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CRÍTICAS - STREAMING

Reptiles (Reptile)

DE MAYOR A MENOR

Lo primero que puede decirse de Reptiles es que, al menos por un buen rato, es una película interesante. La imagen inicial encuentra a uno de sus personajes principales tomado de espaldas y arremangándose mientras se escucha Angel of the Morning de Juice Newton. Por el rostro de apatía tanto del hombre que se arremanga como de su pareja que se encuentra a unos cuantos metros, mirándolo por la ventana, podemos adivinar rápidamente que esa canción  romántica y pegadiza es un contrapunto irónico  respecto de un noviazgo en crisis.

Como afirmación de esto, la música melosa se interrumpe de inmediato ni bien esta pareja comienza a hablar, como señalando desde un principio que en esta pareja no hay ya espacio para romanticismo alguno.

El hombre es cuestión está además interpretado por Justin Timberlake, ese cantante devenido hoy en un actor con un potencial enorme que sabe interpretar papeles de forma sobria, utilizando el gesto y los movimientos justos y necesarios para interpretar lo que desde el vamos es aquí un personaje ambiguo.

Timberlake y este inicio intrigante no es la única virtud de Reptiles. Está también Benicio Del Toro interpretando con solidez a un detective típico del policial negro: el hombre amargado, duro, que esboza de vez en cuando una sonrisa bonachona pero que en el fondo esconde una profunda melancolía y un desencanto que la trama no hará otra cosa que agravar. Y también está Alicia Silverstone, actriz sumamente talentosa a la que se venía extrañando mucho y que uno agradece que esta película pueda empezar a rescatar. Silverstone es increíblemente natural a la hora de actuar, y puede convencernos tanto de ser una esposa amorosa con un sentido del humor retorcido como de ser una persona con la dureza suficiente como para disparar a un posible ladrón y convivir con una persona que vive en peligro permanente.

No sólo eso, también hay un par de momentos dueños de un uso inteligente del fuera de campo para usar suspenso (la escena donde disparan al compañero del detective mientras este mira un cuadro es excelente) y durante un buen tiempo de metraje, la estrategia de ir desparramando escenas aisladas y elipsis bruscas para hacernos preguntar qué es lo que pasó exactamente en tal o cual situación funciona como forma de mantener el interés.

Pero Reptiles en principio tiene un problema grande. En la medida que va avanzando la trama esos enigmas se van resolviendo y la película tiene menos y menos interés. Más aún, la propia película termina usando el recurso barato de la vuelta de tuerca y la sorpresa efectista para tener nuestra atención. Hay una escena clave que revela este defecto: el detective está en un momento en la casa del personaje de Timberlake, la charla se desarrolla normalmente hasta que el detective le evidencia a Timberlake que tiene una prueba contundente en su contra. Timberlake lo ve y de forma inmediata saca su arma y le dispara a Del Toro. Un segundo después nos enteramos que todo eso era un sueño del detective, que despierta exaltado al lado de su esposa.

Como escena aislada funciona, pero no termina siendo más que un recurso burdo para generar tensión, un momento que podría sacarse de la trama sin que está se altere para nada y que en el fondo no deja de parecerse a esos jump scares berretas de las malas películas de terror. Si la trama se estira demasiado, no es tanto por que se cuentan demasiadas cosas, sino porque muchas cosas que se cuentan podrían sacarse sin alterar para nada la historia principal. Esta es una de las varias situaciones que se despliegan a lo largo del film con una lógica que parece pensar que lo importante son más las escenas aisladas que un todo armónico.

Y finalmente, el mayor de los.problemas de Reptiles, es que cuando uno se queda con la historia central lo que termina sobreviviendo de todo esa acumulación de escenas es una serie de lugares comunes: el hombre aparentemente loco que sin embargo esconde lucidez y una verdad que nade ve; la vida perfecta de un millonario que no esconde otra cosa que inmoralidad e hipocresía; el personaje de la mujer mayor de clase alta que ejerce una tiranía secreta como madre dominante; la mirada hacia una institución de ley signada por la corrupción, son parte de una serie de clichés que Reptiles acumula tras su superficie de film distinto. 

Es que en el fondo, si lo pensamos, hasta esas superficies son engañosamente distintas. Su estilo visual, su forma de contar un noir no en clave de imágenes claroscuras sino de planos perfectamente iluminados, su violencia seca, recuerda demasiado a otros policiales dirigidos por Villeneuve o Fincher. Directores que pueden gustar más o menos (en lo personal deploro a Villeneuve mientras Fincher, cuando me gusta, me gusta muchísimo) pero que al menos supieron en sus policiales entregar algo distinto.

En cambio en Reptiles hay algo de lo demasiado visto, de lo demasiado utilizado, por parte de un realizador cuyas ambiciones no quieren –al menos por ahora- terminar de concretarse y que en Reptiles nos hace entrar por la puerta de una catedral para guiarnos a la salida de una casita.

(Estados Unidos, 2023)

Dirección: Grant Singer. Guion: Grant Singer, Benjamin Brewer, Benicio Del Toro. Elenco: Benicio Del Toro, Justin Timberlake, Alicia Silverstone, Eric Bogosian. Producción: Thad y Trent Luckinbill, Molly Smith. Duración: 134 minutos.

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