A Sala Llena

Top Gun es cultura pop

“I feel the need – the need for speed!”

 

Siempre estuvo lejos de ser una obra maestra. Tampoco es un desastre (bueno, muchos piensan que sí).

Así y todo, Top Gun se convirtió en un clásico que esta semana se reestrena en la Argentina.

¿Por qué, si no es genial, muchas generaciones recuerdan a este film a veinticinco años de su estreno? Tiene sus méritos, y bien vale enumerar los más importantes, transformando lo que iba a ser una crítica en un algo más parecido a un dossier:

1) Tom Cruise se consagró como estrella interpretando al arrogante Pete Mitchell, alias Maverick, un piloto que ingresa al programa Top Gun, una escuela de élite en la que los mejores aviadores del mundo aprenden técnicas de combate. Claro que las luchas y los egos también se dan en las aulas y en los vuelos de entrenamientos. Pero Maverick y su inseparable compañero Goose (Anthony Edwards) siempre logran destacarse. Claro que la vida es la vida (incluso en el cine) y les pondrá algunas duras pruebas al protagonista.

2) El resto del elenco no se quedaba atrás. Kelly McGillis era una belleza simple pero belleza al final, muy encantadora, y la química con Cruise es una de las más explosivas de las últimas cuatro décadas. Val Kilmer nació para encarnar a Ice, el gélido (valga la redundancia) competidor de Maverick. No es la mejo actuación del blondo, pero sí uno de sus papeles más recordados. Tom Skerritt y Michael Ironside imponen su presencia como los responsables máximos del programa Top Gun. Anthony Edwards está firme como un secundario sólido. Y también es posible encontrar en papeles menores a actores que luego harían carrera, como Meg Ryan, Tim Robbins y Adrian Pasdar.

3) Confirmó que la dupla Don Simpson-Jerry Bruckheimer era una hacedora de hits. Los muchachos venían de producir Flashdance y Un detective suelto en Hollywood. Películas que no buscaban cambiar el mundo, pero que marcaron tendencia y recaudaron millones. Simpson, un icono de los excesos de los ochenta, se despachó con la siguiente frase: “No tenemos ninguna obligación de hacer historia. No tenemos ninguna obligación de hacer arte. No tenemos ninguna obligación de hacer una declaración. Nuestra obligación es hacer dinero”. También supo decir “¿Sabes lo que me gusta hacer a las cuatro de la tarde? Me sirvo una copa bien cargada, me hago unas cuantas rayas y puteo a un guionista”, pero esa es otra historia.

4) Tony Scott demostró que podía ser un director taquillero. Hasta ese momento, el inglés más estadounidense vivía a la sombra de su hermano Ridley, filmaba avisos publicitarios y trataba de recuperarse del no éxito de El ansia, su ópera prima (aunque con el tiempo se volvió de culto). Esta extravagante historia de vampiros, estrenada en 1983, no cautivó demasiado al público… salvo a Don Simpson, que quedó fascinado. (“Con alguna ayuda química”, dijo Scott en una entrevista, aludiendo al problema de drogas del productor). Eso, sumado a una propaganda con aviones que había hecho, lo convirtieron en el indicado para Top Gun, a la que describió como “estrellas de rock en el aire”. Aquí ya están sus obsesiones y su estilo visual (muy similares a los de Ridley, pero con menos pretensiones): contraluces, ventiladores, ritmo frenético, personajes que son puestos a prueba y deben arriesgarse enteros. Fue la primera película junto al tandem Simpson-Bruckheimer, con quienes también hizo Un detective suelto en Hollywood 2, Días de trueno (un intento de otra Top Gun, pero en el mundo de NASCAR), Marea roja y Enemigo público (ahora sólo con Bruckheimer, ya que Simpson murió por sobredosis en 1996). Dato curioso: los primeros elegidos para dirigir fueron David Cronenberg —también primera opción para Flashdance y Un detective…— y John Carpenter.

5) Top Gun es cultura pop. Modismos, frases, muchos elementos la convirtieron en un retrato de la época. Y lo que catapultó a la película como pop art ochentoso y de todos los tiempos, lo que asegura sus status de enorme placer culpable, es la banda de sonido.

Al estupendo score del alemán Harold Faltermeyer, quien hizo el mismo trabajo en Un detective…, se sumaron temas musicales producidos por el magnánimo Giorgio Moroder. Kenny Loggins, casi un especialista en soundtracks de esa época (por ejemplo, interpretó el tema principal de la película Footlose) aportó con “Danger Zone” —tema pensado originalmente para Toto y REO Speedwagon— y “Playing With The Boys”, y Berlin ganó el Oscar a la Mejor Canción por “Take My Breath Away”, uno de los mejores melódicos de la historia del cine.

La banda sonora también incluye clásicos como “You’ve Lost That Lovin’ Feeling”, de The Righteous Brothers (el tema que Maverick y Goose le cantan a Charlie cuando la conocen en el bar) y “(Sittin’ On) The Dock Of The Bay”, de Otis Redding.

6) “(Top Gun) Es la historia de la lucha del hombre contra su propia homosexualidad”, decía Syd (Quentin Tarantino) en la película Sleep With Me, y se explayaba en una teoría tan loca como muy bien fundamentada. Es cierto que en los enfrentamientos entre Maverick y Ice puede observarse cierta tensión homoerótica. También puede hacerse una lectura similar en las escenas de los vestuarios y, sobre todo, en el partido de voley, donde se ve a los muchachos con el torso desnudo, sudados y posando como ganadores. Incluso el personaje de McGillis, la única mujer entre los protagonistas masculinos, tiene como apodo Charlie.

Una curiosa visión de la película.

7) Su éxito fue tan monstruoso que, como suele suceder, originó copias, como la poco recordada Águilas de acero, con Louis Gosset Jr., quien casi interpreta a Viper, papel que quedó en manos de Skerritt.

Tampoco faltaron las parodias, empezando por Locos del aire, con Charlie Sheen , quien casi interpreta a Maverick.

Otra película que parodiaba un poco a Top Gun fue Los pilotos más locos del mundo, pero nadie de ese cast estuvo por tener ningún papel en el largometraje de Tony Scott.

8) También es cierto que Top Gun es una película hija de su época. Una época de Guerra Fría, que ya se acercaba a su final. Estado Unidos y la Unión Soviética todavía no se llevaban demasiado bien, y el por entonces presidente Ronald Reagan seguía creyendo ver al enemigo hasta debajo de las piedras. Y la película funciona como una propaganda de la Fuerza Aérea del Tío Sam. De hecho, hubo un incremento de reclutas luego del estreno. Mucha de la ideología republicana puede apreciarse en obras de ese tiempo, como Rocky IV, pero eso no empaña la calidad de los films.

Y la película se niega a morir. Ya se está trabajando en un reestreno en 3D, y hay negociaciones avanzadas para concretar la largamente planeada secuela, con Bruckheimer, Tony Scott y Cruise otra vez. En realidad, Top Gun 2 estuvo por ser filmada inmediatamente después de la original, pero un escándalo sexual por parte de unos aviadores estadounidenses en Asia tiró abajo el proyecto, debido a que la mala prensa podría afectar el éxito de la segunda parte.

Por lo pronto, queda sucumbir al encanto de la onda retro y disfrutar en pantalla grande de una película que, como dijimos, es cultura pop.

© Matías Orta, 2018 | @matiasorta

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