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Cine

Soy tu mensaje

Con las películas argentinas, especialmente aquellas que suponen un primer trabajo de poco presupuesto, hay que ser cuidadoso. Conviene mirar a estas películas desde un terreno distinto al que acostumbramos cuando vemos superproducciones de Hollywood o films ganadores de los festivales más importantes del mundo, porque sino estaríamos siendo injustos con un trabajo hecho “a pulmón” que puede ser el puntapié para una carrera en el cine de los involucrados.

En general, las producciones independientes argentinas tienden a utilizar los pocos recursos de los que disponen de manera amateur pero interesante. Este film no es la excepción; es una película que no está dirigida a un público amplio (lo cual está bien: no todo el cine tiene que apuntar a la taquilla), pero que al buscar una lógica más fragmentada, onírica y hasta espiritual logra otras cosas que van más allá de la pregunta de si es buena o no.

A mi, personalmente, no me gustó. No conecté en ningún momento con lo que la película propone, y se me hizo que las cosas buenas que tiene (por ejemplo el personaje del gurú y profeta Lucio) las opaca con ciertos momentos inoportunos, como por ejemplo el texto al comienzo que dice algo así como “Un travelling es una metáfora” o las extensas escenas de séances espirituales con teñidos azules de la pantalla.

Pero al mismo tiempo, me pregunto si se puede juzgar con la misma vara que una película que tiene millones de dólares encima y cuyo resultado es más que dañino para el cine. Creo que no está bueno, porque Soy tu mensaje, a pesar de lo que me sucedió a mí con la película, está correctamente filmada y ordenada en su montaje. No es poco. Está claro que hay una idea atrás y que no es una película improvisada, y que el director y guionista tiene algo que contar, aunque todavía no encuentre la manera justa para hacerlo.

Podemos poner como ejemplo una de las mejores decisiones que toma. El hecho de que las habitaciones de los integrantes de la secta estén en el piso de arriba, y muchas veces se vea a la protagonista subir para dejarle la comida al ya nombrado líder del culto Lucio, que nunca abre la puerta y tiene un ritual de almuerzo en el que deja parada a la protagonista en el umbral, como si fuese una mensajera que no puede acceder a lo que hay del otro lado. Esta jerarquía espacial funciona lo suficientemente bien como para que después, cada vez que veamos bajar a Lucio y tener contacto con el resto de los integrantes, entendamos que estamos frente a un momento de revelación.

Por otro lado, la relación entre la protagonista y el hermano está bien lograda y funciona en todo momento. Suman las buenas actuaciones de ambos, y del resto de los actores que hacen que se sienta la tensión entre ambos. Es a partir de este relación, hasta ese momento desconocida, que una de las mejores escenas se da cuando cada miembro tiene que quemar su objeto personal más preciado y a la protagonista se le asigna un nuevo nombre, cosa que también suma a construir la relación entre los integrantes del culto y su pasado.

Teniendo estas cosas verdaderamente positivas y cinematográficas, uno se podría preguntar en qué no funciona la película. Y creo que la clave está en que para llegar a una duración de “largometraje” (más de 60 minutos), tiene forzosamente muchísimas escenas de relleno, especialmente de ritos, en las que no solo no se construye nada sino que de algún modo se boicotea lo construido anteriormente. La película insiste mucho en lo onírico, en el clima místico. Y llega un punto en el que se repite demasiado; cuando podría estar muchísimo más explorada la relación entre los personajes y el entorno y cómo cada personaje tiene su propia historia que lo llevó a parar a semejante lugar. Muchas veces también, como en esa frase inicial, se explican muchas cosas que se deberían mostrar; y da la sensación de que el director todavía no confía del todo en el espectador o en su propia forma de narrar.

Ideológicamente, el film es ambiguo. Eso me llamó la atención y me pareció otra cosa muy acertada. Nunca se plantea algo absoluto sino que se mira desde adentro cómo funcionan estas sectas hoy en día lamentablemente tan populares, y de esa manera se permite al espectador sacar una conclusión propia.

Hay una búsqueda y una intención, y es una película genuina, lo cual es suficiente para lo que estamos acostumbrados como espectadores. Simplemente creo que la película se pierde un poco en su propio clima, cuando hubiese funcionado mejor con escenas más delimitadas y desprovista de su lado más onírico. Con sus aciertos y sus errores, puede ser una película interesante para entrar al cine y apoyar a estas personas que trabajaron muchísimo para que esta película salga a la luz.

(Argentina, 2025)

Dirección: Ricardo Mauricio Jacobo. Guion: Juan Schnitman, Agustina Liendo. Elenco: Inés Efrón, Ezequiel Agustín Rodriguez, Marcela Peidro. Producción: Ricardo Mauricio Jacobo. Duración: 85 minutos.

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