A Sala Llena

¿Qué Pasó Ayer? Parte II, Según Carlos Federico Rey

Segundas partes nunca fueron malas.

La vuelta de la manada. Recordemos que la palabra “manada” refiere al desplazamiento en conjunto de animales salvajes. Y en eso se convierten Phil, Stu y Alan (Bradley Cooper, Ed Helms y Zach Galifianakis respectivamente) cuando ocasionalmente toman alguna droga en vísperas de algún casamiento del grupo de amigos.

Si, ¿Que Pasó Ayer? Parte II es absolutamente igual que su antecesora ¿Que Pasó Ayer? pero en esta oportunidad Todd Phillips lleva la historia a Tailandia, lugar que nos muestra con bellos planos scope (y celebramos desde estas líneas que los mismos sean en fílmico) con unas ampulosas tomas aéreas que ubican la historia en un lugar remoto y desconocido para el mundo occidental. La historia ya conocida de la reconstrucción de una noche perdida de manera detectivesca en la búsqueda de un integrante del grupo perdido (en este caso Teddy, el hermano de la novia Tailandesa de Stu) pierde un poco la eficiencia de la primera entrega y se convierte un poco en un recurso efectista: si siempre destacamos en el cine de Todd Phillips el hecho de la sorpresa, el humor que no se ve venir ( recuerdo a Robert Downey Jr pegándole una piña a un pibe en Todo un Parto y sonrío solo) aquí vemos esta suerte de repetición como que convierte a la película en acartonada y redundante, no se trata de repetir las convenciones del genero, algo aceptado por el espectador, si no de volver a pautar paso por paso la misma estructura narrativa. Lo que era un hallazgo en la primera parte se convierte en un recurso conservador, ir a lo seguro con personajes conocidos.

A pesar de esto los personajes que Phillips recrea tienen una impronta maravillosa, porque “la manada”, el desplazamiento de los animales salvajes, sigue siendo en off, fuera de campo, entonces lo que vemos es un grupo de divinos burgueses desesperados para enmendar la situación para volver a su vida acomodada. En el medio tienen que lidiar con todas las pruebas que Phillips le pone por delante, y a pesar de el esquema repetitivo de esta segunda entrega de la saga, si hay algo que sabe hacer este director es crear situaciones hilarantes que uno no espera, es decir, solo con Phillips nos podemos reír viendo a chicos aspirar cocaína, aunque sea un recuerdo distorsionado del demente Alan (un Galifianakis cada vez mas loquito) o de un mono con la campera de los Stones masturbando a un chino. Ni hablar del monje que empieza a pegar como si estuviera en una película de Jackie Chan de los setenta, es decir, la apuesta de repetir la estructura  se convirtió en desafío a generar mas locura con la que deben convivir los personajes mientras realizan la reconstrucción de su noche perdida, acá hay tiros, tatuajes, desprendimientos de partes de cuerpos, persecuciones de autos por Bangkok como si se tratara de una película de acción, mafiosos rusos, FBI, travestis divertidos y Mr. Chow el amigo traficante del grupo metido en una máquina de hielo.

Por supuesto, como manda el genero y como replica de la primera película la situación se resuelve y Stu logra casarse con su bella novia, solo nos queda la sonrisa de las fotos encontradas en la cámara de Teddy de la noche de locura. Punto final mientras tanto Phillips quizás prepara el tercer casamiento del grupo ¿le tocará al grupo del casamiento gay friendly de Alan? Podría ser un digno cierre para la serie.

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