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Cine

Nuremberg: El juicio del siglo (Nuremberg)

Es menester iniciar esta nota señalando que Nuremberg no es una nueva edición de un film muy exitoso del año 1961, dirigido por Stanley Kramer y con brillantes interpretaciones de Burt Lancaster, Spencer Tracy, Maximilian Shell y Montgomery Clift, con un total de once nominaciones al Oscar, dos de las cuales fueron premiadas: mejor guion (Abby Mann) y mejor actor de reparto (Maximilian Schell).

Judgment at Nuremberg era en verdad una ficción, basada libremente en uno de doce procesos similares que transcurrieron en el periodo 1947-1948, en uno de los cuales fueron juzgados cuatro jueces nazis, uno de los cuales, Ernst Janning (Burt Lancaster) estaba francamente arrepentido de sus actos. En verdad la película de 1961, fue una expansión de un teleplay de Abby Mann de 1959, de apenas 90 minutos, quien lo llevaría a un film que superaba las tres horas de duración.

En la película dirigida por James Vanderbilt, los personajes centrales son reales, con mayoría de criminales cercanos al líder máximo del nazismo, que fueron condenados en el año 1946, por la acción concertada de las cuatro naciones victoriosas y sus correspondientes fuerzas armadas.

Herman Göring (Russell Crowe) se convierte, por la envergadura militar que le confiere el título de Reichsmarschall, es decir número dos del Führer, en el personaje central del relato. En el inicio se lo ve intentando escapar en un auto, conducido por un subalterno, en algún lugar de Austria hasta que tropas aliadas lo identifican y arrestan.

Acto seguido se introduce al juez Robert Jackson (Michael Shannon) cuando, en la madrugada, lo despiertan para anunciarle que Göring ha sido detenido.

Una tercera personalidad relevante entrará en cuadro, el psiquiatra Douglas Kelley (Rami Malek), quien viajando en tren a Mondorf-les-Bains (Luxemburgo), conoce a una joven periodista, que luego reencontrará durante el juicio, y a la que le hará magia con un juego de cartas. Vale señalar que el Dr. Kelley era realmente un aficionado a los trucos con naipes y que fue designado como psicoanalista para analizar al principal detenido, en Núremberg.

Habrá aún un cuarto personaje central, también real, el sargento del ejército norteamericano Howie Triest (Leo Woodall), que actúa como traductor de alemán y del que la trama irá develando importantes antecedentes familiares.

Si bien el guion es del propio Vanderbilt, está basado en The Nazi and the Psychiatrist, un libro del historiador Jack El-Hai, publicado en los Estados Unidos en el año 2013, del que existe una traducción en francés, con el subtítulo (traducción literal): En búsqueda de los orígenes del mal absoluto. La obra literaria contiene información más detallada, aunque a menudo especulativa, sobre la relación entre Göring y Kelley, al que el primero (también en el film) califica al principio como “amigo”. Otro de los temas de la obra literaria, que resta un mito, es la procedencia del cianuro, con que se da muerte el líder nazi poco antes de su ejecución.

El tono de Nuremberg podría ser calificado de didáctico, al aportar amplia “data” sobre los principales entretelones del juicio y concentrarse en algunos (pocos) de las casi dos docenas de acusados, la mayoría de los cuales no son ni siquiera mencionados. Ese es el caso de Albert Speer, por ejemplo, a quienes sus colegas nazis acusaron de traidor, al reconocer durante el juicio, aunque en forma colectiva, su culpabilidad.

Tanto la obra de El-Hai como la película hacen énfasis, correctamente, en algunos de los convictos. Es el caso de Julius Streicher, cuyo feroz antisemitismo está bien acentuado y que se reflejaba en su periódico “Der Stürmer”. Pese a su extremada inhumanidad, Streicher pensaba tener en Howie a un amigo, ignorando los verdaderos sentimientos del traductor.

También es acertada la caracterización de Rudolph Hess, quien indudablemente padecía cierta deficiencia mental y no sólo amnesia, como acaso pretendía tener durante el juicio. Habiendo sido compañero de prisión y posiblemente encargado de transcribir los textos que dieron origen a Mein Kampf, Hitler nunca le perdonó su fallido intento, en vuelo solitario, de aterrizaje de su avión en Escocia. Era su intención convencer a Lord Hamilton para lograr un acuerdo de paz entre Alemania y Gran Bretaña, pero fallas mecánicas de la nave lo obligaron a tirarse en paracaídas, para ser pronto detenido.

Otro de los líderes nazis destacados en el film es Robert Ley, ministro de Trabajo, un desequilibrado al que se le escucha decir que podía “oler a los judíos” y que se ahorcó con una toalla húmeda durante su prisión.

Pero indudablemente el personaje central es el que bien interpreta Crowe, incluso con cierta semejanza física. Lo que sobresale en su caracterización es su extrema vanidad y narcisismo al punto de alardear “que nadie lo ha ni podrá derrotar”, a diferencia de Kelley, a quien le augura, que, en pocos años, no habrá alguien que lo recuerde.

Aunque conocidas, son muy impactantes las imágenes filmadas en el campo de concentración de Bergen-Belsen por tropas británicas, en que se observa como una excavadora arrastra cadáveres para ser enterrados en fosas y que Nuremberg muestra.

Durante el juicio, Göring se defiende aseverando que los campos de concentración eran sólo de trabajo, además de caer en la esfera de poder de las SS (Himmler y Heydrich). A la pobre defensa que hace Jackson, se le contrapondrá la del inglés Sir David Maxwell-Fyfe (Richard E. Grant), quien pedirá sorpresivamente uso de la palabra y cuya alocución será definitiva a la hora del veredicto.

Como resulta habitual últimamente, la película supera con creces las dos horas de duración. De haber pensado en reducir el metraje, sin perder impacto, dos escenas podrían haber sido omitidas y por diferente razón.

La primera, temprana, es una visita de Jackson al Papa Pío XII al que acusa rotundamente de complicidad con Hitler, al afirmar que en 1933 era el nuncio en Múnich y partícipe de la firma del Concordato (acuerdo) del Vaticano con Alemania. Se trata de un tema que, según este cronista, es uno de los mayores mitos del nazismo.

La otra cuestión, históricamente ambigua, es la buena relación que establece Kelley con la esposa e hija de Göring, a la que logra ubicar para entregarle una carta que le escribió su marido.

Un tema lateral que Nuremberg casi soslaya (salvo el personaje de la periodista que aparece solo al principio) es el rol de la prensa, con nombres tan prestigiosos como Joseph Kessel, Erika Mann y Victoria Ocampo, que está muy bien descripto en Le crépuscule des hommes, libro reciente de Alfred de Montesquiou, que le permitió obtener el Prix Renaudot Essai 2025.

(Hungría, Estados Unidos, 2025)

Guion, dirección: James Valderbilt. Elenco: Russell Crowe, Rami Malek, Michael Shannon, Richard E. Grant, Colin Hanks. Producción: Bradley J. Fischer, George Freeman, Cherilyn Hawrysh, István Major, Richard Sapertein, William Sherak, Frank Smith, Benjamin Tappan, James Vandelbilt. Duración: 148 minutos.

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