A Sala Llena

Sombras Tenebrosas, según Tomás Maito

Tan extraña que resulta llamativa

Tim Burton no se encuentra en el mejor momento de su carrera cinematográfica. De hecho, desde El Gran Pez que no se le puede observar una gran película que esté a la altura de su característico estilo personal.

Como muy pocos, el destacado realizador supo enmarcar sus films en desopilantes universos imaginarios que, con una brillante delicadeza barroca dueña de tonos visuales que contrastan muy bien entre lo tenebrosamente oscuro y lo resplandecientemente claro, fue construyendo en una encantadora forma de ver su mundo fantástico -ver para esto El Joven Manos de Tijeras, el más claro ejemplo de ello-.

En los últimos años, se puede ver una constante decaída en las obras de Burton; con Alicia en el País de las Maravillas llega al límite de la intrascendencia. Con esto no es que se quiera decir que tanto esa película como Sweeney ToddEl Cadáver de la Novia sean malas pero, en comparación con las brillantes BeetlejuiceEd Wood, se puede notar una importante disminución artística para una mente creativa como la suya.

Con Sombras Tenebrosas -su nuevo film- no retoma su mejor forma pero sí se escapa de la línea de sus anteriores trabajos. Al mejor estilo ¡Marcianos al Ataque!, explota su lado más bizarro y grotesco con una película que oscila entre la parodia y el extremo cine de clase B.

Basada en la serie televisiva homónima, Sombras Tenebrosas narra una épica historia de amor y odio que se extiende durante dos siglos entre Barnabas Collins (Johnny Depp) -un joven millonario- y Angelique Bouchard (Eva Green) -una sirvienta que trabaja en su mansión y a la que Collins le rompe el corazón-. Debido a esto, ella le hace una maldición que lo convierte en vampiro y luego lo encierra en un cajón encadenado bajo tierra por casi doscientos años. Ya en el presente de la historia –a comienzos de la década de 1970–, se vuelven a reencontrar en un futuro desconocido para él, en el que se propone la meta de reacomodar el negocio familiar con sus nuevos herederos -que se encuentran en crisis-.

Este nuevo film es un alocado collage de excéntricas comedias como Los Locos Adams de Barry Sonnenfeld o La Muerte le Sienta Bien de Robert Zemeckis, como de la esencia de las películas de vampiros de Jean Rollin como The Shiver of the Vampires. Burton va y viene constantemente entre géneros, algunas veces de gran manera, otras abordándolos no sin un grado importante de incoherencia. El mayor problema del film es el guión de Seth Grahame-Smith: entre las largas elipsis iniciales, las distintas acciones que se pierden en el tiempo narrativo y los diversos personajes poco justificados, la obra se encuentra en una confusión inquebrantable. La cuestión es que la película resulta siempre cálida y entretiene, a pesar de sus falencias. De hecho, Sombras Tenebrosas logra, por momentos, grandes situaciones, cinematográficamente hablando.

A pesar de la irregularidad con la que está construida, la película propone lapsos de mucha comicidad, y Burton impone un gran humor negro con frases y gags anecdóticos en un film extremadamente bizarro. Un trabajo intrascendente en su carrera, pero de los que entretienen y, en cierta forma, exponen lo mejor de su estilo personal, con el plus de una excelente musicalización que construye una película a puro rock, -desde T-Rex, pasando por Iggy Pop, The Carpenters y hasta el propio Alice Cooper (que tiene una pequeña participación como sí mismo)-. Todo eso hace que esta extraña obra tenga varios aspectos interesantes, aunque siga lejos de los grandes hitos de la filmografía del director de Batman.

calificacion_3

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