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CRÍTICAS - STREAMING

Ficción estadounidense (American Fiction)

DE OPOSICIONES Y SIMILITUDES

Empecemos por decir una obviedad, y es que el pensamiento woke es uno de los temas más discutidos de los últimos años tanto para ponerse a favor como en contra de él. Cinematográficamente hablando, me atrevería a decir que la única obra maestra anti woke hecha hasta el momento es Había una vez… en Hollywood. Allí Tarantino increpaba sutilmente a la corrección política, a su espíritu censor y juicioso, a su incapacidad de distinguir entre ficción y realidad y a su buenismo impostado. Frente a esto oponía un mundo imperfecto pero libre, donde más allá de las vilezas había espacio para una belleza genuina y celebrable. En algún punto, entre las tantas cosas que entiende Había una vez… en Hollywood, es que la mejor forma de responderle a la solemnidad impostada y la amargura de la corrección política desesperada por encontrar culpables y pedir y exigir perdón, era ser impunemente feliz.

Algo de eso parece deslizarse al principio (muy al principio, aclaro) de Ficción estadounidense. Allí el protagonista, un profesor de literatura llamado Thelonious Ellison (cuyo nombre y apellido aluden de forma directa a dos grandes artistas negros de Estados Unidos), intenta dar una clase sobre el cuento The Artificial Nigger de Flannery O´Connor. Allí, una de las alumnas, reacciona estúpidamente frente al título del cuento sin siquiera haberlo leído el relato y sin tener en cuenta el valor literario de O´Connor. La película se burla de esta forma ridícula de la alumna de impostar moral con una ironía de su protagonista primero, y un gesto melodramático de la alumna filmado de forma distante y con una elipsis brusca que permite acentuar el carácter farsesco y estúpido de esta chica.

Poco después de esto la película continúa sumando aciertos. Le basta, por ejemplo, una escena de la presentación de un libro con una corrección política oportunista para comentar el negocio que este puede representar y la hipocresía de su autora. También es elegante la forma en la que se presentan los conflictos familiares. La muerte de la hermana del protagonista, por ejemplo, se resuelve de forma especialmente interesante: es una escena que se niega al golpe bajo o al gesto melodramático sin que se pierda por esto emotividad. El film, siguiendo esta línea de síntesis visual que viene teniendo, sólo necesita una escena veloz de la mujer sintiéndose mal, un plano de sus pies en una camilla dejando de moverse, y finalmente un funeral sobrio y gracioso para contarnos la tragedia.

Hay que decir además que esa misma sobriedad a la hora de relatar desgracias (por ejemplo el Alzheimer que sufre la madre de Ellison) se sostiene afortunadamente durante toda la película. Un mérito del director, claro, pero también del Jeffrey Wright, el actor que interpreta a Ellison, cuya actuación alejada de cualquier desmesura marca también la (a veces) bienvenida distancia que sabe tener el film. Wright sabe ser gracioso y sobrio al mismo tiempo, sabe ser sutil en sus inflexiones de voz y en su forma de caminar (es notable cómo se transforma en un supuesto presidario cambiando simplemente algunas posturas y un cambio de tono al hablar), sabe en suma que en el cine muchas veces más es menos.

Sin embargo, estos aciertos no logran compensar varios problemas importantes de la película. El primero, el más evidente de todos, es la acumulación de los conflictos. Tenemos la historia del protagonista y las repercusiones de un libro que escribe de forma anónima, el ya mencionado Alzheimer, el peso del pasado de un padre infiel ya fallecido, el principio de una historia de amor con una mujer que conoció casualmente, los problemas de un hermano gay que nunca pudo decirle la verdad a sus padres, y el luto por su hermana muerta. Son complicaciones que salen y entran en Ficción estadounidense de forma deshilachada, como si la película hubiese filmado un primer o segundo borrador de un guion que acumula situaciones sin esforzarse demasiado por emprolijarlas.

Uno podría detallar esas torpezas, como podría también ponerme a enumerar las veces en las que la película usa diálogos para reforzar ideas que ya se habían visto (la escena entre Wright y la escritora best-seller hablando de como la corrección política simplifica la vida de los negros; la escena de la madre con Alzheimer describiendo el carácter solitario pero brillante de Wright), pero sospecho que nada de esto consituye el problema central de Ficción estadounidense.

El film en todo caso adolece de una paradoja al menos curiosa y de un defecto irreparable. Ficción estadounidense, por un lado, se queja de los estereotipos en los que se encaja a los negros americanos en las películas y libros, y como sólo se los reduce a historias de drogas y delincuencia. Pero al mismo tiempo, la película parece empeñada en reducir a quienes hacen eso a hombres blancos de determinado estrato social (siempre identificados como unos totales estúpidos) y achaca explícitamente esto a la necesidad de esta gente de “lavar culpas”. Por otro lado, los únicos que parecen darse cuenta de esto son personas negras, como si la sóla pertenencia a una raza les permitiera a algunos de ellos tener este entendimiento vedado a los blancos.

El problema es que este tipo de discursos termina dando como resultado un mundo no sólo amargo sino además chato, construido sobre el prejuicio y la necesidad de colocarse en un lugar de superioridad. Desde este lugar, el final de la película, con el protagonista mirando a Hollywood desde el hartazgo y la irritación, vendiéndose al sistema simplemente porque ya no ve una salida cultural posible, no deja de tener un aire de pedantería bastante desagradable. Dicho desagrado no viene de la pedantería en sí, sino de la insalvable paradoja de una película que parece arremeter contra la amargura, la autocomplacencia y la chatura de la cultura woke y la corrección política, usando básicamente las armas de la amargura, la autocomplacencia y la chatura. No parece la forma de enfrentarse a algo.

(Estados Unidos, 2023)

Guion, dirección: Cord Jefferson. Elenco: Jeffrey Wright, Tracee Ellis Ross, John Ortiz, Keith David, Adam Brody. Producción: Cord Jefferson, Jermaine Johnson, Nikos Karamigios, Ben LeClair. Duración: 117 minutos.

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