A Sala Llena

[23] BAFICI | Marx può aspettare

LA ANGUSTIA CORROE EL ALMA

Se sabe que el cine no es tanto un dispositivo de registro o una máquina de generar imágenes sino una forma de medirse con el mundo, una manera de capturar la vibración de los seres y las cosas. Y pocas filmografías vibran como la de Bellocchio, que a sus ochenta y dos años filma con la vitalidad y el pulso de un joven. La potencia de su cine proviene de la comprensión de ese principio elemental que, se entiende enseguida, barre cualquier distinción de género. Bellocchio es Bellocchio porque puede modelar con su visión del mundo cualquier película, sea un drama moderno (de la modernidad del cine, es decir, de los 60 o 70), una historia de brujas, un gangster film, una película de vampiros o un retrato autobiográfico y ahora, también, un documental. Marx puede esperar cuenta la reunión del director con sus hermanos sobrevivientes: ancianos, con problemas de salud, el clan se encuentra, quizás por última vez, para recordar a Camilo, gemelo de Marco que se suicidó a los 29 años (y el “quizás” al que alude la voz en off de Marco es contundente: uno de los hermanos, Piergiorgio, murió el 18 de abril).

Alcanza con leer una sinopsis para hacerse rápidamente una idea de lo que viene: el relato de los Bellocchio descubre una historia familiar poblada de enfermedades, neurosis, celos y rivalidades. Apoyándose en un psicologismo cómodo (e inevitable, por otro lado), la película (es decir, Marco Bellocchio, que provee el punto de vista y voz en off) sugiere que la insistencia del tema de la familia en el cine del director se desprende de la necesidad de metabolizar en la pantalla los traumas personales. Casi toda su filmografía sería entonces una larga intoxicación producto del veneno instilado por el clan en cada uno de sus vástagos, equipados en forma desigual para hacer frente al peso del apellido. Siguiendo el hilo de las revelaciones sobre la juventud y adultez de los hermanos Bellocchio y sobre la angustia innombrable que consume a Camilo, la película que más reverbera es I pugni in tasca, con su galería de personajes maltrechos y pérfidos, en especial de Alessandro.

El arte de Bellocchio, arte siempre en minúsculas, con toda la potencia que proveen la irreverencia y el arrojo, consiste en poder trazar en el documental las líneas de fuerza que organizan una buena parte de sus películas de ficción. En Marx puede esperar está todo, la familia que se reúne para recordar, los desplazamientos y el peligro de la guerra, el entrevistado que cautiva con sus dotes para la narración (Francesco, un personaje arrollador), la maldad liberadora del recuerdo desprovisto de solemnidad (chistes sobre el fervor religioso de la madre), la sombra de un mal que se cierne misteriosamente sobre algunos miembros de la familia (el desfase de Camilo, el cáncer silencioso del padre, la locura que crece en la madre, la sordera de la hermana, la demencia de otro hermano), la mala fe de los que perimetran la memoria para acomodarla ligeramente a sus necesidades (¿Franceso, Marco?), el viejo con culpa que hace todo lo que puede (incluso una película) para aligerar la carga de la culpa. Pero sobre todo está la evocación de Camilo, ser aquejado de una tristeza insondable que es capturada por cuanta foto y filmación muestra la película, pero cuya gravedad parece haber pasado por debajo del radar de los hermanos, o por lo menos así prefieren recordarlo ellos. Gemelo de Marco, nacido horas después, Camilo es presentado casi como un espectro que se mueve de un lado a otro con una ingravidez impresionante que lo hace capaz de aceptar cualquier orden, sea la de estudiar agronomía o la de compartir habitación con el hermano loco. Las filmaciones y fotos suyas que dispone Bellocchio muestran a un joven atacado por una melancolía intolerable y que, cada vez que mira ocasionalmente a la cámara, pareciera reclamando alguna forma de socorro. Con los códigos rudimentarios del documental más sumario imaginable, Bellocchio filma una crónica familiar que es, antes que nada, una historia de fantasmas y desgracias.

(Italia, 2021)

Guion, dirección: Marco Bellocchio. Elenco: Alberto Bellocchio, Letizia Bellocchio, Marco Bellocchio. Producción: Beppe Caschetto, Simone Gattoni. Duración: 96 minutos.

https://www.youtube.com/watch?v=nFGreTmCpVQ

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