupuloso mafioso y traficante de drogas que tampoco tiene mucho por lo que vivir (más que sus turbios negocios) y que nos muestra su crueldad desde el primer minuto en pantalla. “Tengo un problema con todo el mundo”, expresa Harlan como carta de presentación en su primer encuentro fortuito con Russell.

Además de la excelente construcción de personajes, el film nos deja escenas realmente inolvidables. Ver a Russell reencontrarse con su gran amor y decirle “no puedo vivir sin ti, realmente no puedo” -con todo el dolor, vergüenza y cariño del alma- es simplemente sublime. Conviene prestar atención también al momento del accidente que lo lleva a la cárcel y a la metáfora del cazador y el ciervo, recurso retórico muy bien utilizado. El espectador va a conocer el desenlace promediando la obra. Lo va a esperar y no va a tener ninguna sorpresa ingrata. No obstante quedará la sensación de vacío, la imagen de que algo más podría haber sucedido. La idea de que el único final posible y justo no es siempre el mejor. Sentiremos lo mismo que Russell, al sufrir su última muerte para intentar seguir viviendo.

calificacion_4

Por Darío Cáceres

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