A Sala Llena

Pasaje de Vida, según Martín Chiavarino

Ojos de piedra.

Indagar en el pasado traumático de un país es buscar concluir una historia, analizar lo sucedido, ver desde distintos ángulos para entender con afán de conocimiento. El cine es una herramienta muy poderosa en este sentido, con la capacidad de reconstruir historias, convertirlas en parte de una épica y situarlas en un contexto. Pasaje de Vida (2015), el segundo largometraje del director, guionista y productor Diego Corsini, es una obra que, de la mano de la época, intenta indagar a partir de hechos reales, en la historia de la militancia política argentina de mitad de los años setenta en plena efervescencia revolucionaria.

Después de varios años sin mucho contacto, Mario (Javier Godino) va a un hospital de Segovia a buscar a su padre, Miguel (Miguel Ángel Solá), quien está internado por un caso de demencia después de una serie de embolias cerebrales. Con breves momentos de lucidez, el padre intenta acercarse a su hijo sin éxito, pero Mario está resentido por la distancia que su padre puso con él. A través de la copia impresa de una novela aún no editada pero dedicada y enviada, la autora, una mujer desconocida para él, comienza a relacionar la trama con frases incoherentes y nombres de guerra de la época de la militancia de Miguel en la organización peronista revolucionaria Montoneros durante los setenta. A partir de esto, la historia comienza a reorganizarse de nuevo y las piezas perdidas del rompecabezas encuentran su lugar. La narración del presente comienza a mirar hacía el pasado y Mario rememora la vida del Miguel militante (Chino Darín) en una fabrica a través de las hojas de la obra que pretende ajustar cuentas con la historia.

A través de la militancia, Miguel conoce a Gloria (Carla Quevedo), otra empleada de la fabrica, y comienzan una relación que combinará el amor con la militancia revolucionaria. A medida que la lucha política deja lugar a la lucha armada, la vida de ambos cambiará y deberán tomar decisiones arriesgadas que los pondrán en grave peligro. La película da cuenta de la lucha de los militantes de base de Montoneros, las discusiones y los problemas alrededor de los reclamos gremiales, las peleas con los dirigentes sindicales que trabajaban junto a las fuerzas policiales y justificaban las condiciones insalubres en las fábricas y el momento crucial cuando la organización peronista decidió pasar a la clandestinidad forzado por las amenazas y los asesinatos ordenados por José López Rega y ejecutados por la organización paramilitar terrorista La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), que dependía del Ministerio de Bienestar Social.

Pasaje de Vida intenta en todo momento comprender los acontecimientos acaecidos en Argentina en lugar de juzgarlos. La posición del film tampoco justifica a los protagonistas pero sí busca poner a cada cual en su lugar y entender el por qué de la derrota de las organizaciones revolucionarias. Con un sólido guión que consigue traspasar las capas políticas para mirar históricamente y buenas actuaciones a cargo de todo el elenco, Pasaje de Vida logra, a través de una buena dirección y una buena labor de fotografía a cargo del experimentado Germán Vilche, indagar exitosamente en la historia argentina previa a la dictadura para comprender la decepción de los militantes que decidieron huir del país para dejar la violencia atrás, dejando también su vida y a sus seres queridos.

calificacion_4

Por Martín Chiavarino

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