A Sala Llena

As Taim Gous Bai

 

As Taim Gous Bai

Dirección: Gonzalo Facundo López. Texto: Gonzalo Facundo López, Sabrina Quarneti.  Vestuario: Melanie Díaz. Diseño de Luces: Héctor Zanollo. Elenco: Giovanni Bellizi, Alejandra Mikulan, Sabrina Quarneti, Melody Guerra.

Los problemas de tres personas NO son insignificantes en este loco mundo

Pasan los años y hay películas que mejoran… Pasan los años y cada vez nos enamoramos más de sus personajes. Pasan los años y repetimos cada diálogo con más pasión.

Según como pasan los años, Casablanca, mejora en todos los sentidos y eso es una verdad absoluta. Personalmente, pienso que es uno de los mejores (sino el mejor) guión que se haya escrito (y eso que se hacía mientras se filmaba). Cada frase es de antología, cada primer plano es preciso y hermoso. Cada lagrima que derrama Ingrid Bergman emociona, cada ofuscamiento de Humphrey Bogart es impactante.

Margarita y Catalina sienten precisamente eso, cada vez que se juntan en la casa de Mirna para ver la obra que Michael Curtiz filmara en 1942. Las tres vestidas como damas mayores solteronas, comen torta y toman el té mientras que repiten cada línea esperando que llegue el Rick de sus sueños para que las reconforte, y las lleve a París… el sitio utópico donde los amores intensos son más potentes que cualquier guerra.

“Los alemanes vestían de gris, tu vestías de azul”, que maravillosa frase para un film blanco y negro.

Pero volvamos con la segunda obra que en poco menos de dos meses, Gonzalo Facundo López, redactor de A Sala Llena estrena en la cartelera porteña (la primera fue una particular y muy recomendable visión del Woyzeck de Büchner).

Esta vez co escrita por Sabrina Quarneti (quien interpreta a Mirna), Gonzalo se da la libertad de no atarse a un texto complejo encuadrado en un movimiento artístico determinado, sino de mezclar y experimentar con algo en apariencia ligero, entretenido y divertido, pero que también se sale del teatro corriente y naturalista (por suerte el off porteño ofrece cada vez menos naturalismo escénico) y trata de incomodar con la forma e interpretaciones.

Desde el principio hay algo que resulta molesto en la puesta en escena, y son los personajes en sí. Actrices que parecen sacadas de un macabro folletín de ama de casa de los años ’50, que viven en una casa de muñecas barroca, con un televisor de fondo que nos pasa fragmentos consecutivos del film que admiran. Hay una expresividad descolocada en sus rostros. No se trata de un carácter falso sino de una expresión siniestra. Es impredecible lo que se puede generar entre ellas.

A pesar de que se manifiesta cierto caos inicial conformado por los diversos planos que se yuxtaponen (la película, una caja de música misteriosa, los celos simultáneos sobre la vida amorosa de cada una fuera de la escena, las formas plásticas que tienen los cuerpos), el relato empieza a tomar una tangente más coherente y relajada, pero a la vez más tensionante en el sentido clásico, con la llegada de Ricky (Bellizi), un electricista que convulsionara este microuniverso femenino, en donde el clisé y los estereotipos forman parte de la apuesta lúdica que propone el director.

Esta segunda mitad de la obra, acaso un poco más fácil de seguir, provoca que nos acerquemos y entendamos un poco mejor la psicología de los tres persoanjes femeninos principalmente, aunque Ricky no es tan ingenuo como aparenta. Esto puede ser contraproducente, porque se rompe un poco el clima más experimental y hermético, pero por otro lado, sirve para conectarse con el público que tiene ganas de divertirse con un lenguaje más sencillo.

La gracia, soltura, elocuencia y elegancia del cuarteto de intérpretes conforman una obra enérgica e hipnotizante. Hay detalles maravillosos que van apareciendo sutilmente en cada actor, aprovechando la expresividad facial que son dignos de aplaudir. Estamos hablando de un elenco asombrosamente joven y talentoso.

Como sucede en Woyzeck, posiblemente la autodemanda y meticulosa exigencia de López en la puesta en escena puede resultar contradictoria. Sin duda, ambas obras demuestran un estudio pictórico que hoy en día, muchos directores no se animan a exhibir, a pesar que tienen el talento y los conocimientos. López combina colores y formas, juega con ellos, mezcla las artes. El resultado, siempre termina siendo un poco inusual, descolocante posiblemente. Ambas obras trabajan con los tiempos, con las diversas velocidades en que los textos son interpretados por los actores. Esa es otra muestra de perfeccionismo.

Cuando se muestra tanta pasión y entrega, aun cuando el final genere interrogantes, se debe tener respeto y admiración por el artista.

As Time Gous Bai es una obra divertida con diferentes niveles. Posiblemente el texto original no da pie a una análisis tan profundo o a tantas múltiples lecturas como genera la puesta en escena en sí misma. Pero tampoco deja indiferente. Eso es lo importante.

Personalmente, pienso en Woyzeck que la experimentación da mejores resultados. Pero también creo que ambas obras deben convivir en cartelera. La primera para angustiarse, esta para relajarse y empezar la semana con una sonrisa, con la esperanza de encontrar ese amor imposible, de reencontrarlo, aun cuando exista la posibilidad de volverlo a perder. Porque así es Casablanca, un sitio donde la tragedia y la diversión se dan la mano, donde terminan sus días los desesperanzados, pero nacen los héroes que van a dar vuelta la historia. Ya lo dice el mismísimo Rick:

“Louis este es el comienzo de una bella amistad”.

Teatro: Ofelia – Honduras 4761

Funciones: Domingos 14 y 28 de Agosto, 11 y 25 de Septiembre, 9 y 23 de Octubre: 19:30 Hs 

Entrada: $35 y $25

 

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