A Sala Llena

Némesis (Samaritan)

Samaritan, que en Amazon Prime de la Argentina se titula Némesis (no se trata, desde luego, de una traducción, sino que han optado por el nombre de su rival para programarla, ya se verá por qué), narra la historia de dos héroes de acción enfrentados a muerte, que a la vez son hermanos.

En 1993, Arnold Schwarzenegger interpretó el mejor film de su carrera, El último gran héroe (Last Action Hero), de John McTiernan, que no por azar fue también su mayor fiasco comercial y crítico. Allí, el director de Duro de matar no jugaba con símbolos políticos, religiosos, ontológicos u odontológicos , sino que, a través de una parodia brillante, desmontaba el mecanismo de las películas de héroes de acción en un ejercicio de cine dentro del cine, cuyos personajes pasaban de un lado de la pantalla al otro (como en Sherlock Jr., de Buster Keaton, o La rosa púrpura de El Cairo, de Woody Allen). La recepción tan negativa que tuvo la película le enseñaron, tanto a él como a los ejecutivos de la entonces Columbia Pictures, que con este tipo de género no se juega, y mucho menos desde una superproducción de la misma naturaleza. A los fans les molesta que no se tomen en serio sus devociones, lo mismo que a muchos críticos.

El último gran héroe relataba la historia de un chico, admirador del héroe de acción Jack Slater (Schwarzenegger). Ese chico, mediante un pase mágico, se colaba en el interior de una de las películas de su ídolo, que había visto muchas veces, y lo alertaba de algunos peligros. El argumento contenía numerosos hallazgos, como la interpretación de un Hamlet armado hasta los dientes que hacía Slater, y que por supuesto carecía de las dudas del dulce príncipe de Dinamarca sino que acribillaba a todos con su batería de armas sofisticadas. A propósito de Hamlet, entre los múltiples cameos estaba el de Joan Plowright, viuda en la vida real de Laurence Olivier, en el papel de una profesora cuyos alumnos ignoraban quién había sido su esposo hasta que ella les decía: “Es ese señor que hace el aviso de las cámaras Polaroid en la televisión”, y sólo entonces todos lo reconocían.

También, en una escena que se desarrollaba en un gigantesco y próspero Blockbuster de Los Angeles (paraísos cuya extinción, tan parecida a la de los T-Rex, el guión futurista fue incapaz de prever), se veía un afiche publicitario de Terminator 2 interpretado por Sylvester Stallone, cosa que enfurecía al pequeño admirador de Slater/Schwarzenegger; sin embargo, él no entendía la razón de su enojo: “¿Por qué te pones así?”, le preguntaba. “Es mi actor de acción favorito”.

Y bien, a propósito de Stallone y de los héroes de acción no quedará más remedio que regresar a la soporífera Némesis/Samaritan, pues de ella debe ocuparse este comentario. Aquí también hay algo así como un cruce entre dos mundos, el de la “realidad”, representada por la violenta Granite City, y el de los héroes de acción, de donde provienen los rivales mencionados, de los cuales al principio del film se nos informa que están muertos después de una fatal pelea (¿alguien se encargará de recordar la leyenda de Caín y Abel? Recemos que no sea así).

Del mismo modo, hay un chico que admira a Samaritan, el bueno de la película, pero los pandilleros que siguen a un matón llamado Cyrus son devotos del malvado Némesis. Es más: hay quienes sostienen que Némesis no ha muerto, y que no es otro que Cyrus que ha conservado su juventud. O que Cyrus es su discípulo, o vaya a saberse qué. El chico, llamado Sam (Javon Walton) es vecino de un viejo bastante decrépito que trabaja como recolector de residuos, Joe (Sylvester Stallone). Por una serie de circunstancias, Sam empieza a creer que Joe no es otro que Samaritan, que ahora vive en el anonimato. Una sucesión de hechos ulteriores, repletos de violencia y efectos especiales (aunque bastante baratos comparados con los que se estilan hoy), lo convence cada vez más de su sospecha.

¿Habrá algún “homenaje” escondido de este film a El último gran héroe? Quizá. Una frase que pronuncia con furia Joe, “Big mistake!” (¡Gran error!) es la misma que decía Slater en aquella película cuando calificaba la acción de uno de sus enemigos y las consecuencias que le depararía. Sin embargo, a casi 30 años de su ruinoso estreno, es improbable que hoy se la tenga en cuenta; en especial, cuando su mayor fracaso fue profetizar el fin de los  héroes de acción. Por desgracia, tenemos esta flamante producción de streaming para refutarla.

Los cazadores de símbolos estarán de parabienes, aunque esta vez el libro ahorra el trabajo de ir a bucear en las honduras de la trama y pone moralejas, bastante gruesas, por todas partes. Dejando de lado de Caín y Abel, también se oye en labios del propio Sly: “No hay héroes del bien ni héroes del mal. En cada uno de nosotros se halla por igual el Bien y el Mal, y sólo depende de nosotros elegir quién va a dominar”. Una lección de vida que no sólo podría alimentar una avalancha de nuevas películas con la parte bondadosa de los villanos clásicos, algo tan à la page en estos tiempos, sino que tal vez haya inspirado a Amazon Prime a alternar el título con el que la subió de este lado del mundo.

(Estados Unidos), 2022).

Dirección: Julius Avery. Guion: Bragi F. Schut. Elenco: Sylvester Stallone, Javon Walton, Pilou Asbæk. Duración: 102 minutos.

1 comentario en “Némesis (Samaritan)”

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