A Sala Llena

Amor de Fedra

 

 

Amor de Fedra

Dirección y adaptación: Mariano Stolkiner. Dramaturgia: Sarah Kane. Producción: El Balcón de Mersault. Elenco: Pablo Cura, Mónica Driollet, Alejo Mango, Flavia Sinsky. Diseño de Luces: Julio López. Diseño Escenográfico: Mariano Stolkiner. Realización en Video: Mariano Stolkiner, Marcos Pastor. Prensa: Simkin & Franco.

 

Estrenada por primera vez el 15 de Mayo de 1996 en el Grand Theatre de Londres, Amor de Fedra es la segunda pieza de la dramaturga británica Sarah Kane, que Stolkiner y el grupo El Balcón de Mersault, traen a Buenos Aires, tras la representación de Clenaned, dos años atrás.

Sarah Kane perteneció a la vanguardia del teatro británico de los años ‘90. Tuvo una carrera tan efímera como su propia vida. Dejó 5 obras maestras del teatro contemporáneo: ácidas, críticas, satíricas, irónicas, anarquistas. Kane supo enfrentarse a las clases dominantes y opresoras, rebelarse ante la monarquía, cuestionar los prejuicios sociales, criticar la moral imperante, las instituciones, la religión y política predominante.

En 1995 estrenó su primer obra, Blasted, a los 23 años. Su última obra fue Psicosis 4:48. Tras el estreno y suceso de la misma, decidió terminar su vida a los 27 años.

En la última edición del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI), pudimos ver Ensayo (Fragmentos de Sarah Kane) documental dirigido por Marcos Pastor (ver crítica acá) sobre los ensayos y representación de la obra Cleaned, también de Kane y representado por el grupo El Balcón de Mersault.

Amor de Fedra, no tiene una puesta en escena tan transgresora y original como la obra representada en el atelier de Carlos Regazzoni, que como puede verse en el documental tenía un juego de espacio más “revolucionario” e interpretaciones llevadas al extremos.

En esta obra en cambio la transgresión pasa por el morbo y la tensión sexual aberrante que propone el texto. A esto se le suma la oposición de registros interpretativos: naturalismo contra expresionismo.

Un escenario divido en dos: un living de una familia burguesa y una habitación desordenada con afiches de la cultura punk (La Naranja Mecánica y Trainspoiting asoman en las paredes) de un príncipe mal criado que no deja de ver televisión y consumir comida chatarra.

Dicho príncipe es Hipólito (Cura), que ha decidido recluirse en su habitación viendo en las noticias como el mundo se viene abajo, al tiempo que su madrastra, Fedra (Driollet), perdidamente enamorada de él, busca la forma de sacarlo de la habitación.

Fedra no soporta ocultar su deseo sexual por Hipólito. En el medio se encuentra Estrofa (Sinsky) la hija que Fedra tuvo en el matrimonio anterior, que supuestamente también tuvo relacione con Hipólito. Mientras que el rey (Mango) se encuentra de viaje, Fedra se doblega ante su hijastro, lo cual será el desencadenante de las tragedias posteriores.

Con la ironía que impera en el texto de Kane, que critica ferozmente la represión, pero al mismo tiempo el incesto en la institución familiar y las clases altas, los mejores momentos de la obra se dan cuando se enfrentan Cura con Driollet, generando incomodidad, ya sea por la forzada y justificada sobreactuación de la segunda luchando contra el desgano y la austeridad del primero.

Tras el primer acto, la obra pierde un poco de potencia, aun cuando se refuerza con un fantástico monólogo de Hipólito frente a un cura (también interpretado por Mango).

Sin embargo, cuando uno puede preveer el camino que seguiría la puesta, el director nos sorprende con un material audiovisual, donde vemos el destino de los personajes en el mundo exterior. Grabado como si fuera parte documental / parte Plaga Zombie del Grupo Farsa, tal intervalo le aporta morbosidad y gore a una historia sicótica, depresiva y cínica.

Además el escenario trae algunas sorpresas, que rompen con los moldes predefinidos, por lo tanto, la obra transmite un inquietante sensación de incertidumbre: realmente no sabemos cuando ni como Amor de Fedra puede terminar.

El elenco es sólido, y si bien el personaje de Estrofa, queda un poco relegada, Sinsky aporta en su brevedad un trabajo logrado.

Incomodidad, reflexión, incertidumbre…

Stolkiner entiende el universo Kane. Para bien o para mal, el espectador no saldrá indiferente cuando termine de ver esta obra.

 

Teatro: El Extranjero – Valentín Gómez 3378.

Reservas: 3980-1147

Funciones: Viernes 21:30 Hs

Precio: $35 (General) $20 Jubilados y Estudiantes

 

 

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