UNA PELÍCULA QUE TOMA RIESGOS
Na Hong-jin había consumado la excelente The Wailing en 2016, por lo que la llegada de esta nueva obra era más que esperada, exactamente diez años después. El cineasta surcoreano se caracteriza por tomar largos descansos entre sus películas y, a casi 20 veinte años de su opera prima, Hope recién es su cuarto film. Retrasada por la pandemia y por la ambición que traía aparejada el proyecto, finalmente se concretó como una mezcla de thriller, ciencia ficción y horror de casi tres horas de duración.
Partamos de una base: como director, su cine presenta ciertas características. Na suele mostrar a los policías como figuras centrales en cada una de sus historias. Los aleja de los héroes tradicionales y los caricaturiza hasta convertirlos en personajes incompetentes, torpes, agotados e incluso corruptos.
Hope no es la excepción y, desde su inicio vemos al policía local Beom-seok (Hwang Jung-min) en la escena del conflicto principal. Él es uno de los pocos policías que quedan en el pequeño pueblo de Hope Harbor, ya que gran parte de las fuerzas están combatiendo incendios forestales en las afueras de la ciudad.
Cuando el cadáver de una vaca aparece en medio de las calles de Hope Harbor, el policía es llevado consigo a descubrir qué es lo que está detrás de ese hallazgo. Los lugareños creen que se trata de un tigre suelto, pero a medida que nos adentramos en el film descubriremos una realidad lejana a esa creencia.
La película no demora en acceder a la acción inmediata, acción que supone uno de los puntos más atractivos del film y sobretodo, demuestra la capacidad de Na para dirigir. La primera hora es efectivamente lo mejor que ha rodado el cineasta hasta el momento y aprovecha lo que mejor sabe crear: una atmósfera. Cuerpos mutilados, una ciudad destrozada y vehículos volcados mientras intentamos descifrar un enigma.
Na vuelve a colaborar con Hong Kyung-pyo, responsable de la fotografía de The Wailing, Parasite y Burning. Su trabajo resulta fundamental para darle identidad al film mediante el uso de escenarios a plena luz del día, encuadres limpios y una escala visual que potencia la destrucción sin perder la formalidad. Hong logra otra vez esa extraña combinación entre calma visual e incomodidad constante.
La trama termina siendo simple y los personajes carecen de profundidad, reducidos a figuras sin motivaciones claras. Para quienes seguían la filmografia de Na Hong-jin, esto puede resultar decepcionante. A diferencia de sus trabajos previos, aquí el espectáculo termina por imponerse sobre el desarrollo, algo que recuerda a ciertos blockbusters de hoy en día donde la escala se sobrepone a la historia.
Y cuanto más intenta explicar la mitología detrás de los acontecimientos, más comienza a tambalear la historia. Lo que en un principio funcionaba gracias al misterio, pierde fuerza cuando la narrativa decide revelar demasiado.
El diálogo en sí es complicado. Los personajes gritan y debaten repetitivamente para tomar ciertas decisiones. A las casi tres horas, esas conversaciones finalmente desgastan parte del impulso que Na construyó con gran precisión en la primera hora.
¿A qué puede recordar? Las persecuciones -tanto a tracción animal como en automóviles- recuerdan inevitablemente a lo logrado por George Miller en Mad Max: Fury Road, mientras que todo lo relacionado a las criaturas y el caos colectivo remiten a The Host de Bong Joon-ho.
Para muchos, el estreno de Hope significará un volantazo a las ideas previas del realizador, y deja en claro durante los créditos finales que muchos van a seguir a Na a donde decida llevarlos. Hope es un espectáculo lleno de fuegos artificiales pero carece del peso narrativo de sus obras anteriores.
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(Corea del Sur, 2026)
Guion, dirección: Na Hong-jin. Elenco: Hwang Jung-min, Zo In-sung, Hoyeon, Michael Fassbender, Alicia Vikander, Taylor Russell, Cameron Britton. Producción: Na Hong-jin, Saemi Kim, Saerom Kim. Duración: 160 minutos.









