A Sala Llena

[20] BAFICI | Penélope

(Argentina, 2018)

Dirección: Agustín Adba. Guión: Agustín Adba, Agustín Berro Madero. Elenco: Cumelén Sanz, Juan Barberini, Sergio Pángaro. Producción: Agustín Adba, Agustín Berro Madero, Florencia Incarbone. Duración: 67 minutos.

El cine argentino tiene un nutrido e interesante historial de películas eróticas, o al menos donde el sexo juega un papel crucial. Desde El Ángel Desnudo (1946), de Carlos Hugo Christensen (con el que es considerado el primer desnudo de la cinematografía nacional, por parte de Olga Zubarry) hasta los films picarescos con vedettes y capocómicos, pero también dramas intensos, donde la fornicación es una vía para canalizar angustias, o en thrillers oscuros. Actualmente cada una de estas dos vertientes tiene como representantes más talentosas a Anahí Berneri y Tamae Garateguy, respectivamente.

Penélope quiere sumarse a lo mejor de esta tradición. Tiene varias herramientas como para hacerlo, pero le faltan otras igual de esenciales.

Cuando no es una estudiante más de la Universidad de Buenos Aires, Penélope (Cumelén Sanz) lleva una vida libre. Frecuenta el ámbito artístico porteño, conoce otros hombres y mujeres, coquetea con ellos, intercambian risas, besos, caricias, tienen sexo… Una no rutina que la puede llevar por diferentes lugares y situaciones, incluyendo algunas que pueden resultar desagradables.

La búsqueda del debutante Agustín Adba es interesante: seguir a la muchacha en sus peripecias, sin condenarla, y satirizando el mundo del teatro y determinado aspecto de la noche de la capital argentina, con sus excesos y falta de tabúes. El cuidado visual es otro de los méritos del director; sabe cómo sacarle el jugo a la fotografía y el arte. Sin embargo, el guión carece de una base sólida como para sostener las ideas y todo queda en un catálogo de aventuras sexuales sin demasiada progresión. Por otra parte, si bien aparecen pechos desnudos y momentos de penetración, termina siendo un film contenido.

Con más trayectoria en televisión (sobre todo, en la serie Violetta), Cumelén Sanz venía de la road movie No te Olvides de Mí, donde componía un papel que ocultaba sus sentimientos. Aquí encarna a una chica que se maneja de la misma manera; su lujuria funciona como fachada de un vacío interno. Su actuación es de lo mejor de la película, pero la falta de solides del guión la ayuda hasta cierto punto. Una situación similar es la del cantante Sergio Pángaro, quien recién puede lucirse durante el tercer acto.

Aunque se trata de una producción fallida, en Penélope es posible vislumbrar cuestiones temáticas y visuales que Agustín Adba debería rescatar para próximos proyectos, y también mejorar cuestiones de guión. La base para algo notable está allí, pero hay que pulirla.

 

 

© Matías Orta, 2018 | @matiasorta

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