EL RATÓN INTENTA DARLE UN GIRO AL CAZADOR MÁS PELIGROSO
Hay que tener en cuenta una cosa a la hora de hablar de Depredador: Tierras salvajes, y es que se trata de un film que surge entre las muchísimas producciones del Disney contemporáneo, que cuenta en su catálogo de derechos con aquellos de universos como los de Marvel o Star Wars y, por supuesto, múltiples producciones de Fox. Así llegamos a la nueva entrega de la saga Depredador.
Una de las principales cuestiones de la película tiene que ver con el cliché y el lugar común en el que caen ciertos aspectos de los personajes o de la narrativa, condicionando a la película a repetir estereotipos tales como la mascota tierna o cerrando el film con una apertura a una secuela y posiblemente una serie de nuevas películas.
Voy a expandir sobre esto, pero antes quiero recalcar que a diferencia de muchas de las producciones recientes de este estilo (sea reiniciando sagas o agregando entradas al catálogo), Depredador: Tierras salvajes tiene una virtud: en términos de estructura general, propuestas de personaje y secuencias, el film está bien construido y, de haber llegado a sus últimas consecuencias desde la puesta en escena, hubiera logrado dar con una película que plantea una mirada de mundo muy interesante. Es decir, la puesta en escena junto a algunos recursos narrativos que están agotados o mal planteados opacan un guión que en general está muy bien y es interesante.
Por un lado, la película funciona sobre la bien construida y desplegada humanización de Dek, el joven cazador Yautja cuyo padre traiciona por ser inferior. Sin familia, expulsado de su hogar y estrellado en el planeta más peligroso, Dek debe cazar a una criatura legendaria que nadie ha podido domar para reclamar su lugar en el clan y su venganza.
El principio del film pone al protagonista en un lugar de vulnerabilidad e injusticia tal que, por lo visual y narrativamente dinámico de la primera secuencia, nos lanza a la aventura de lleno compadeciendo y humanizando al pobre Dek en su camino del héroe.
Hay que anotar una cosa: el planeta Yautja es un desierto con grandes planicies y lomas rocosas. Los restos de grandes criaturas legendarias se ven dispersos por allí. Es notorio el contraste con el lugar donde aterriza Dek. De un planeta prácticamente muerto a un mundo vibrante y lleno de vida, pero así de muerte y peligro: es un extraño en aquella tierra y Dek deberá primero sobrevivir, con lo cual tiene que experimentar los peligros, conocer y re-signar aquel mundo y las herramientas que le ofrece para aprender a luchar contra quien será el villano principal del film.
Acá entra otro elemento a recalcar: al aparecer los aliados y los antagonistas, sigue sin haber humanos en la película. De hecho, no aparecen en todo el film. Tenemos, sí, a Elle Fanning, pero interpreta a un androide sintético llamado Thia y a su gemela Tessa. Y si se piensa en el universo planteado por el film, y, a grandes rasgos, en la historia desde su principio hasta su final, lo humano está fuera de campo, y aquello que lo viene a representar está marcado en las dos Fannings androides: la más empática, la aliada de Dek, está partida al medio, y debe luchar consigo misma para lograr unir su cuerpo otra vez. La otra es un doble oscuro, que actúa en nombre de una megacorporación de armas biológicas y cuya supuesta sensibilidad o conciencia es una hábil herramienta de manipulación y racionalización para poder explotarmejor los recursos. Lo humano en el universo de Predator: Badlands es encarnado por Dek, que luchará contra el extremo salvajismo iracundo (su hermano le dice al comienzo “peleas con enojo” y Dek responde “peleo como nuestro padre”) del planeta en que nació extranjero y del que fue expulsado y por un androide roto que ante la obsolescencia inminente romperá con su lugar de “herramienta” (apodo que Dek utiliza) para volverse una otra vez (logrará encontrar sus piernas). La unión de ellos y de la mascota es vital puesto que la mascota será clave para pasar el sentido de la aventura de Dek (y de su mirada de mundo) desde la caza de la criatura hacia la lucha contra la tecnificación corporativa universal. En relación a esto y volviendo al principio, resulta floja, estereotipada, fácil la forma en que se resuelve el poner en escena al personaje de Bud. En el guion es una idea y una figura que funciona bien y cuyo despliegue, de no haber sido un calco de, por ejemplo, Grogu en “El Mandaloriano”, no hubiera llevado el tono del film en momentos críticos para la constitución de Thia y Dek al chiste apto para familias.
El cambio progresivo del tono hacia un final más propio de una narrativa típica de héroes que de un film de terror o de Depredador, pero tiene sentido por lo mencionado en torno al Disney que la produce. Como ya dije, narrativamente se sostiene el film, este cambio de tono le calza bien al desarrollo de los personajes y, sobre todo, de la propuesta de la película respecto de los vínculos entre ellos, no humanos humanizados, para enfrentar a una humanidad tan tecnificada que ni siquiera hay humanos, si no mera máquina operativa. Hasta la sintética malvada será amenazada con el chatarrero por la máxima autoridad, una computadora madre.
Será el ponerse a la altura de estas circunstancias, desde fuera de lo humano pero buscándolo en la unión de los aliados Y contra el enemigo, lo que dará a Thia la capacidad de ayudar a Dek y a Dek la capacidad de volver con lo aprendido a resarcir el destierro. Nótese la importancia de la tierra, el polvo, en la pelea “epílogo”. El ambiente, el entorno inmediato es utilizado por Dek para vencer, tanto en el planeta muerte como en su tierra natal al final.
Entonces, el film tiene una propuesta desde su guión. Tiene una lograda ejecución de las escenas de acción, sobre todo algunas en específico (la primera secuencia…), un muy buen trabajo de efectos especiales, una buena banda sonora. Falla en resolver ciertas cosas de tono sobre todo en la poco orgánica, ya trillada manera de volver al personaje de Bud una mascota tierna, que también se siente sobre todo en los diálogos o momentos cómicos infantiles entre Dek y Thia. En estos aspectos, la identidad del film y la interesante apuesta del guión y sus temas de traición, poder, técnica y dominio se diluyen en una estereotípica cinta con presupuesto de aventuras contemporánea. Para el cierre del arco de Dek, el retorno a casa, la película logra llegar al clímax con más peso, recuperada sobre todo del decaimiento tras la espectacular primera media hora (sobre todo por ser el tramo más infantil, genérico-blockbuster del film en su puesta). Pero jamás cae la película en el aburrimiento. Nunca pierde ritmo.
Quizás su tono varía pero el film logra salir adelante momento a momento y terminar en una nota alta…y acá una última digresión.
Si el film cerrase con el epílogo sujeto a la fuerza centrípeta de la trama, no existirían los últimos 20 segundos de película, donde se le vende ya al espectador la siguiente entrega de la saga. Pero cierran como cierran, añadiendo una innecesaria, desprolija y muy repetitiva costumbre contemporánea, que es no cerrar las películas puesto que estas valen más si se puede de ellas exprimir hasta la última gota. Ver el reciente ejemplo de Danny Boyle con lahorrenda 28 años después. El lamentable deus ex-machina aparece, por lo menos, tras darle cierre al arco narrativo de este primer film. Es una película con un buen guión no del todo llevado a su terreno, algo forzada con ciertos lugares comunes que debe recorrer, pero que tiene espíritu y que nunca es tan grosera como para no ser perfectamente disfrutable. Eso es importante, dado que un bajo porcentaje de franquicias y blockbusters pueden enorgullecerse hoy de sostenerse sobre esa frágil línea.
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Dirección: Dan Trachtenberg. Guion: Patrick Aison. Elenco: Elle Fanning, Dimitrius Schuster-Koloamatangi, Michael Homick, Reuben de Jong. Producción: John Davis, Ben Rosenblatt, Marc Toberoff, Brent O’Connor. Duración: 107 minutos.








2 comentarios en “Depredador: Tierras salvajes (Predator: Badlands)”
La quiero ver!
Hola Audric, tu detallada crítica me animó a verla. Muchas gracias. Impecables reflexiones y aportes. Saludos Walter