A Sala Llena

El Hombre Solitario, Según Jose Luis De Lorenzo

Es frecuente ver en cartelera films que insisten en contratar a estrellas en picada de Hollywood, de aquellas cuyos últimos proyectos han sido fracasos y jamás han podido repuntar de ahí en adelante, estrellas que tal vez se hayan tomado un tiempo para abandonar momentáneamente su carrera y realizar una gran vuelta, u otros que simplemente terminaron eligiendo los proyectos que les llenen sus billeteras sin darle mucha importancia guiones, trabajos por amiguismo, una especie de continuidad como para poder seguir solventando sus costosos modos de vida.

Ahora, Michael Douglas ¿en cual de estos ejemplos encuadra? Creo que en ninguno.

Fuera de ser hijo de Kirk, otro gran actor legendario, Michael comenzó su carrera actoral a los 25 y con tan sólo 31 años produjo un film extraordinario, aquel que su padre habría interpretado en tablas, bajo la dirección de una de las personas cuyo porcentaje de excelencia respecto de sus films (no recuerdo tan alto con director alguno), Milos Forman, el film: Atrapado sin Salida.

Actoralmente, Michael fue apadrinado por otra leyenda hollywoodense, Karl Malden, con quien compartiera protagónico en la serie Las Calles de San Francisco. Eternamente agradecido, su carrera no pudo tomar otro rumbo más que el de crecer, como actor y productor (El Sindrome de China, Tras la Esmeralda Perdida y su continuación La Joya del Nilo, Starman, Línea Mortal y la próxima Wall Street2),  su visión no era acotada.

A mediados de los 80’s, Michael se convirtió en un ícono actoral no sólo por sus cualidades sino que se impuso, como una moda, en materia de thrillers que lo tenían involucrado en roles que contaban con un no menor tenor sexual, Atracción Fatal, por esos años, asustó a aquellos hombres que engañaban a sus esposas. Por interpretar al codicioso Gordon Gekko de Wall Street, el actor se alzó con un Oscar. Junto a su amigo de por vida, el actor Danny DeVito, quien tuvo un rol en Atrapado sin Salida, incursionó en diversas aventuras/comedias, la más destacada, La Guerra de los Roses, segundo film dirigido por DeVito.

Con Bajos Instintos logró su momento cumbre como icono actoral-sexual, junto a Sharon Stone, se sacaron chispas. Y luego, llegó a otra cumbre, cual fuera su mejor trabajo actoral hasta el momento, un film que no funcionó comercialmente, pasó desapercibido y es de aquellos que dan lástima por el reconocimiento que debería haber tenido, Wonder Boys, quizas su título en inglés no ayudó, aquí se la tituló como Un Fin de Semana de Locos.

 

En El Hombre Solitario, Michael logra su segunda mejor actuación, vence los tapujos de ser presentado solamente como un “ganador”, por más que el film se detenga en el primer cuarto a mostrárnos su faceta de caballero sesentón, irresistible y convincente en el arte de conquistar mujeres, camino por el cual bien podría haber seguido transitando el film, los siguientes tres cuartos son aquellos donde radica toda la afinididad y agudeza que los directores (Koppelman y Levien) quisieron proveer. Ben (Michael Douglas) no es más que un perdedor, ha perdido su hilo de conección con la vida, con el crecimiento, las oportunidades han pasado por sus ojos, y éste, no decidió más que dejarlas pasar. Su “Gran Buffalo Blanco” como destacaban en la reciente estrenada Un Loco Viaje al Pasado (Hot Tube Time Machine), haciendo referencia a aquella mujer que valía la pena y se nos ha escapado, en ésta caso ha sido Nancy (Susan Sarandon). Su hija, a quien le pide no lo llame “papá” en público, menos aún a su nieto decirle “abuelo”, es quien le brinda sustento económico, moral hasta el cansancio. El punto de quiebre donde pesa más el desgaste que el cariño.

A su vez, en su carrera de ganador empedernido sin límites, emprende un viaje con motivo de  realizar una recomendación universitaria para la hija de su actual y adinerada novia (Mary Louise Parker), allí conoce a Daniel (el creciente Jesse Eisenbeg), a quien como consejero de “levante”, fanfarronéa con sus tips y consejos.

A Ben se la va la vida, es un hombre solitario, todas aquellas personas a las que se acercó, su familia, amigos, le terminan dando la espalda. Es allí donde el film rota, decide desarrollar al “ganador” en su “pérdida”, tarea mucho más rica.

De Vito, su gran amigo, tambien en el film, interpreta a uno de los secundarios dentro de los cuales tambien se destacan Jenna Fischer, Imogen Poots y para tener en cuenta ya hace un tiempo, Olivia Thirlby (excelente en El Secreto y una participación destacada en un corto de New York, I Love You).

 

A Michael pronto pueden verlo en Wall Street 2: El Dinero Nunca Duerme, aquí pueden leer una crítica del film en su reciente exhibición en el Festival de Cannes, fuera de competencia.

http://www.asalallenaonline.com.ar/festivales/63o-festival-de-cannes/752–diario-del-festival-dia-2.html

Jose Luis De Lorenzo

[email protected]

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