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Cine

Crítica “Madres jóvenes” (Jeunes mères), film codirigido por Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne

La crueldad tiene cura, aunque usted no lo crea. Mire si no a los Dardenne, que supieron hacerse un lugar en el cine contemporáneo a fuerza de golpes bajos y castigos de todo tipo, y que hoy parecen entregados a la observación, no digamos cándida o esperanzada, pero observación al fin, del mundo que los rodea. Ya en El joven Ahmed los belgas anunciaban un credo nuevo: la pobreza, la miseria, la desigualdad y otros hits del cine de denuncia podían narrarse sin transformar al protagonista en víctima propiciatoria. Usted piensa, seguro, en la secuencia infernal de maldades que el dúo de directores descarga sobre la pobre Rosetta, pero no se olvide de algunas escenas de La promesa, que tal vez figuren entre lo más execrable que haya dado el cine europeo (la madre y su beba orinadas desde el puente por la banda que acaba de asaltarlas). El truco les rindió un tiempo largo: una filmografía, un par de décadas. El éxito de la fórmula dardenniana puede leerse en sus continuadores, como Stephane Brizé u otros tantos discípulos menos talentosos.

Madres jóvenes no parece una película de los belgas. El drama social fuerza sus convenciones, no tema: aquí hay mujeres que por distintas causas necesitaron de la intervención estatal para continuar con la crianza de sus bebés. Es decir, que si usted busca una película que retrate las injusticias del mundo, está en el lugar correcto. Aunque, si usted es también un seguidor de los Dardenne, es posible que se sienta un poco desorientado. Sí, las primeras escenas de la película exhiben el pulso extraordinario de los belgas para filmar y dirigir actores. Una adolescente busca a alguien en una parada de colectivos. Tiene la mirada de un animal siguiendo una presa. Inmediatamente después se sabe que la protagonista está embarazada, vive en un hogar de chicas incapacitadas para cuidar a sus bebés y que trata de contactarse con su madre biológica, que la abandonó después del parto y formó otra familia.

La casa es el centro neurálgico desde donde el relato ramifica la historia de las otras asistidas que se recuperan de adicciones, escapan de madres posesivas o tratan de unirse fatalmente con su pareja. Los Dardenne narran como si el cine no existiera: las escenas se desarrollan una tras otra con una naturalidad y una fluidez extraordinarias. La estructura coral obliga a una notable economía narrativa, lo que parece proteger a los cineastas contra la vieja tentación del sufrimiento edificante: Madres jóvenes no necesita sacrificar a sus personajes en el altar de alguna denuncia altisonante. La tragedia se filma siguiendo el ritmo del relato y de las cosas (excepto por una escena en la que los belgas ceden a sus viejos hábitos -ocurre con la chica adicta-, pero no se trata de nada que no pueda disculparse).

Otra manía dardenniana, aquí contenida, es el guiño demagógico: todas sus películas son brulotes contra la sociedad actual, algo que la crítica recoge enseguida bajo consignas “contra el capitalismo”. Pero acá la desigualdad se retrata junto con los mecanismos que hacen posible su contención: la casa en la que viven las chicas, las empleadas que las asisten y el sistema de cuidado en general… a un espectador argentino esas imágenes deberían hacerle pensar en ciencia-ficción antes que en una política pública.

(Bélgica, Francia, 2025)

Guion, dirección: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne. Elenco: Babette Verbeek, Elsa Houben, Janaina Halloy, Lucie Laruelle, Jef Jacobs. Producción: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne, Denis Freyd, Delphine Tompson. Duración: 105 minutos.

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