A Sala Llena

El Mató a un Policía Motorizado en Groove

Santiago Barrionuevo (Santiago Motorizado) | Bajo, Voz principal.

Gustavo Monsalvo | Guitarra

Manuel Sánchez Viamonte (Pantrö Puto) | Guitarra

Guillermo Ruiz Díaz (Doctora Muerte) | Batería

Agustín Spassoff (Chatrán Chatrán) | Teclados

El sábado 22 de febrero, El Mató a Un Policía Motorizado se presentó en Groove para demostrar por qué es una de las bandas más convocantes de la escena emergente. Luego de un show prolijo de Las Ligas Menores, quienes están próximos a editar su primer LP, los platenses repasaron sus diez años de trayectoria, en un set que promedió las 20 canciones. 

El tiempo corría y la ansiedad se acrecentaba. El boliche ya estaba lleno cuando empezaron los primeros acordes de “Navidad en Los Santos”, canción que abre el EP Navidad de Reserva (2005) y que anunció una noche plagada de clásicos. Alternando entre pasado y presente, la lista de temas dio un salto hacia “Mujeres Bellas y Fuertes”, single extraído de La Dinastía Scorpio (2012), para luego volver a “Chica Rutera”, uno de los himnos de Un Millón de Euros (2006). Un comienzo a todo vapor, que logró desatar la energía contenida en el público a través de pogos, mosh y coros.

Para quien no los conoce, El Mató… tiene un sonido muy potente en vivo. El bajo de Santiago Motorizado crea, con pocas notas, un entramado armónico sólido para que se sumen las guitarras de Pantrö Puto y Niño Elefante, éste último haciendo distintos arreglos y solos atrapantes. A su lado, los teclados de Chatrán Chatrán, el miembro más reciente del grupo, aportan una nueva gama de colores musicales, destacándose su presencia en temas como “El Magnetismo” y “Yoni B.”. Pero el esquema no estaría completo sin las distintas combinaciones rítmicas de Doctora Muerte. El dueño de la batería es quien marca el clima de cada segmento, yendo de un tiempo lento y un patrón hipnótico a una explosión de platillos y bombos en estribillos potentes, como los de “Chica de Oro” y “Chica Rutera”.

Arriba del escenario, cada uno está metido en su propio mundo. Casi sin contacto visual, los miembros de la banda no necesitan mucho más que sus instrumentos para comunicarse; un par de señas con la cabeza bastan para corregir el tempo o para pedir más volumen en el retorno. El público, por otra parte, se divide en dos: el sector delantero, más cercano al escenario, que irrumpe con coros, gritos y mucho agite, y la parte trasera, con gente un poco más colgada y suspendida entre las notas, limitándose a algún que otro movimiento de cráneo.

No obstante los diferencias entre los espectadores, la elección de los de temas logró satisfacer todos los gustos. Mientras que el pogo y los coros se hicieron presentes en “El Día del Huracán”, “Navidad de Reserva” y “Mi Próximo Movimiento”, los cuelgues y la introspección tuvieron su lugar durante “Terror”, “Nuevos Discos” y “El Fuego Que Hemos Construído”, cortesía de Niño Elefante y su guitarra saturada de delay y reverb. Precisamente con este último tema, la suite de siete minutos que cierra La Dinastía Scorpio, se despidieron hasta la próxima.

Sin embargo, mientras las luces se prendían y varios ansiosos emprendían la retirada, la banda salió para dar un poco más. La balada moderna de “El Magnetismo” sirvió para calentar los motores ante la gran sorpresa final: “Sábado”, un clásico del primer LP, que hizo estallar la euforia a partir de guitarras distorsionadas.

De principio a fin, El Mató a Un Policía Motorizado supo combinar temas de su último álbum con viejos clásicos, variando la intensidad y generando distintos climas en el ambiente. Sin dudas, la prolijidad de su sonido y la capacidad para hacer buenas canciones justifican la gran convocatoria que tienen. Tanto es así que participarán en la grilla del primer Lollapalooza en Argentina y, luego, comenzarán una gira por distintos festivales europeos de gran prestigio. ¿Qué más querés?

Foto Gentileza de Fernando Delucio

Lugar: Groove – Avenida Santa Fe 4389

Entradas: Desde $70

 

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