A Sala Llena

Alamar

Alamar (Mexico, 2009)

Dirección y Guión: Pedro González-Rubio. Elenco: Natan Machado Palombini, Jorge Machado, Nestor Marín, Roberta Palombini. Producción: Pedro González-Rubio, Jaime Romandia.  Distribuidora: Zeta Films. Duración: 73 minutos.

Reseña previamente publicada con motivo de exhibición en el BAFICI 12º Edición

http://www.asalallenaonline.com.ar/festivales/131-bafici-12o-edicion/629-seleccion-oficial-internacional.html

Partiendo de una familia comprendida por una pareja conformado por una italiana y un mexicano, muy distintos en carácter, quehaceres, obligaciones y forma de vida, ella vive en la ciudad, moderna y él es muy bohemio, pasando gran parte de su tiempo en altamar, viviendo de la pesca. El fruto de su amor, es un niño, que hoy tiene cinco años, quien viaja para permanecer con su padre por el cabo de unas semanas.

Las intancias que viven juntos, tres generaciones, abuelo-padre-hijo, son excepcionales, el género se entrecruza entre la ficción y el documental sin darnos cuenta, los paradisíacos lugares mostrados como así la falta de lujos, tener lo necesario y trabajar conjuntamente vinculandose, socializando y conociendose en un clan familiar abierto,  invitan a repreguntarse la forma de vida individual del individuo.

El mayor logro del film es la apuesta a la sensitividad, y la importante transmisión hereditaria, el cuidado de un hijo, cuyo viaje termina a medida que nos vamos acercando al final de ésta magnifica experiencia.

Pedro Gonzalez-Rubio nos invitó a desconectarnos de las andanzas cotidianas de la ciudad, a observar que hay un tipo de vida mejor. Con valores, amor y responsabilidad, en una de las tantas variantes de conformación de una familia que puedan existir.

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Dos estilos de vida totalmente diferentes, son dejados de lado por un momento, sin darle mucho lugar a las consecuencias de aquel encuentro, tras el momento de placer. Finalmente ocurre algo impensado: Natan.

Natan, al momento del film, ya tiene cinco años de edad. Vive con su madre civilizadamente en la ciudad de Francia y se irá un tiempo a visitar a su padre – de origen maya – y costumbres totalmente distintas a las de las grandes ciudades en la playas de Chinchorro, Méjico.

El argumento, no relata más que el encuentro entre padre e hijo, y el desarrollo de escenas cotidianas. No hay diálogos forzados ni escenas dramáticas sino momentos cálidos en que el padre le enseña al hijo a pescar, darle de comer a las aves, el niño haciendo cosas de niños como dibujar; situaciones compartidas con el abuelo que también vive con ellos.

Las playas mejicanas, poseen una belleza natural. La naturalidad de la relación padre- hijo   posee belleza interna. Lo demás está dado por un buen montaje.

Es decir, la buena selección que se ha hecho de los momentos, la angulación de la cámara. la elección de los momentos del día, de los interiores y exteriores, las “locaciones” que se eligieron para filmar.

Cabe destacar también la naturalidad en que se comunican las personas, olvidándose – incluso el niño- de que hay una cámara, y así se puede hablar de un modo documental de cada escena. Igualmente hay que aclarar que el director no define bien el límite del documental y la ficción en su labor, por lo que no quisiera hablar de más…

Sólo quiero decir que hay un muy buen trabajo que llena de esperanzas a cualquier cineasta, al demostrar que alguien con verdadero talento puede hacer algo bueno si realmente tiene oficio y se tiene buena mano, sin necesidad de un presupuesto enorme para equipos o vestuario.

A veces el arte los pone la madre naturaleza, y una cámara bastante simple puede ser el mejor de los ojos para ver y luego la mejor de las ventanas para regalarle a cualquier pantalla.

(Como el cine me transmite Raúl Perrone y, en muchos casos es criticado por malentendidos del cine  en mi opinión que creen que siempre se debe ostentar mucho, mostrar más, decir más, etc. Yo creo que antes de criticar se debe poder sacar la enseñanza y recién cuando otros – que quieren llegar a dirigir – intenten hacer algo utilizando métodos similares podrán elevar sus críticas. Esa es mi opinión para los que quieren hacer cine. Los que sólo son espectadores sí, podrán opinar a favor o en contra).

Yo creo que hay que ver qué nos deja este film, qué nos dejan este tipo de films. Traerlo para nuestras películas, que siempre tienen poco presupuesto y también tienen y les queda, mucho por dar. Es un desafío poner eso en imágenes. Tiene paisajes hermosos nuestro país.

Y por qué no. Un desafío para nuestro querido director Raúl Perrone – reconocido por sus pelis de cine independiente- a que haga una película, pero no esta vez sobre su queridísimo Ituzaingó sino sobre mi queridísimo San Fernando, zona Punta Chica.

Sí, ya sé Perro, suena más top de nombre.

No me la discrimines, es mi barrio y se merece su peli. Como las playas de Méjico, ¿o no? Es un desafío. ¡Pero, ojo! Mi barrio. (con su cancha de Tigre, acá en Victoria, también es partido de San Fernando).

El San fernando que está afuera del barrio privado. Si querés también lo filmamos por dentro. Hay más de un barrio dentro de mi barrio.

Bueno, disculpen la nota con pedido.

Pasa que el cine despierta cine, ¿y qué mejor que eso? Ya les contaré si mi deseo se cumple…

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Por Marianela Maidana

 

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