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Cine

Crítica de “El mago del Kremlin” (Le mage du Kremlin), de Olivier Assayas

GOBERNARE E PIÙ BELLO QUE FORNICARE

Festival de Venecia. El libro del momento, editado en 2022 saliendo del caos del Covid. Best seller mundial, adaptado por un gran escritor francés como Emmanuel Carrère y dirigido por ese refinado artista galo que es Olivier Assayas, hacedor de éxitos para el público argentino como Los destinos sentimentales (2000), El otro lado del éxito con Juliette Binoche (2014) y la más de culto Irma Vep (1996).

Con todos esos papiros, la película pasó sin pena ni gloria por el festival. Y luego, en su estreno en Europa y EE.UU. fue un fracaso comercial, recaudando a nivel mundial unos míseros 8 millones de dólares.

El mago del Kremlin es una novela muy interesante que en clave de ficción, analiza los entresijos del poder del país más grande de la tierra. Con un personaje inventado, que originalmente es hijo de un importante miembro del partido comunista, en las décadas finales de la Unión Soviética. El pueblo vive hambreado, sin embargo los lideres del partido tienen acceso a una selecciones de comidas especiales y se mueven en autos oficiales.

Lo que en el libro es una gran parte del inicio, los orígenes de ese padre del futuro Mago/Asesor en la mirada de su hijo –cuyo admirador principal local es el inefable Santiago Caputo– y la intrincada cadena de poder soviética hasta el advenimiento de la Perestroika de Gorbachov, aquí en el filme pasa bien rápido y solo sirve de introducción para el verdadero propósito de la trama. Mostrar el advenimiento del nuevo Zar Vladimir Putin en manos de la nueva oligarquía rusa.

De su puesto de líder de la ex-KGB, a su llegada como primer ministro del alicaído Boris Yeltsin (el primer presidente de la “democracia” rusa, reelegido en 1996 ya muy enfermo para un segundo periodo).

Pero cuando el film parece arrancar, comienzan realmente los verdaderos problemas a todo nivel. Vadin Baranov, el Mago, está interpretado por Paul Dano (que mas allá de las opiniones en contra de Quentin Tarantino) es un muy buen actor, sin embargo aquí toma un tono monocorde y bajo –a veces casi ni se lo escucha– que puede tanto tomarse como un tono de farza, como una elección errónea de registro del director Assayas. Esto se nota aún mas ante la monumental actuación de Jude Law, como Putin.

En la mejor tradición de las novelas de John Le Carre –muchas llevadas al cine– y mas aquí en el tiempo la serie House of Cards, tanto la norteamericana como la original inglesa, que en la primer época se podía ver por Netflix, como contrapunto de la exitosa con, el caído en desgracia, Kevin Spacey,

Como se mencionó, el libro es excelente. Es de un periodista italiano Giuliano Da Empoli, que en la trama del libro y del filme oficia, como un alter ego –en la película es Jeffrey Wright– otro de excelente tono y voz que contrasta aun mas con el monocorde Vadin de Paul Dano.

Mas allá de estos problemas la película ingresa en el delicado limite entre ser un manual de estilo del poder –aburrido para cualquiera fuera del círculo rojo–, y bordear la ficción con personajes tan reales y reconocibles para el público como Vladimir Putin, el nuevo Zar de Rusia, que salvo un periodo presidencial en las sombras, continúa en el poder después de mas de un cuarto de siglo.

Olivier Assayas logra segmentar la película en bloques y capítulos que recuerdan grandes momentos de los mandatos en continuado de Putin, como la explosión del Submarino Kursk, o la realización de los juegos olímpicos de invierno en Sochi, los conflictos en el Dombas, el advenimiento de los enfrentamientos con Ucrania (el libro fue editado el año del inicio de la guerra que aun continua). Rusia aparece, junto a su complejo de ser mirado siempre como menor ante el poder global. Con respeto pero nunca considerándolo del todo.

Aunque la película termina de manera más sorpresiva y abrupta que el libro –¿quizás una concesión a los productores?– Para hacerlo aun mas escandaloso a todo el asunto, reflexiona sobre si es posible escapar de las fauces del poder.

Sí para la primera línea en todo el mundo se aplica la frase de “gobernare e più bello que fornicare” o “la única jubilación de un político es la muerte”. ¿Existe entonces una posibilidad de escapar del poder, una vez completada la tarea, o el oficio mismo es nunca soltar, para no perder aquello que constituye su esencia?.

Mención especial para Alicia Vikander, la ganadora del Oscar aparece y desaparece en la película, en ciertos momentos claves, aportando un grado de ambición tan alto como Vadin, pero con otro propósito y viniendo de orígenes muy distintos.

(Francia. 2025)

Dirección: Olivier Assayas. Guion: Olivier Assayas, Emmanuel Carrère. Elenco: Paul Dano, Jude Law, Jeffrey Wright y Alicia Vikander. Duración: 152 minutos.

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