A Sala Llena

Escape Imposible (Escape Plan)

(Estados Unidos, 2013)

Dirección: Mikael Håfström. Guión: Miles Chapman, Jason Keller. Elenco:  Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Jim Caviezel. Producción: Mark Canton, Randall Emmett, George Furla, Robbie Brenner, Kevin King. Distribuidora: Alfa Films. Duración: 116 minutos.

Furia de titanes.

Escape Imposible funciona como un gran patio de juegos. Hablamos de una película que celebra la reunión entre dos íconos XL del cine de acción. Es difícil de creer que la unión de dos titanes como Sly y Arnold haya tenido que esperar hasta 2010 para materializarse en pantalla grande. Es por eso que Escape Imposible viene a cumplir de alguna manera y, desde nuestro imaginario de espectadores, una conciliación entre ambos, los más grandes “rivales” de la acción (por ser los más canónicos). Aunque al momento de sentarnos frente a la pantalla, lo que esperábamos de nuestros héroes no se parece -en principio- a lo que deseábamos encontrar. Al comienzo, mientras aguardamos eufóricos y sedientos a que comience la fiesta, la trama maneja otros tiempos y empieza a desarrollarse de manera lenta y divergente. Pero lo que en realidad está manejando Håfström es un juego de trampas con nuestras expectativas.

La de Håfström es una película hecha a medida, diseñada exclusivamente para que se luzcan sus estrellas, desfilando sus erosionadas figuras a lo largo y ancho de la pantalla-prisión. El enmarañado plan, que forma parte del argumento del film, es una excusa para que estos old dogs desplieguen su juego, humor y habilidades. Así como en “La Tumba” hay diferentes niveles que los héroes deben superar para darse a la fuga, también los hay en cuanto a la narración. Por un lado, existe el nivel lúdico de la película, que es el espíritu de autoconciencia, de agite y anarquía propio del cine de acción -la escena de los apodos a los guardias da cuenta de esa esencia juguetona- y por el otro, el dramático, cuando se flirtea con una transformación a película “seria” sobre reclusos, como podría ser Sueños de  Libertad. De hecho, el villano sádico, perverso e inmutable que encarna James Caviezel funciona como una versión joven del personaje que interpretó Bob Gunton en la película de Frank Darabont.

Pero Escape Imposible no posee la solemnidad de un film “serio” sobre presos torturados física y psicológicamente. En la superficie, el tono festivo es el que prevalece.  Este clima celebratorio se debe en parte a la química entre Arnold y Sly, que germina y fluye justamente a través del contraste de personalidades, lo que hace que se complementen. Es esa disparidad la que acrecienta la fuerza, el humor y la complicidad (tanto entre personajes como entre personaje-espectador y género-espectador), elementos que hablan en códigos de buddy movie. A un Stallone erosionado por el paso del tiempo, que como un marcador indeleble ha dejado fibrosas e indestructibles huellas en su cuerpo, se le opone un jovial y enérgico Arnold, en el cual recaen la mayor parte de las one-liners. A pesar de mantenerse en una misma línea de códigos, Escape Imposible no resulta efectiva en todo momento. Algunas escenas parecen haber sido escritas como si fueran los bloques de celdas de La Tumba: por momentos se extienden innecesariamente y se pierde el objetivo de entretenimiento constante. Pero lo que sí consigue Håfström, negociando constantemente las decisiones de puesta en escena, es una película de cárcel, con toques de suspenso, comedia autoconsciente y -como no podía ser de otra manera con semejante dupla protagónica- el mejor cine de acción.

calificacion_3

Por Elena Marina D’Aquila

 

Justicia para el pueblo.

Pocas temáticas son tan efectivas como los escapes, y más precisamente, los escapes de prisiones. Ya sea en materia de cine, televisión o literatura, hay algo especial en estos casos que los hacen irresistibles al público en todas las épocas, y las obras son tantas y tan famosas que hacer una selección sería injusto e indecoroso. Pero no por nada Sueños de Libertad (The Shawshank Redemption, Frank Darabont, 1994) es aún la película con la mejor calificación en IMDB.

Escape Imposible cuenta una historia un poco delirante, pero que engancha mucho: Ray Breslin (Stallone) trabaja para una empresa haciéndose meter preso para escapar de las cárceles y señalar las falencias de seguridad de las prisiones. El filme comienza con un pequeño gran escape, plagado de triquiñuelas demasiado buenas para ser ciertas, y de ese modo queda planteado el tono -algo por encima del verosímil- por donde transitará la narración. El disparador es que Breslin aceptará un trabajo algo sospechoso y terminará encerrado en la prisión más segura y secreta del mundo, sin contacto con nadie de su empresa en el exterior, y deberá unirse a Rottmayer (Schwarzenegger) para sobrevivir.

El nuevo filme de Mikael Hafstrom tiene un atractivo evidente para cualquier fanático de la acción y hasta diría para cualquier cinéfilo que se precie: el dueto principal compuesto por Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger, quienes -ya algo alejados de sus épocas mozas- finalmente comparten escena como protagonistas en la gran pantalla. Ya habían coqueteado en Expendables 1 y 2, y aquí finalmente la reunión se da y de buena manera. El evento cinematográfico es para festejar por más que uno crea que un elenco distinto podría haber dado un resultado más benévolo en cuanto a la narración (ambos personajes se ven sumamente inteligentes, por lo cual el clásico estereotipo del musculoso héroe de acción se ve aquí algo corrido o mezclado con una especie de “nerd sabelotodo”, en especial en el papel que interpreta Stallone). Sin embargo, si alguien va a ver esta película es casi exclusivamente por el dúo protagónico, por el encuentro tan esperado de estas dos grandes figuras compartiendo cartel en el mismo filme.

Esta historia, de una factura aceptable desde el guión y la producción, cuenta con un atractivo más que la eleva por sobre el promedio: Jim Caviezel (La Pasión de Cristo, 2004) como villano. Aquí interpreta a Hobbes, el responsable de la súper prisión, un hombre despiadado con la mezcla justa de perversión y calma. El personaje de Caviezel recuerda mucho al villano de Guy Pearce en Lawless (John Hillcoat, 2012), pero allí donde Pearce se desbordaba, Caviezel se contiene logrando que esa mixtura de amaneramiento y crueldad se produzca de una forma menos caricaturesca. Más allá de no escaparle ni por asomo a los vicios y estereotipos del género y de tener alguna que otra resolución demasiado arriesgada, Escape Imposible es muy entretenida y logra sostener sus dos horas de metraje haciendo honor a sus íconos de acción.

calificacion_3

Por Juan Ferré

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