A Sala Llena

Ladrona de Libros (The Book Thief)

(Estados Unidos/ Alemania, 2013)

Dirección: Brian Percival. Guión: Michael Petroni. Elenco: Geoffrey Rush, Emily Watson, Nico Liersch, Kirsten Block, Roger Allam, Sophie Nélisse, Oliver Stokowski. Producción: Karen Rosenfelt y Ken Blancato. Distribuidora: Fox. Duración: 131 minutos.

Precisa y bella historia sobre la guerra.

Retratar la Segunda Guerra Mundial no es tarea fácil para ningún director, pero Brian Percival -aún con su corta experiencia en la pantalla grande- parece haber entendido a fondo la esencia de la tragedia. Basada en la novela homónima de Markus Zusak, Ladrona de Libros es la historia de la pequeña Liesel y su separación de su madre y hermanos, que acusados de comunistas deben exiliarse en otras ciudades.

Es fácil entrar en ligazón sentimental con la pequeña Liesel y su personalidad inteligente y valiente. Es una suerte de Matilda de 1938 cuya curiosidad inabarcable, ahora sedada por una ideología detractora de la historia que quema los libros, late muy fuerte en su pequeño cuerpo.

Refugiada en Alemania, Liesel conoce las mentes envilecidas por la propaganda fascista y en medio de esa nueva realidad, intenta encontrar el camino hacia el descubrimiento personal. Entre las personas que la ayudarán a conocerse será de vital relevancia un joven judío llamado Max, quién en palabras de ella fue quien “le dio ojos”.

En efecto el Max de carne y hueso es la representación material de un simbolismo ulterior: de la poesía, la prosa y la literatura que, como muchos teóricos afirmaron por décadas, luego de Auschwitz fue difícil de retomar. Max es la liberación, el autodescubrimiento a través de la lectura que en medio de una oscurecida y represora Alemania se nos aparece cual faro en medio de la niebla.

Liesel comprenderá que no está sola y tomará conciencia de los alcances del nombre de Hitler y de la muerte que -ciñéndose como una sombra- amenazará desde entonces toda su felicidad. Es menester resaltar aquí el enfoque original de Percival en el retrato del fascismo europeo que, lejos de los golpes bajos, intenta entre sarcasmo e inteligencia mostrar un fanatismo cómplice y estupidizante de la masa.

Si bien la película es realista, se pueden encontrar algunos toques de fantasía, que asimilados a la imagen promueven una bella fotografía. Este énfasis fantástico lo encontramos en las diversas apariciones del narrador omnisciente de la película, la muerte, que -fiel reflejo de la novela- nos recuerda que toda película sobre la guerra es una película sobre la violencia y el fin de la vida.

Ladrona de Libros es un viaje también al mundo de la infancia, una infancia que a pesar de los escombros y las huidas que resquebrajan el corazón de nuestros pequeños protagonistas Leslie y Rudy, permite conmover al auditorio sin exacerbar ese componente lacrimógeno típico de los films sobre el Holocausto, convirtiendo a Ladrona de Libros en una propuesta bella y precisa pero también, y este es su punto negativo: de poca trascendencia…

calificacion_3

Por Sofía Lara Gómez Pisa

 

La guerra de los libros contra el nazismo.

“Bien hecho, Winslet”, le dice Ricky Gervais a la actriz británica en los Globo de Oro de 2009, felicitándola por la estatuilla que le mereció su actuación en El Lector. “Te dije, hacé una película sobre el Holocausto y los premios vendrán”.

El no tan inocente chiste de Gervais encierra una gran verdad: hay algo en las historias del Holocausto que enloquece a las multitudes. Ha nacido una suerte de retorcida fórmula, según la cual el que quiere un Oscar sabe que estará mucho más cerca de él con una película sobre la Segunda Guerra Mundial de por medio. Sin embargo, esto también significa que hacer un film sobre el tema desde un enfoque original es todo un desafío.

Pero Ladrona de Libros lo logra. Liesel, cuyos padres son comunistas, es una joven dada en adopción en la época del nazismo. Al poco tiempo, Max, un joven judío, recurre a sus padres adoptivos buscando refugio, y los cuatros acaban por conformar una extraña familia.

Sin embargo, es justamente lo que le da el nombre a la película lo que la diferencia de las demás. Y es que lo único que crece a la par de los horrores del nazismo, con la misma intensidad y rapidez, es la pasión de Liesel por la lectura. Al comienzo de la historia, la pequeña ni siquiera saber leer; al poco tiempo, desesperada por más material, roba libros de la casa del alcalde, cuya biblioteca la deslumbra.

Lo más curioso de su pasión es el hecho de que se remonta a antes de que supiera leer. Desde antes de poder comprender una palabra, la pequeña ya se iba a dormir abrazada a un libro que había rescatado de la calle. Cuando se lleva un libro de una fogata hecha con tomos prohibidos, lo oculta en el abrigo incluso cuando éste la quema. No le importa: debe mantenerlo a salvo. Y es que el amor de Liesel por la literatura es casi instintivo. Es lo que la lleva a creer en sus poderes curativos cuando le lee a Max mientras él muere de frío. Es lo que la lleva a contar historias en el refugio anti bombas para aliviar el dolor de la guerra.

Ladrona de Libros es entonces una película atípica sobre el Holocausto porque elige mostrar a las otras víctimas de la tragedia. Fueron tantas las muertes que causó el nazismo que es difícil concentrarse en la muerte espiritual de los millones de alemanes que no pertenecían al Partido y que morían de miedo todos los días por ello. Es difícil entender que una fogata de libros para “limpiarse moral e intelectualmente desde adentro” es también una masacre. Pero Liesel lo entiende. Liesel entiende el poder de la palabra y que como espectadores se nos lo recuerde es extrañamente bello.

La película, entonces, no es verdaderamente sobre el Holocausto, sino sobre cada uno de los Holocaustos más silenciosos y sutiles que tanta gente tuvo que sufrir bajo el régimen nazi. La actuación de Sophie Nélisse es increíble: logra recordarnos con simples miradas el miedo y la incertidumbre de la época. El guión, adaptado del libro de Markus Zusak, es bueno, aunque no excelente; se nota, de a momentos, que ciertas elecciones estilísticas funcionan mejor en papel. El libro está narrado por la muerte, lo cual se hace a medias y en off en el film, y resulta un poco torpe.

El fuerte de la película es más bien su historia. En una escena con toda su familia, Liesel asegura que todo lo que hicieron por cuidar a otros arriesgándose ellos fue porque “simplemente estábamos siendo humanos”. Así, el mayor triunfo de la película es recordarnos, en el peor momento de nuestra historia, de nuestra propia humanidad.

calificacion_3

Por Verónica Stewart

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