El éxito de You Can See Everything se debe a la suma de una historia romántica indescifrable, la personalidad de Nathan Fielder y su exitosa fórmula ya vista en programas como Nathan for You y The Rehearsal, y el asfixiante pero íntimo trabajo de cámara que propone Lance Oppenheim (director de Primetime, y con una larga carrera en documentales). La suma de todos estos elementos lleva al espectador a pensar desde sus primeros minutos: «Esto tiene que ser actuado». Aunque lo que comienza como un intento de Fielder de desenmascarar a la condenada por fraude, Elizabeth Holmes, a lo Frost/Nixon, termina en fracaso, el documental funciona como una representación adecuada de la era que transitamos en donde la verdad y la realidad se presentan como cosas distintas. Una época donde no se nos permite confiar en nadie, ni siquiera en el mismo Fielder.
You Can See Everything dura casi tres horas y se divide en dos partes. La primera se sitúa en 2023: Fielder y el equipo de Oppenheim comienzan a visitar a Elizabeth, su compañero, Billy Evans, y sus dos hijos pequeños (una de apenas unos meses) en una casa que están rentando en San Diego. A Holmes le quedan 34 días de libertad antes de entrar en una prisión federal en Texas. La pareja insiste en que la opinión pública negativa en contra de la CEO de Theranos se debe a que los medios presentaron una narrativa tergiversada cuando realmente nadie conoce a la verdadera persona detrás de todas las acusaciones. Por eso, idearon este documental con el objetivo de mostrar su día a día bajo una única regla inicial: total transparencia. Eso incluye, incluso, un fugaz vistazo a Evans mientras se baña.
De a poco, Fielder -que desde el primer momento le aclara a Elizabeth que no cree en ella- empieza a hacer su magia. Tiene charlas exploratorias con Holmes y Billy, crea situaciones estratégicas para ver cómo responden, genera situaciones incómodas e incluso en un momento decide mudarse con ellos. Y aunque de ahí salen muchas cosas interesantes y otras bizarras, ella es un personaje bastante difícil de descifrar.
Pasan los días y la libertad se agota. Con el ingreso de Elizabeth en prisión, el documental pierde a su protagonista principal cuando todavía le restan casi dos horas de metraje. ¿Cómo sigue esto? Dado que You Can See Everything solo se ha estrenado en Estados Unidos y Canadá, evitaremos adelantar el desarrollo. Pero sí podemos afirmar que lo que empieza como un clásico juego de gato y ratón termina convirtiéndose en una historia donde resulta imposible saber qué sentir.
Probablemente, Holmes sea una manipuladora, pero también quizás una víctima. Capaz es alguien realmente especial; tal vez un monumento al amor y, por qué no, alguien a quien envidiamos. Posiblemente todo sea falso. Pero ¿acaso qué es verdad? ¿Cuál es la diferencia? ¿Cómo dialogamos si ni siquiera estamos en la misma sintonía? “Puede” debería ser “puede”, pero ¿qué se hace cuando el 50 % de la población entiende que “puede” significa “podría”? En el fondo, se trata de la misma discusión de siempre: ¿qué es verdad y qué es ficción?
El documental parte de un caso muy conocido: el fraude de Theranos, la compañía que aseguraba haber creado una máquina capaz de realizar cualquier examen médico con una sola gota de sangre, algo que jamás pudo demostrar. Tenemos, por un lado, a una figura extraña y condenada que en su momento se vendía como una suerte de nuevo Steve Jobs; por el otro, a una personalidad tan querida como impredecible como es Fielder. Con estos elementos, el espectador de internet —al que está principalmente dirigida la película— esperaría cientos de memes, chistes y tuits irónicos en busca de likes a costa de machacar con que los multimillonarios son malvados. Sin embargo, aunque hay mucho de eso, el verdadero protagonismo recae en el profundo estudio que se hace de Holmes y, especialmente, de su relación con Billy Evans. Eso es lo que más le preocupa a Fielder: cómo esta familia con dos niños pequeños está a punto de desintegrarse por la presión de todo lo externo. Quizás el verdadero problema radique en que tanto Nathan como nosotros, desde la butaca, terminemos generando empatía por alguien como Holmes. ¿Seremos nosotros el problema?
Volviendo al primer párrafo, también vale preguntarse, relacionado con lo que logra como film: ¿cómo es posible que esto se vea tan bien? Las similitudes con Primetime son evidentes —sí, lo sé, película que tampoco han podido estrenar por A24—. Son del mismo director de fotografía, David Bolen (también comparten compositor, Ari Balouzian), junto a claras referencias al cine de Ari Aster, Robert Eggers y Charlie Kaufman. El formato 4:3 sirve para que concentremos nuestra atención en los rostros, en los gigantes ojos azules de Elizabeth y las reacciones. El resultado produce una sensación de proximidad psicológica con miradas prolongadas, sonrisas y pausas que parecen ofrecer pistas sobre las verdaderas intenciones de los protagonistas. Eso incluye a Fielder; empieza siendo una especie de investigador y periodista, pero se convierte en un personaje más de esta historia. Pensado previamente o no, es una jugada muy buena, no solo por lo que ya se viene diciendo: el mismo documental empieza a desconfiar de él, sino porque ahí es cuando Oppenheim se hace más presente. Ni la cámara ni el montaje (la escena final dice todo) ponen las manos en el fuego por él.
En el intento de examinar una historia sobre el fracaso, You Can See Everything termina fracasando porque finalmente dice: “Sí, podés ver todo, pero no quiere decir que lo vayas a entender”. Transitamos la época donde tenemos en la palma de nuestras manos imágenes de todas partes de la Tierra. Nunca se tuvo tanta información como antes. Aun así, no terminamos de comprender cuándo lo que vemos es real y cuándo es una representación que algún sector quiso poner como verdadera, lo cual nos pone unos contra otros. ¿Será que el mundo siempre fue así y no nos habíamos dado cuenta? Claro, por exponer esto, es que You Can See Everything es excelente.
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(Estados Unidos, 2026)
Guion, dirección: Nathan Fielder, Lance Oppenheim. Elenco: Amanda Seyfried, Christopher Abbott, Nathan Fielder, Elizabeth Holmes. Producción: Maggie Ambrose, Tatiana Bears, Jack Davis, Nathan Fielder, Lance Oppenheim, Eric Notarnicola, Abigail Rowe, David M. Shayne, Christian Vazquez. Duración: 174 minutos.
Texto previamente publicado en Bendito Spoiler.









