A Sala Llena

Bastarda sin Nombre

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Bastarda sin Nombre

Dirección: Javier Margulis. Autora: Cristina Escofet. Vestuario: Julieta Guiser. Diseño de iluminación: Marco Pastorino. Asistencia de dirección: Enrique Velay. Producción: Ricardo Verdi. Elenco: Rozana Randon. Guitarra y voz: Román Lacrouse. Prensa: Martín Paladino.

María Eva Nadie. La última de los cinco bastarditos Duarte, pero a ella se le negó el apellido. Ese es su karma, la cruz de su vida. La angustia que al mismo tiempo le dio impulso para ser la mujer que fue y tener el carácter, y fuerza, que hoy estaría de más describir.

Rozana Randon encarna a Eva Duarte, una de las mujeres por excelencia de la historia argentina. Bastarda sin nombre nos muestra la otra cara de esa mujer, sus penas, su dolor, su lucha y su anhelo por ser alguien.

Mediante un monólogo, Randon nos cuenta los sentimientos y pensamientos de Eva en primera persona. La escuchamos desde que es engendrada, antes de venir a un mundo que la conocería por ser una bastarda; su llegada a Buenos Aires, la muerte de su padre, su relación con Perón hasta su muerte.

El texto de Cristina Escofet tiene lo justo y necesario, nada de más, nada de menos y es interpretado de manera tal que parece el espíritu de la verdadera Eva encarnada en la piel de la actriz. El monólogo es acompañado por guitarra y voz a cargo de Román Lacrousse –en escena- quien logra crear un ambiente cálido, familiar complementándose a la perfección con el texto y con Rozana.

Esta Evita se peina y se transforma, crece y se mira en un espejo. Se habla a ella y le habla al público a través de eses espejo para contarle su historia. Intenta no ser un texto político pero termina siéndolo al hablar de una mujer nacida en los márgenes, esos márgenes por quien nunca nadie se preocupó; al hablar de una mujer política en su ser, que lucha por salir y llegar a donde años después llegó y se convirtió en la mujer más importante, al menos, de sus años.

La canción se mezcla con la voz de la actriz, esto resulta atractivo e interesante, es un recurso bien utilizado sin duda. Pero resulta tan interesante lo que dice uno y el otro que se genera el típico “no sé que mirar”, pero ahora no se sabe qué escuchar para no dejar nada de lado. La iluminación es del mismo modo cálida y hogareña para una escenografía que recrea la habitación de Eva.

Es grandioso cuando las palabras crean imágenes en la mente y esta puesta lo logra cuando paradójicamente viendo sólo una habitación estamos recorriendo la vida entera de Eva. Cuando las palabras, la música y una hermosa voz nos llevan a otros tiempos, otros años que vivió otra persona y empezamos a vivirlos como testigos.

Para quien quiera conocer a Evita, su corazón y la lucha de su vida; disfrutar de una gran dirección, composición artística y musical a través de un viaje en el tiempo, es una obra altamente recomendable.

Teatro: Espacio abierto –Pasaje Carabelas 255

Funciones: sábado 21 hs

Entradas: $80

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