AHORA TODOS AL MAR
Durante la última década, las películas de acción tienen pocos protagonistas que puedan ostentar ser una marca registrada. Por nombrar sólo a algunos:
Liam Neeson, que siempre está por retirarse como héroe de acción, cuando se había volcado a la comedia en el fallido retorno de La pistola desnuda, rubro en el que no dejó de recalar este año con la disparatada y efectiva comedia juvenil Alerta extinción (Cold Storage). De todos modos, Neeson no deja de insistir con la acción y ya tiene en carpeta ocho proyectos entre finalizados y en postproducción, en su mayoría thrillers de acción o políticos.
Keanu Reeves, otro que también se alejó con el final de John Wick y el eterno e inoxidable Jason Statham. Todas sus películas –en la última oficia también de productor–, son bastante parecidas. Su personaje suele ser un paria como en la anterior El guardián: Último refugio estrenada en marzo de este año (superior al estreno de esta semana), que por alguna razón ya no pertenece a las fuerzas especiales y se encuentra aislado en una isla remota o está volcado al sector privado, donde la paga es mejor, pero los riesgos mucho mayores.
En este caso Cole Reed, es leal y la sombra de su jefe, un hombre de negocios que lo quiere como a un hijo y lo trata como tal en su rango de jefe de seguridad. De algún modo, se ve obligado a vender su empresa naviera para complacer a su hijo. Sin embargo, nada será tan fácil en el mundo corporativo, donde las presiones y la corrupción policial se miden a escalas siderales.
A la salida de un evento, su jefe es asesinado y él como guardaespaldas culpado del crimen. Para resolver este entramado, la historia se muda a alta mar, casi como un desprendimiento del film anterior, y todo pasa a ser un juego del gato y el ratón, en un enorme barco de carga.
En medio de su intento de venganza, Cole descubre un container lleno de refugiados/secuestrados, para sumar más fuego y complicaciones a la situación.
Habrá lugar para la marina norteamericana, el pasado inglés de fuerzas especiales de nuestro protagonista (su padre, también militar falleció en un confuso episodio), y de cómo Cole hará para lograr llevar a cabo su venganza, conseguir que salga con vida Anabelle –una asistente de Capitán que tuvo la mala suerte de ser designada para ese viaje– y hacer honor a los refugiados. Menuda empresa.
El director francés del film, Jean-François Richet, logra dotar de ritmo a las escenas de acción, que son muy fuertes y brutales. De hecho la película fue calificada para mayores de 17.
Empero, los 95 minutos, terminan siendo demasiados para una trama que se va agotando a partir de la segunda mitad. No quita esto que Jason Statham sea siempre rendidor en todas sus facetas indestructibles y su partenaire también.
Un producto disfrutable para los fanáticos de la acción, que seguramente tenía mucho más para aportar.
Quedará para 2027 el regreso de la segunda parte de Beekeeper: El protector. Se verá si allí Statham logra dar más en la tecla, sumado al humor inglés sarcástico en sus pocas palabras, que aquí quedó prácticamente ausente.
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(Reino Unido, Estados Unidos, 2026)
Director: Jean-François Richet. Guion: J.P. Davis, Lindsay Michel. Con: Jason Statham, Angie Ellis, Adrian Lester, Roland Møller, Ramon Tikaram, Arnas Fedaravicius. Música: Marcus Trumpp. Fotografía: Brendan Galvin. Duración: 95 minutos.




1 comentario en “Crítica de “Código: Venganza” (Mutiny), film dirigido por Jean-François Richet”
Parece buena pero no la vería …..ayer ví una coreana, dos doctores sanos hombre y mujer (ella creo tuvo un pequeño cancer) superado …. Hijos amados pero un amor dificil.
……..