A Sala Llena

Cuentos Borgeanos en Niceto Club

Abril Sosa | Voz/Guitarra

Alejandro Crimi  | Bajo

Lucas Hernández | Batería

Diego López |  Guitarra

Volverán, cada instante, cada lugar…

Cuentos Borgeanos volvió al ruedo. Atrás quedó la breve separación que los alejó de los escenarios por un par de años y la aventura cinematográfica que Abril Sosa, su líder y cantante, emprendió junto a Martín Piroyanski en la película Abril en Nueva York, estrenada el año pasado. Niceto Club fue el lugar elegido y marco pertinente para un regreso desbordante de emotividad, en un ambiente íntimo, casi familiar.


En la previa había pasado Albrío, banda producida por Abril Sosa, con un estilo marcadamente similar al de Cuentos Borgeanos, aunque con algo más de teclados y algunas guitarras acústicas. Con un show muy compacto y potente logró sacarle el jugo a su espacio y dejó a muchos fanáticos de la banda principal con ganas de conocerlos más.

Llenos de energía, en un show donde sonaron 26 canciones de su prolífica discografía, Cuentos Borgeanos supo darle al público lo que esperaba de este regreso. Abrieron con “Volar”, su nuevo corte y caballito de batalla que anticipa su nuevo disco, Postales. En este tema nuevo  hay una veta más pop, más bailable, aunque el sentimiento y la poesía borgeana están ahí, tanto como esa electricidad e hipnotismo al que nos tienen acostumbrados.

Sosa -liberado de tocar la guitarra en las presentaciones en vivo gracias al aporte de una segunda guitarra casi tras bambalinas-, como un niño inquieto, ocupó cada espacio de un escenario austero y despojado. Con mucho lugar sobre las tablas, Abril -carismático líder y único foco de atención permanente durante cada canción- recorre las tablas mediante saltos, danzas y piruetas varias. Los problemas técnicos con el micrófono inalámbrico y la urgencia de tener que reemplazarlo por uno común no pueden detenerlo: “Romanticótico” casi termina en tragedia cuando el tobillo del frontman quedó atrapado sin remedio entre los cables que lo sujetaban como si de fuera un animal de rodeo. Pero el show debe continuar y el enganchado que comenzó con “Eternidad” e hizo explotar las palmas de los fans, continuó con “Romanticótico” y cerró sin dar respiro con “Sortilegio” y “Desconcertado”, fue a las claras el primer gran momento del espectáculo.

Esa intimidad notoria que se proyectaba desde el escenario a los fans, pero también a los muchos familiares que celebraban el regreso de la banda desde el sector VIP, se evidenció también en la naturalidad con la cual la banda no tuvo el menor reparo en empezar un tema, parar y volver a empezar, ya sea para dar en el tempo correcto o para avisar algo que se habían olvidado. La trayectoria de los músicos hace que, pese a algunas fisuras desde lo musical, el show se sostenga con la convicción y la serenidad de quien sabe lo que hay que hacer.

Dentro de un espectáculo que varió mucho en intensidad y paseó a los saltos por todos los discos de la banda, hubo tiempo para momentos especiales, como cuando Sosa le dedicó “Té Verde” a su amada y convirtió un tema de banda y orquesta en un solo de guitarra eléctrica filosa y voz. Fue la calma que antecede al huracán. Ya habían pasado 20 canciones y lo mejor estaba por venir. El riff de piano de “Felicidades” dio pie para que la noche se termine de encender. Lo siguió la presentación de otro tema nuevo del disco y la frutilla del postre, los acordes de “Fantasmas de lo nuevo”, cuyo solo fue aprovechado por Abril para aparecer entre el público, de sorpresa y desde atrás, para saltar un poco más, ahora junto a sus fans.

Habían pasado más de dos horas de show, pero aún había tiempo para mucho más: sonó el punk rabioso de “Alimentando” y la banda hizo sentar a todo el público para que el pogo estalle. Sonaron “Mírame” y “Sí morir” -ambos hits del álbum Felicidades- y una fanática emocionada pudo subir al escenario. Y para cerrar a todo baile, el groove “franzferdineano” de “Frío” dejó al público en una especie de trance que perduraría por un rato.

Pasada la medianoche, los fanáticos necesitaron un momento para asimilar esta gran vuelta de una banda muy particular, de estilo único y contagiosa energía.

 Lugar: Niceto Club – Cnel. Niceto Vega 5510

calificacion_5

Foto: Luciano Lato.

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