A Sala Llena

Los Jedis Contraatacan: Las Guerras Regresan… (Carta para fanáticos)

alt

Hace mucho, mucho tiempo… en un televisor no tan lejano, conocí La Guerra de las Galaxias. Por supuesto, como toda criatura criada durante los años 80, la saga creada por George Lucas en 1977 me encandiló. Me habré visto una centena de veces cada uno de los episodios originales, fascinado con la aventura, el humor y las criaturas que deambulaban por Naboo o Tatooine, preguntándome como era posible que una especie de robot negro con vos metálica podría ser el padre de un humano, y que a la vez dos humanos nunca llegaran a conocerse antes de tener 20 o 30 años.

Por supuesto, que con el paso de los años, el reestreno de la trilogía en cines en 1997 y todo lo escrito en el medio, todas mis dudas se fueron disipando y por supuesto también el entusiasmo y fascinación inicial por la mitología se fue desencantando a medida que pasaban los años y uno se daba cuenta de los hilos narrativos, los huecos, los errores y el merchandising que Lucas diseñó alrededor de este proyecto.

En 1999 llegaron las precuelas – que admito, al principio me entusiasmaron y ahora no puedo ni ver – y tener la fortuna de ver en el MALBA, en mi etapa de estudiante de cine, accidentalmente, – porque pensaba que iba a ver otra del mismo director – La Fortaleza Oculta, de Akira Kurosawa. Si para ese momento, pensaba que La Guerra de las Galaxias solo estaba inspirada en los viejos episodios de los años ’30 de Flash Gordon, viendo esa película se confirmaban mis temores iniciales: que toda mi creencia en el poder de la fuerza era una falacia.

Más tarde, dejando la facultad de lado, volví a ver y apreciar la trilogía original reconociéndole méritos dentro de los géneros de aventura, la mitología, el trasfondo religioso y la innovación tecnológica. Y aunque sigo pensando que las precuelas eran innecesarias, el Episodio I me sigue entusiasmando (solo un poco) y el Episodio III me excita un poquito más. Pero con la resurrección del personaje de Darth Vader, con la voz de James Earl Jones, confirmé algo que venía pensando hacía tiempo: la carrera de George Lucas debía renovarse por completo.

Creo que Lucas ha dirigido dos buenas obras honestamente: THX 1138 y American Graffitti. No considero que ninguna de Las Guerras de las Galaxias dirigidas por él sean obras cálidas y genuinamente emocionantes, y mucho menos que estén bien escritas o bien actuadas. Démosle mayores méritos a Lawrence Kasdan, Irving Kershner y Richard Marquand, con la colaboración de John Williams.

Además, lo confieso, no creo la teoría que Lucas tenía todo escrito, boceteado y pensado desde el principio. Pienso que Lucas escribió solo Una Nueva Esperanza y le puso Episodio IV para homenajear a Flash Gordon, ya que como sucede con todas las series viejas, nunca tenemos verdadera conciencia de haberla agarrado desde el primer episodio, entonces como un chiste interno, le puso Episodio 4 a La Guerra de las Galaxias. Después, tras el éxito masivo, este título le brindó la estrategia y la excusa para seguir ganando plata, incluso sin necesidad de escribir o dirigir que son cosas que le aburren, a él le gusta crear, pensar en nuevos dispositivos tecnológicos, no escribir textos inverosímiles. La química y carisma de Hamill, Fisher y Ford, le salvaron un poco las escenas.

Repetir un éxito no debió ser tarea fácil, pero confió en la fuerza… de los freekies de todo el mundo para seguir ganando dinero con tres películas, que incluso él debe saber que son malas. Los fans las bancamos, por fans, no por cinéfilos críticos de verdad.

Por eso, y quizás cansado de seguir currando decidió vender todo y retirarse a una isla desierta con su familia. Pero no lo dejan en paz. Cuando tuvo la buena idea de vender Lucasfilm a Disney posiblemente no vaticinó que la compañía del viejo Walt, decidiera seguir llenando las arcazas con dinero de La Guerra de las Galaxias, pero bueno, ya no era su problema.

La responsable fue Kathleen Kennedy, mano derecha de Steven Spielberg en numerosos proyectos y presidenta de Buena Vista (Disney). Quizás, los impuestos en la nueva isla sean muy caros y no le vendría un poco más de ingreso a Lucas por una nueva franquicia, así que aceptó la pésima idea de que se generen tres episodios epilogares de la saga original, que posiblemente abran la posibilidad que surjan una o dos trilogías más incluso (hay versiones que la saga original pensada por Lucas llega al episodio 12 y otras que llega al 15). Enseguida los medios se volvieron locos, tratando de vaticinar quién sería el director, cuál sería la historia elegida, si Lucas la brindaría o sería alguno de los locos escritores de novelas que continuaron en forma literaria o de historieta la saga de la familia Skywalker. Un “supuesto” amigo de Lucas, confirmó que los episodios 7, 8 y 9 eran los mejores, y así cada loco con su tema. A mí, personalmente la idea me parece pésima desde que salió La Amenaza Fantasma. Déjenos a los fans relamernos con los episodios artesanales originales, aun a sabiendas que son un producto clase B en disfraz clase A.

Pero bueno, el juego del “quien debería…” es contagioso. Honestamente, ningún nombre me seducía. Obvio que las voy a ver, más por curiosidad que por fanatismo esta vez, pero en la ruleta de nombres no caía en ningún nombre más interesante que el de Steven Spielberg, y admitámoslo, ya está viejo para estas boludeses. Mi mayor temor es que una saga con tanta trayectoria y leyenda en la historia del cine, la agarrara cualquier director por encargo – Mark Waters, digamos – y termine convirtiéndose en un producto infanto adolescente estilo Harry Potter o Crepúsculo.

Sin embargo, la designación de Michael Arndt como guionista abrió “una nueva esperanza” en mi corazón fanático. No soy gran fanático del guión de Pequeña Miss Sunshine. Aunque es una película simpática cae en muchos lugares comunes, esterotipos y clisés. Pero… el guión de Toy Story 3 fue maravilloso, el broche de oro de una saga que no podía mejorar con una tercera entrega quince años después de la segunda… y sí, realmente mejoró. Esto me provocó fantasear con el hecho de que alguno de los genios de Pixar se haga cargo del proyecto como director. No Andrew Stanton que fue bastante inepto con John Carter, pero quizás Brad Bird, Pete Docter o quién sabe, el propio John Lasseter, quizás quisiera hacer su debut con actores de carne y hueso (o algo así). Pero no. Por suerte, el rumor de que el sobrevalorado Zack Snyder estaba haciendo una película paralela, fue solo un rumor… por lo tanto quedaba esperar a que saliera la noticia.

En el medio fue positivo, que Lawrence Kasdan, un gran director, cuyas dos últimas películas fueron pasos en falso (Cazador de Sueños y la inédita ¡Por fin solos!), se sumara dentro del equipo de guionistas: el mejor de la vieja guarda con lo mejor del nuevo Hollywood. Buenas elecciones.

Y hoy, por fin se conoció la noticia de que J.J. Abrams, director al que admiro profundamente, en especial por una “pequeña” película llamada Súper 8, se iba a hacer cargo finalmente de la dirección.

Momento… el tipo que le dio vida nueva a Viaje a las Estrellas (Star Trek) se hace cargo de la primer secuela oficial de La Guerra de las Galaxias (Star Wars). O sea, si los no fans siempre se confundieron los títulos con los personajes en el pasado… ahora, ¿no podría suceder que realmente los mundos de ambas mitologías nerds se crucen en un universo llamado BAD ROBOT? Pobres, los chicos de Big Bang Theory… o mejor dicho, sus guionistas.

Ahora, pensándolo en frío, la decisión termina siendo la más coherente y adecuada, y no solo brinda una nueva esperanza a que un discípulo (o Padwan) de Pixar y el hijo no reconocido de Spielberg fusionen ideas con Kasdan y den una continuidad interesante a la saga de La Guerra de las Galaxias, sino que estemos ante la oportunidad de ver por primera vez un producto cinematográfico DIGNO derivado del original de Lucas. Como dije, George nunca fue ni buen guionista ni buen director. Y lo peor que hizo fue esta saga. Los tres nombres son garantía de calidad. Quizás el “amigo” de Lucas tiene razón y estemos ante las puertas de la mejor trilogía y lo que empezó como una forma de ganar dinero fácil para Disney se convierta en un producto culturalmente más trascendente que el original. ¿Será posible esto?

Solo hay una forma de que esto salga bien: hacer borrón y cuenta nueva. A sabiendas, John Williams ya va a tener 83 años y dudo que decida crear un leit motiv original. Así que como leí en Entertainment Weekly lo más probable es que Michael Giacchino siga los pasos del gran John y sea el nuevo compositor de la saga. Del elenco no hay que descartar que haya un actor de Lost entre los protagónicos: muy posiblemente Matthew Fox del lado de la república y Terry O’Quinn del lado del Imperio (Hombre de Ciencia, Hombre de Fe). Lo que nos lleva a preguntarnos ¿qué pasará con el Imperio? ¿Se eregirá? ¿Habrá algún Sith suelto por ahí? El pozo donde cayeron el Emperador y Darth Maul, tendrá un fondo y ambos tratarán de ayudarse mutuamente para volver a trepar? ¿Su espíritu vagará por el universo como el de los Jedi buscando almas inocentes para llevar al lado oscuro y entrenarlos? ¿Volverá Frank Oz a interpretar a Yoda? ¿Y Peter Mayhew a Chewbacca?

Muchas incertidumbres. El hecho de que dos hombres tan sentimentales como Ardnt y Abrams se junten también me abre interrogantes sobre si no estaremos frente al peor de los sermones morales y religiosos que vaya a dar Hollywood en su historia, peor que D.W. Griffith y al final no terminemos extrañando a George Lucas.

Falta un poco más de dos años para sacarnos las dudas y estoy seguro que este año depará muchas sorpresas con respecto a hipótesis de la historia y del elenco elegido, de los personajes y de la casi segura inclusión de Harrison Ford, Carrie Fisher y Mark Hamill en función de guiño para los fans y pasar la posta (además imagino que Fischer y Hamill necesitarán un poco de prensa y dinero para resurgir, Ford no lo necesita, tiene tres proyectos solo para este año).

Mientras tanto, seguiremos de cerca todo lo que surja, y nos reiremos de las decisiones con respecto a Jurassic Park 4, que se viene el año entrante. Solo esperemos que a Abrams no se le crucen los cables y termine aterrizando la Enterprise junto al bosque de los Ewoks, o que Kirk y Spock viajen a la velocidad de la luz en el Halcón Milenario.

Anticipando una posible psicosis, les dejo la probable filmografía de J. J. Abrams para los próximos doce años:

Star Trek II: Into the Darkness (2013)

Star Wars: Episodio VII: La Nueva Generación (2015)

Star Trek III: La Amenaza de Khan (2017)

Star Wars: Episodio VIII: El Vulcano Contraataca (2019)

Star Trek IV: En busca del Sr. Solo (2021)

Star Wars: Episodio IX: El Regreso del Jedi Kirk (o el Kidi Jerk) (2023)

Star Trek V: Pequeño Spock Skywalker Sunshine: cuando dos hermanos se encuentran (2025)

Honestamente, preferiría que siga filmando películas personales como Súper 8, pero si el dinero, perdón digo el fanatismo le pesa más, solo me queda desearle:

“Paz y Fuerza. Que la prosperidad lo acompañe. Larga vida… a ambas sagas estelares. Que llegue a fronteras muy lejanas, donde ningún republicano haya podido llegar”.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar...

BUSCADOR

Generic selectors
Solo coincidencias exactas
Búsqueda por título
Búsqueda en contenido
Post Type Selectors

CATEGORÍAS

Seleccionar:

ÚLTIMAS ENTRADAS