A Sala Llena

Respuestas simples, a preguntas peliagudas

Hola, amigos. ¿Cómo arrancaron el feriado? ¿Los viene tratando bien? Mucha gente ha viajado y la ciudad está bastante tranquila. El clima ha sido muy benévolo, así que creo que la gente que se ha quedado en Buenos Aires, la estará pasando bien. Los más religiosos (católicos), hoy, Viernes Santo, se quedarán en sus casas en un día de reflexión y recogimiento. Habrá otros que saldrán a tomar sendos cafecitos por ahí, y unos de más allá que se irán al Rosedal a patinar, andar en bici, broncearse las piernas y tomar matecitos. Estarán los que ayunan, los que comen pescado, los vegetarianos y los que echarán al buche flor de asado. Los que harán pupo todo el día, los que dormirán siestas descocidas, los que se pondrán al día con la lectura y a los que les ha tocado laburar. Los que harán maratones cinematográficas, los que hornearán pastafrolas, los que orarán, los que no sabrán ni por qué es feriado, los que lavarán toda la ropa sucia y los que saldrán a la ruta a ver hasta dónde llegan. Los que sacarán cuentas a ver cuánto falta para el BAFICI o para el estreno de Game of Thrones, los que andarán por ahí tomando fotografías de lo que comen y subiéndolas a Instagram; habrá quien esté intercambiando salutaciones y abrazos con seres queridos allende los mares, y quien desconecte el teléfono y la compu para que nadie lo jorobe. Habrá quien esté dando amor y quien esté recibiéndolo. Habremos muchos, muchos y diversos, todos realizando diferentes faenas. A todos, pero todos ustedes, les mando un gran abrazo.

Esta columna que tengo la alegría de poder escribir, es una suerte de cobija para mi alma, un pilar que sostiene mi realidad y me ayuda a entender de qué la voy y cómo vengo desarrollándome como ser humano. Un espacio de cariño, de amor verdadero por lo que hago, pienso y digo. Y en estas Pascuas, me siento agradecida.

Y esa gratitud proviene de algo que este espacio que es A Sala Llena, me permitió descubrir.

Cuando arranqué a escribir aquí, ni siquiera imaginaba la cosecha de amigos que me depararía el destino. Y fue muy paulatinamente, que fue sucediendo esta cuestión de acceder a la idea de la capacidad de hermandad que tiene el amor al cine. El amor a ver una película, a hablar de una película, a hacer una película.

Como cualquier neurótica-semi depresiva-cuasi bipolar, pienso bastante en la muerte. Pienso en que voy a morir, en que los que amo van a morir, en que el mundo va a morir y así sucesivamente. Y me descubro también, analizando por qué vivir. Ya entendí hace rato que lo que hacemos, por más que perdure en el tiempo, no constituye verdadera trascendencia; que no existe, de hecho, la trascendencia. Existe una ilusión, una máscara conmemorativa, un espejismo. Y eso, de verdad, es algo que algunas mañanas es absolutamente liberador y otras, verdaderamente desalentador. Nadie te lo dice, pero la libertad (o la búsqueda de la libertad) tiene demasiado que ver con el acercamiento a la noción de la falta de sentido de todo. Es algo de verdad peligroso, porque si no estás amando, te acercás mucho a no levantarte de la cama porque, total, todos vamos a morir.

Pero, a la vez que uno va descubriendo estas cosas, también, si está atento, caza una mosca y se da cuenta de que, el sentido, comienza a ser una decisión personal. Es decir que, en esta maravilla que es la vida, podemos decidir sin un ápice de culpa, que es lo que tiene verdadera importancia para nosotros, y amarlo con todo nuestro ser. Y así, el amor que es la única fuerza eterna o con visos de eternidad que el ser humano puede experimentar, se convierte en el mojón que mapea nuestra existencia. Y eso empieza a convertirse en respuesta a una de las más peliagudas preguntas: ¿Por qué quiero estar vivo?

En mi caso, la respuesta más concreta es: Para seguir amando.

Pero esa respuesta tiene un par de subdivisiones y categorías. Y una de esas categorías es “Seguir amando al cine”. Y se divide en un montón de nociones y afirmaciones.

1. Seguir amando esta columna.

2. Seguir amando ver películas.

3. Seguir amando hacer películas.

4. Seguir amando hablar de películas.

5. Seguir amando hacer amigos que compartan el oficio de hacer películas, ver películas, hablar sobre películas y escribir sobre películas.

6. Seguir entendiendo como ese amor, me hermana con muchas personas en el globo y ahuyenta a la muerte, a la enfermedad y a la soledad.

Es por eso, amigos, que es muy importante para mí hoy, expresarles toda mi gratitud y mi cariño por estar del otro lado, haciendo una pequeña comparsa, que nos mantiene tibios y en compañía. Y así, ayudarnos mutuamente a encontrar razones para seguir saliendo de la cama cada día, y seguir agradeciendo el hecho de estar vivos.

Sí, una de las respuestas más contundentes a la peliaguda pregunta de más arriba es: porque quiero ver películas. ¿Quieren que les enumere un par que esperar este año?

Los Vengadores: Era de Ultron, Ted 2, 007 Spectre, Mad Max: Furia en el Camino, Jurassic World, Magic Makie XXL, The Man from U.N.C.L.E (El Agente de C.i.P.O.L), Terminator: Génesis, Los Minions, Los 4 Fantásticos, Entourage, Suite Francesa, ¡EPISODIO Vll!

Cualquier cosa puede pasar, nadie tiene la vida comprada. Pero es muy bueno poner en claro el deseo y esperar lo mejor.

Sí, lo mejor y lo más bello que se pueda.

¡Felices Pascuas amigos! ¡Muy, Feliz Pascua!

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