A Sala Llena

Asesinos con estilo

Asesinos con estilo (Killers, EE.UU., 2010)

Dirección: Robert Luketic. Guión: Bob DeRosa, Ted Griffin. Producción: Scott Aversano, Jason Goldberg, Mike Karz, Ashton Kutcher, Chad Marting, Christopher S. Pratt, Josie Rosen. Elenco: Ashton Kutcher, Katherine Heigl, Tom Selleck, Catherine O’Hara. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 93 minutos.

Luego de romper con su novio, Jen (Katherine Heigl) decide acompañar a sus padres en un viaje a Niza, Francia. En ese atractivo paraje conoce al no menos atractivo Spencer (Ashton Kutcher), un joven que se dedica a la poco salubre actividad de matar gente por encargo. Pero ambos se enamoran, y Spencer decide abandonar su trabajo para vivir con la chica. Corte a tres años más tarde. Los recién casados viven en un típico barrio de clase media, rodeados de vecinos amigables y llevando una vida rutinaria. Pero el pasado siempre regresa: Spencer descubre que un grupo de asesinos, vinculados a un ex jefe suyo, pretende quedarse con su cabeza. Él y su esposa deberán correr por sus vidas en medio de tiros, choques automovilísticos, gags y comentarios jocosos.

Asesinos con estilo pretende ser una comedia romántica de acción, al estilo de Mentiras verdaderas y Sr. y Sra. Smith, pero el resultado está muy por debajo de las dos mencionadas. Le falta onda, le faltan chistes buenos, le falta imaginación.

Kutcher (también productor) está flojo, pero queda claro que lo suyo es la comedia. Katherine Heigl demuestra que es una buena actriz, y le pone garra a los momentos románticos y humorísticos. Pero, en materia actoral, las perlitas pasan por el lado de los padres de Jen. Por un lado, Tom Selleck, con el inolvidable bigote que inmortalizó —y lo inmortalizó— en la serie Magnum; aquí hace de un padre guardabosque, atento a los detalles. Por otro lado está Catherine O’Hara, otrora madre de Wynona Ryder en Beetlejuice: el superfantasma y de Macaulay Culkin en Mi pobre angelito y su segunda parte. En esta oportunidad, compone a una señora que vive pasada de copetines, pero que no por eso deja de querer a su hijita.

El director Robert Luketic supo hacer películas como Legalmente rubia, su ópera prima. Es evidente que este australiano tiene talento y sabe manejar la comedia, el romance y también el drama en determinados momentos. Pero también es evidente que a la hora de filmar este film no estaba demasiado inspirado. Algo similar debió sucederle al guionista Ted Griffin, quien escribió La gran estafa y Los tramposos, dirigida por Ridley Scott. Dato curioso: Griffin y su hermano Nick corrigieron el guión de la reciente Encuentro explosivo, otra de agentes secretos, asesinos y persecuciones, pero no aparecen acreditados.

Los Asesinos tendrán Estilo, pero la película, por desgracia, no.

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