LA AMISTAD CONTRA EL CONVENCIMIENTO
Los vencededores, aún con el festival en desarrollo, puede considerarse ya un hito de la edición 27 del BAFICI. Es de esas películas que marcan un terreno para el futuro, más allá de la efervescencia que muchas veces nubla la lectura por cierto impacto cercano producido en una distancia temporal muy corta. El nuevo documental de Pablo Aparo tiene grandes virtudes, principalmente la de contar con seriedad una historia filmada en las Islas Malvinas, a diferencia de hasta ahora la única narrada en esas tierras, la bochornosa Fuckland de José Luis Marques.
La propuesta de Aparo es internarse en el corazón de ese territorio muy cercano y muy lejano a la vez para los argentinos, en una búsqueda casi antropológica para obtener un punto de vista anulado desde estas latitudes, donde el reclamo por la soberanía es algo que se enuncia en una forma automática, pero que pocos pueden desarrollar y fundamentar. La Guerra de Malvinas tiene más perspectivas que las maniqueas planteadas por la disputa entre Gran Bretaña y Argentina, hacia tal meollo es al que parte el director en solitario para escuchar los testimonios de quienes pueblan las islas. En una primera parte hay un crisol de comentarios, que van desde las posturas más cerradas sobre el asunto hasta otras más empática sobre el rol que cumplieron los jóvenes soldados argentinos enviados por la Junta Militar, se repite mucho la palabra “conscriptos” en los testimonios.
Superada la introducción, Aparo (también “actor” dentro de su propia película) decide ir hacia el interior de las islas para conocer a Mat, un hombre de cierta fama construida a modo de dinámica de pueblo donde todos se conocen. Con mucha valentía, en un principio, el director acepta las condiciones férreas de su entrevistado. El primer cruce entre ambos se traza a través de una línea de convencimiento, Mat representa a la postura general de los Isleños de un cese en el reclamo de soberanía de Argentina sobre el territorio, en una profundización argumentativa de esta afirmación es donde la empatía asoma lentamente. El sufrimiento de la población civil malvinense durante los 72 días de la guerra es una arista ausente en el relato argentino sobre lo sucedido, en esta película se comparten historias desconocidas vividas durante ese período de terror. De manera muy astuta, Aparo elude la tentación de moldear un relato sesgado, porque en un momento avanzado de su relación con Mat (con quien convivió durante gran parte del tiempo acompañándolo en sus tareas de campo) se permite discutir con firmeza ciertas ideas, que para el propio isleño resulta una rareza porque nunca había tenido enfrente a un argentino para sostener un contrapunto acerca de un hecho traumático de su vida, el encierro de su familia durante la incursión militar argentina en 1982. El momento de mayor bronca de Mat se da cuando la amistad con Pablo ya está consumada, ese tipo de enojo que él manifiesta solo puede darse en un vínculo así.
También, entre las cualidades de este documental, se encuentran momentos para pensar a las Islas Malvinas como una tierra y no solo como un territorio o como dos puntos que aparecen en el mapa al costado de la parte continental argentina. Hay una topología, una fauna, unos colores y hasta un cielo distinto al que se puede apreciar en otra parte del mundo. En esta descripción también puede entenderse la lejanía que nos representa el concepto Malvinas. Lo peor que podría hacerse con Los vencedores es creer que al finalizar deberíamos estar más convencidos de algo que ya teníamos construido, todo lo contrario, debería ser un punto de partida para empezar a conversar.
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Guion, dirección: Pablo Aparo. Producción: Giorgina Messano, Mayra Botero, Pablo Aparo. Edición: Florencia Gómez García. Duración: 96 minutos.








