A Sala Llena

Ampelmann

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Ampelmann

Dirección: Mónica Viñao. Dramturgia: Victor Winer. Escenografía y Vestuario: Carlos Di Pasquo. Iluminación: Miguel Solowej. Intérpretes: Marcela Ferradás, Cutuli, Alfredo Castellani, Juan Ignacio Bianco, Noelia Sciancalepore. Prensa: Ayni Comunicación.

Humor Liviano Sin Pretensiones

Miguel acaba de volver de Berlín Oriental, que tras la caída del muro, se juntó con el lado occidental formando una sola ciudad. Fue a defender el Ampelmann, un símbolo de la cultura oriental: el muñequito de los semáforos que permite el paso peatonal, y por el cuál ambos municipios berlineses entraron en conflicto. Miguel, regresa a su casa, tras haberse ido sin dejar rastro durante dos años. Ahí lo recibe, Marta, su esposa, a quién Miguel la vendió como la nueva Evita e inspiró que se hiciera un musical en su nombre, según cuenta.

Pero Marta no está sola. Camilo, su hijo veintiañero ahora vive con su novia. Pero lo peor que descubre Miguel, es que además Marta está en pareja con Álvaro, su ex socio, quién vendió a los suecos la idea de semáforos para ciegos, que Miguel había inventado antes de irse.

El texto de Winer es sencillo y sin demasiadas pretensiones. Una suerte de comedia de enredos clásicos con influencia de los textos de Neil Simon; efectista, que se inspira en el absurdo de la situación general e impone a los actores un timing humorístico adecuado.

Se atina a ver la inspiración del costumbrismo y el grotesco, pero sin demasiada profundidad dramática ni crítica social.

Miguel es un idealista comunista medio chanta, llevado al extremo, pero en un tono que no pretende ser realista. Su vestuario parece sacado de los cosacos de los años ’20 incluso. Cutuli, que hace bastante no aparecía en escena, es fresco. Aporta dinamismo, y sensibilidad al personaje.

El gran enfrentamiento se da cuando llega Álvaro (Castellani, muy divertido), un personaje querible pero patético al mismo tiempo.

La inclusión de la novia de Camilo, solo está justificada por la exasperación que provoca el personaje, insoportable, pero sobriamente interpretado por Noelia Sciancalepore.

El personaje de Camilo termina influyendo menos de lo que promete en la narración, aunque la actuación de Juan Ignacio Bianco, se ajusta a lo que se busca dramaturgicamente con el rol del hijo.

Marcela Ferradás como Marta, también alcanza niveles humorísticos destacados.

La puesta en escena es sencilla. El decorado se utiliza simplemente para situar la acción en la cocina de la casa, y los actores no se salen del aquí y ahora.

Ampelmann es una comedia afable que se deja ver, entretiene. Gracias al talento del elenco y diálogos fluidos, cumple su cometido: hacer reír.

Teatro: Sha – Sarmiento 2255

Funciones: Jueves, viernes y sábados 21 Hs. Domingos 20 Hs

Entrada: $80

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