A Sala Llena

La Logia del Río (Primera Parte)

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La Logia del Río (Primera Parte)

Dirección y puesta en escena: Sergio Barattucci. Autor: Patricio Abadi. Producción Ejecutiva: Nena Producciones. Diseño Gráfico: Liz Acosta. Intérpretes: Marcelo Frasca, Alex “Peque” Lange, Patricio Abadi, Sergio Baratucci, Ariel Gigena, Germán “Patán” Cunese, Hector Gilligan.

Los Siete Locos

“Tiene casi 20 años y ya está cansado de esperar,

pero tras la frontera está su hogar, su mundo y su ciudad.

Piensa que la alambrada solo es un trozo de metal,

Algo que nunca puede detener sus ansias de volar”

Siete hombres de diversas procedencias se reúnen por órdenes del “Evocador”, una suerte de maestro de ceremonias salido de un musical de Bob Fosse, para recrear una misión ordenada por la mafia del Líbano en Buenos Aires. Uno quedará afuera inmediatamente y por lo tanto seis hombres esperan que sus miserables vidas encuentren un nuevo rumbo.

Después de Ya no Pienso en Matambre, y mientras ejecuta Club de Confesiones también en el Teatro La Clac, Patricio Abadi trae a Capital su espectáculo galardonado con el Primer Premio de Dramaturgia del Fondo Nacional de las Artes y una mención en el Festival de Teatro de Buenos Aires. Solamente dos funciones (ayer y hoy) sirven de presentación de una trilogía que se las trae: ¿estaremos acaso ante una adaptación personal de “Los Siete Locos” de Arlt o irá para otro lado?

Se trata de seis hombres al borde del suicidio, solitarios, que llegaron a un límite y deambulan en un limbo onírico entre la vida y la muerte… solo esta “misión” puede rescatarlos.

Pensada como un docudrama por este “evocador” (extraordinario y versátil desempeño de Ariel Gigena), la obra comienza mostrando breves sketchs en donde los personajes se conocen, se empiezan a relacionar. Sin embargo, esta relación no va para ningún lado… todavía. El resto de la obra se estructura muy parecido al resto de las obras de Abadi: seis monólogos, donde conocemos el pasado de los personajes, sus frustraciones y miserias, aquella situación que los llevó a La Logia del Río.

La inteligencia del texto de Abadi es la fina línea en donde lo trágico se convierte en patético, absurdo, pero a la vez real. El humor de la obra es efectivo y no se limita al gag, o al chiste. Provoca que nos riamos con culpa.

Sergio Baratucci hace una pintura casi grotesca de estos personajes desgarbados, desprolijos, provocando un clima moribundo.

Más allá de la inteligencia y sutileza del texto, las interpretaciones son lo que convierten a La Logia del Río, en algo con más corazón que razón. A pesar del patetismo, los actores convierten a estos marginales en seres queribles y sensibles. El humor se filtra en los momentos más inesperados. Destaco la austeridad del discurso “no soy” de Germán Cunese, sobrio, minimalista; la simpatía que genera el pobre Hector Gilligan narrando sus experiencias con una mujer escandinava o la verosimilitud que imprime Marcelo Frasca a su relato delirante. Alex Peque y su travesaño también encuentra un equilibrio entre un relato sensual y absurdo, provocando risas con pocas expresiones.

Patricio Abadi genera emoción y nostalgia con el cowboy melancólico, algo torpe, que ordena las escenas, apelando al símbolo del Malboro Man, más que a John Wayne.

El propio Baratucci también se destaca con su Motorman. Su monólogo, acaso es el único que no es tan efectivo humorísticamente, dado la crudeza y realidad que tienen sus palabras, consecuencia posiblemente de la Tragedia de Once.

Visualmente atractiva, colorida, original en la manera en que se unen las escenas, musicalmente ligera, La Logia del Río es un espectáculo completo, variado, inesperado, inteligente, que rompe con la estructura de las anteriores obras de Abadi, y le da una vuelta de tuerca original al género monologuista.

Una apuesta a futuro…

Teatro: Teatro La Clac – Av. de Mayo 1156

Funciones: Lunes 30 de Abril 23 Hs.

Entrada:  $50

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(Foto gentileza: Cuzka & Grounauer

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