A Sala Llena

Errata

(Argentina, 2012)

Dirección: Iván Vescovo. Guión: Fernando Regueira, Iván Vescovo. Elenco: Nicolas Woller, Guadalupe Docampo, Claudio Tolcachir, Arturo Goetz, Vanesa González, Federico D’Elía, Boy Olmi, Martín Piroyansky. Producción: Iván Vescovo, Jerónimo Quevedo. Distribuidora: Independiente. Duración: 76 minutos.

Y si todo es un error…

Una errata es un error que se convierte en una nueva forma de sentido sobre una obra. Un error es una forma de escapar de la norma, de subvertirla, de buscar el margen y cruzarlo. Entre la errata y el error solo queda el vacío, que se expande.

Errata, la opera prima de Iván Vescovo, es una película en blanco y negro que intenta construir una atmosfera onírica a partir de una estética de policial negro posmoderno bajo la influencia de la música de Bauer, con su estilo psicodélico ambiental, denominado por la crítica especializada “post-rock”.

Ulises es un joven y exitoso fotógrafo profesional que por casualidad conoce y se enamora rápidamente de Alma, una joven impulsiva, temeraria y misteriosa que estudia Letras. Cuando Alma desaparece sin dejar rastro, Ulises comienza una búsqueda sin saber por dónde realmente empezar. Sus pesquisas lo llevan hasta una amiga que se preocupa por el paradero de Alma, la aparición de una hermana melliza, un profesor y un librero obsesionados por un libro, y un secuestro sin fundamentos aparentes.

La historia comienza con la búsqueda de una novia perdida y desemboca en una obsesión por una primera edición autografiada de Los jardines de los senderos que se bifurcan de Jorge Luis Borges, editado por la editorial Sur de Victoria Ocampo con una errata muy particular que fascina a los coleccionistas. Esta errata nos adentra en un debate intelectual en los círculos académicos sobre el valor de las erratas como equivocación y el surgimiento de lo inesperado en los textos de autores consagrados.

Con una estética de mosaicos que se van intercalando, las escenas heteróclitas van construyendo una historia que de a poco va perdiendo su inocencia, cobrando, a su vez, fuerza como thriller policial. Errata es una película construida a base de una serie de fotografías de primeros planos que se contraponen y se bifurcan, dejando entrever que hay algo que no encaja. El rompecabezas narrativo se va armando con las imprecisas imágenes que se fugan del ojo del espectador mientras el rock envolvente ambiental de Bauer mantiene a los personajes en esta realidad sonámbula incompleta, pero no falsa. La banda sonora fue compuesta especialmente para el film y marca el regreso de la banda a los estudios de grabación.

La dinámica narrativa, que responde a la estética y al montaje acelerado típico del clip musical, afirma el posmodernismo de la propuesta y la elección del blanco y negro. Los personajes como sombras icónicas que se mueven dentro de una pesadilla le otorgan al film un carácter psicológico que desemboca en un meta-engaño.

Errata es un film sobre el sentido y sus múltiples acepciones, es un error cometido premeditadamente sobre la imagen, es una serie de detalles sobre la recuperación inútil del pasado que creemos obsoleto y denominamos retro; es un límite, una cornisa sobre la que debemos caminar para encontrar aquel resquicio interpretativo que nos permita hallar el punto de fuga donde se bifurcan las historias: lo demás es irreal, insignificante.

calificacion_3

Por Martín Chiavarino

 

¿Qué pasaría si tu pareja desaparece de golpe, sin dejar rastros? En el caso de Ulises (Nicolás Woller), no piensa detenerse hasta encontrar a Alma (Guadalupe Docampo). Para eso se adentrará en la vida íntima de su novia: los amigos, los compañeros de trabajo, los recitales, la facultad… El primer ejemplar de un libro de Jorge Luis Borges, que se caracteriza por una errata, le dará una pista que podrá llevarlo no sólo a la chica sino a un asunto más oscuro y complejo de lo que había imaginado.

Errata es una historia sobre la obsesión. Ulises está obsesionado por encontrar a Alma, pero también surgen personajes con obsesiones distintas, algunas relacionadas con lo material, y otras, con lo psicológico. Y nos muestra cómo esas obsesiones son llevadas al extremo de cometer actos para nada correctos.

El guión nos lleva por un camino para luego tomar otro rumbo (vueltas de tuerca mediante), y rescata elementos del cine negro y hasta de Alfred Hitchcock, sin nunca vanagloriarse de citas explícitas. Y cuando la acción está contada desde el punto de vista de Ulises, los recuerdos y los momentos oníricos remiten al Polanski más extraño.

En su ópera prima, Iván Vescovo elije una dirección diferente a la mayor parte de sus colegas del cine argentino actual, ya desde el formato: en vez de cámara digital, recurre a una de 16mm, que contribuye a generar un clima urbano, atemporal, misterioso, sin ponerse denso y sin descuidar la narración. Con un puñado de locaciones, nos muestra una ciudad que parece Buenos Aires pero que podría no serlo (aquí se nota la influencia de Invasión, de Hugo Santiago, justamente co-escrita por Borges e influencia confesada por Vescovo). Para transportarnos a este microcosmos, resulta fundamental la fotografía blanco y negro a cargo de Emiliano Cativa y la sugestiva banda sonora de Bauer.

Aunque es su primer protagónico en un largometraje, Nicolás Woller sabe llevar adelante la historia y el público se involucrará en su búsqueda. En cuanto a Guadalupe Docampo, vuelve a demostrar que es una de las actrices jóvenes más talentosas, bellas y frescas de las pantallas argentinas. Aquí tiene un doble papel que permite conocer también su versatilidad para roles amables y también jugados. Su presente sigue siendo interesante, y el futuro, cada vez más promisorio.

El resto del elenco está compuesto por actores secundarios y cameos a cargo de figuras con trayectoria. Arturo Goetz encarna a un librero con un Santi Grial literario (¿Será intencional el parecido de ese personaje con Kurt Vonnegut?). Por su parte, Claudio Tolcachir es el profesor de Letras de Alma. Vanesa González hace de la mejor amiga de la chica. El más sorprendente es Martín Piroyansky, que en unos pocos minutos encarna a un tipo rudo, en la interpretación más intimidante de su carrera. También dicen presente Ezequiel Tronconi como un manager verborrágico y Carla Quevedo -protagonista femenina de 20.000 Besos-, además de Federico D’Elía y Boy Olmi.

Errata es la prueba de que, con pocos recursos pero buenas ideas, es posible hacer un thriller personal, cuidado desde lo estético y lo narrativo.

calificacion_4

Por Matías Orta

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