A Sala Llena

Damsels in Distress

Damsels in Distress, de Whit Stillman

La vuelta de Stillman (o como el cine y el género de la comedia tienen que estar eternamente agradecidos)

A veces sí que vale la pena esperar, aunque un poco más de la cuenta tras su film Los Últimos Días del Disco de 1998, Whit Stillman, mítico realizador del cine cómico independiente, retorna con Damsels in Distress, una cínica historia dónde vuelve a ironizar con la burguesía y la sociedad estadounidense.

Violet (Greta Gerwig), Heather (Carrie MacLemore), Rose (Megalyn Echikunwoke) y Lily (Analeigh Tipton) son un grupo de estudiantes de la Universidad de Seven Oaks que tienen un centro de rehabilitación para sus compañeros depresivos y con tendencia al suicidio, para lo que manifiestan que las técnicas más adecuadas para superar esto son el baile y la nuevas tendencias en la moda musical. La cuestión es que en torno a su total promiscuidad, las que comienzan a sentirse perdidas y tener distintos problemas existenciales son ellas mismas.

Con su típica desfachatez al momento de relatar sus historias, el realizador de Barcelona se burla descaradamente del sistema educativo en Estados Unidos, con personajes y situaciones grotescas deja en claro su idea del devenir de la sociedad, debido a que cada quién que intenta sacar provecho de algo luego lo sufre personalmente, siendo que ninguno de los protagonistas de Damsels in Distress se encuentra a salvo de su caricaturesco destino.

En un ejemplo de guión, la narración va destacando a cada ser que retrata y las situaciones en las que se introduce, para conseguir un exquisito encadenamiento en el que Stillman va separando con pequeños capítulos y sus apropiados ínter títulos que adentran en las situaciones principales, para crear un típico universo de su autoría en dónde destacan los más sugestivos diálogos que exponen las más disparatadas y excéntricas relaciones humanas.

Damsels in Distress es una película encantadora, que a pesar de la neurosis que plasma resulta sumamente agradable, desde la brillante caracterización de cada uno de los marginales personajes, los inteligentes diálogos y una brillante intersección con el musical clásico de Hollywood para sorprender en torno a la acción dramática, hacen que éste sea el mejor film de Stillman después de Metropolitan.

Por Tomás Maito

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