A Sala Llena

R.I.P.D. Policía del Más Allá (R.I.P.D.)

(Estados Unidos, 2013)

Dirección: Robert Schwentke. Guión: Phil Hay y Matt Manfredi. Elenco: Jeff Bridges, Ryan Reynolds, Kevin Bacon, Mary-Louise Parker, James Hong, Marisa Miller. Producción: Michael Fottrell, Neal H. Moritz y Mike Richardson. Distribuidora: UIP. Duración: 96 minutos.

Un agujero en el cielo.

Si de algo sirvió Hombres de Negro 3 (Men in Black 3, 2012), fue para dejar en claro que ya pasó a mejor vida aquella ciencia ficción canchera con estructura de “buddy movie”, todo un subgénero que tuvo su período dorado durante las décadas de los 80 y 90. Si bien la película entretenía sin mayores pretensiones y resultaba relativamente digna, era innegable que el encanto infantiloide de antaño había desaparecido en gran parte, metamorfoseado en la actualidad en fórmulas aún más limitadas y esquemáticas que las del pasado. Hoy Hollywood intenta reflotar esta suerte de “policiales sobrenaturales” de influjo light con un exploitation no muy sutil de la franquicia encabezada por Tommy Lee Jones y Will Smith.

Por supuesto que nadie se sorprenderá cuando digamos que la “aventura artística” derivó en un tremendo fracaso comercial sustentado en un producto por demás mediocre, al que podemos rescatar del olvido absoluto únicamente por la presencia de una figura de la talla de Jeff Bridges. Sin embargo, sería injusto homologar en un cien por ciento el dúo Jones/ Smith con los presentes Bridges/ Ryan Reynolds. Mientras que la efusividad bobalicona de Smith le jugaba en contra a la saga de los anteojos oscuros, Reynolds en R.I.P.D. (2013) no pasa vergüenza principalmente porque su personaje no funciona como un aliciente humorístico, una contraparte parlanchina de la sabiduría acartonada y visceral de su pareja.

En esta oportunidad tenemos la historia de un par de oficiales de un departamento celestial encargado de “recolectar” almas que se niegan a ascender para dar cuenta de sus acciones terrenales, por lo que vagan por nuestras calles camuflando su monstruosa hediondez como “personas normales”. Así las cosas, el veterano Bridges trasmite todos sus conocimientos al recientemente fallecido Reynolds en lo que respecta a capturar a estos prófugos del más allá. Venganza incluida para con un villano interpretado por Kevin Bacon, a lo largo de una hora y media somos testigos de un verdadero desfile de estereotipos, frases hechas y escenas que no aportan ni una mínima novedad a lo ya establecido en tanto patrón estándar.

Para ser el primer mega proyecto de Robert Schwentke, el film deja bastante que desear considerando que ya venía acumulando experiencia mainstream con sus opus previos, la pasable Plan de Vuelo (Flightplan, 2005) y las erráticas Te amaré por siempre (The Time Traveler’s Wife, 2009) y Red (2010). Tomando prestado el tono general, el desarrollo narrativo y numerosos dispositivos formales de Hombres de Negro, R.I.P.D. reemplaza a los alienígenas con un cúmulo de espíritus símil Los Cazafantasmas (Ghostbusters, 1984) y sólo se salva del desastre total gracias a la labor del elenco, un trabajo de cámaras eficaz y ese agujero en el cielo del desenlace que “sustituye” a los ríos de ectoplasma del pasado…

calificacion_2

Por Emiliano Fernández

 

Muerta antes de nacer.

Hay películas que están predestinadas al fracaso. O sea, todos los años surge ese film, que ni bien se filtran las primeras imágenes por Internet, es sabido que va a ser un resonado fracaso de crítica y taquilla a nivel mundial. Pasó con Las Aventuras de Jim West, pasó con Jonah Hexx, Linterna Verde, John Carter, Gatúbela, El Último Maestro del Aire, etc. No hay que ser un especialista. Simplemente se ve venir. Porque el elenco es incorrecto, porque la acumulación de efectos especiales no atrae como hace 20 años atrás, porque la historia no es apropiada para la adaptación cinematográfica o porque es demasiado pretenciosa desde que se le da luz verde. A veces, todo esto junto. Y por eso es adecuado que estos tanques predestinados a la basura vayan directamente al DVD cuando llegan a nuestro país. Es cierto que algunas veces los productos son mejores de lo imaginado –Guerra Mundial Z, por ejemplo- pero con R.I.P.D: Policía del Más Allá, se confirman las peores sospechas.

Está bien, admito que podría haber sido mucho peor aunque es innegable que estamos frente a un pastiche sin identidad. De plagiadores está lleno ahí afuera. El robo descomunal es frecuente y autoconsciente en la cinefilia contemporánea pero generalmente viene acompañada de algún factor de homenaje, rescate emotivo, personalidad. Es imposible no admitir que los grandes ladrones contemporáneos son Scorsese, Tarantino y un paso más abajo, Spielberg. Pero los tres tienen personalidad, identidad. No roban solamente por efectismo o fórmula. En cambio, R.I.P.D acumula y acumula fórmulas, robando de la forma más obvia posible, pero sin ser autoconsciente de ello, como si le estuviera tomando el pelo al conocimiento del espectador.

Afirmar que se trata de una versión de Hombres de Negro en el mundo de los muertos es un concepto limitado. El guión no solamente copia la estructura, sino también intenta reproducir la química entre J y K con dos caricaturas. En primer lugar, Jeff Bridges parodiándose en Temple de Acero, Loco Corazón y Wild Bill. La reminiscencias son tan cercanas y obvias que carecen de humor. Ryan Reynolds, en cambio, gracias a ese falso carisma y esa falsa sonrisa pintada en los labios, ya no sabe diferenciar -¿alguna vez lo supo?- el espadachín de Blade Trinity, Deadpool y Linterna Verde. Su suerte con los superhéroes comienza a parecerse a la de Nicholas Cage (iba a decir Ben Affleck, pero voy a esperar un par de años para confirmarlo, por las dudas). Y en medio del juego del gato y el ratón, encontramos una sobrecarga de efectos especiales reproducidos en los estudios Universal (escenografía de cartón), personajes unilaterales y situaciones previsibles. El Apocalipsis como tema ya está agotado y más en la forma tan retrógrada que propone Schwentke.

El director alemán, que nunca en su filmografía de Hollywood ha podido eludir los lugares comunes de los géneros, intenta crear una buddy movie con dos protagonistas sin química. Está tan falso Bridges y tan esquemático Reynolds que ni la pareja ni las interpretaciones gozan de algún tipo de simpatía. El villano compuesto nuevamente por Kevin Bacon, mezclando características del malvado de X Men: Primera Generación y El Hombre sin Sombra, tampoco ayuda a levantar el nivel de comedia del film. De acuerdo, no todos los gags son estúpidos, pero la mayoría son básicos y mil veces vistos. El mundo que construyó Barry Sonnenfeld con Hombres… aquí es demasiado artificial. No hay sutilezas sino humor vulgar y escatológico. Es cierto que el ritmo ayuda a no caer en la monotonía, pero la falta de creatividad se hace evidente si comparamos la propuesta con Muertos de Miedo (The Frighteners), en la que Peter Jackson demostraba que la historia, con pequeñas variantes, funciona perfectamente. Porque Fox es más versátil, porque el argumento le ganaba a los efectos. Sin dejar de lado, por supuesto, referencias más obvias como Los Cazafantasmas, Evolución, de Ivan Reitman, El Cielo Puede Esperar o Ghost, la Sombra del Amor (por la relación del protagonista con su novia).

Pero más allá de los robos, citas o lo que sean, alarma la falta de ingenio a la hora de rellenar los baches, de no caer en la cursilería. Me hubiese gustado incluso que sea más insulsa e involuntariamente cómica. Pero no. Ni siquiera llega a la categoría de “cine de culto”. Estamos ante un producto mediocre, visualmente similar a un video juego y fácilmente olvidable. Una saga que al igual que sus protagonistas, ya está muerta…

calificacion_2

Por Rodolfo Weisskirch

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