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CRÍTICAS - STREAMING

La memoria infinita

MÁS ALLÁ DEL OLVIDO

Ya que se está en tren de balances debo decir que dos de las mejores películas que vi este año vienen de Chile. Una es 1976 de Manuela Martelli y el retrato de una mujer de la burguesía en medio de los primeros tiempos de la dictadura de Pinochet, y la otra, La memoria infinita de Maite Alberti. Dos películas de directoras.

Es una historia de amor pero ajena a lugares comunes. Es el amor entre Augusto Góngora, periodista reconocido y combativo durante la dictadura, y Paulina Urrutia, actriz y funcionaria cultural en uno de los gobiernos liderados por Michelle Bachelet.

El punto de inflexión de la trama refiere al 2014 cuando a Góngora le diagnostican el mal de Alzheimer. Habrá un casamiento, mejores momentos y otros no tanto debido a la ausencia de memoria de Góngora. Momentos en que la pareja parece resquebrajarse pero no, ahí está Urrutia acompañando a su esposo, calmando sus arrestos de ira, la confusión inminente, el deterioro general.

Frente a semejante argumento se preveía lo peor: una catarata de escenas lacrimógenas, de esas que golpean mal debajo del ombligo. El astuto trabajo de Alberti (esta es su cuarta película) esquiva con elocuencia cualquier síntoma de sentimentalismo. Ahí están las imágenes filmadas de manera artesanal, la descripción de Góngora y Urrutia en sus actividades, reuniones con amigos, la ceremonia en el Registro Civil, el trabajo como periodista de él, la labor de ella en el gobierno chileno.

Es decir, se está ante una película relevante no solo por lo que muestra sino por el uso del fuera de campo, la constante gambeta de la directora por emocionar, sí claro, pero con herramientas éticas y nada complacientes para el espectador.

Efectivamente, los instantes de desconcierto de Góngora son duros y transmiten una apabullante tristeza. Pero ahí está Urrutia para escucharlo, comprender su confusión, decir las palabras exactas, esperar que disminuya ese momento inestable de su marido. Ahí, en esos detalles de alto riesgo, La memoria infinita se impone como una propuesta de alta calidad cinematográfica.

Góngora falleció en agosto de este año pero el legado se establece a través de una tierna historia amor, sin recurrencia por golpes bajos y soberbiamente construida desde materiales que pertenecen al mejor cine documental.

(Chile, 2023)

Guion, dirección: Maite Alberti. Producción: Juan de Dios Larraín, Maite Alberti, Pablo Larraín y Rocío Jadue. Fotografía: Pablo Valdés. Elenco: Augusto Góngora y Paulina Urrutia. Duración: 85 minutos.

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