A Sala Llena

La ira de Dios

EL TRAZO GRUESO DE LAS COSAS

La ira de Dios es un thriller que cuenta la historia de Esteban Rey (una referencia a Stephen King que la película se esfuerza en demostrar improductiva), un novelista devenido en periodista de casos policiales que ante el pedido de ayuda de una secretaria que supo tener años atrás se ve envuelto en el posible acoso criminal que un famoso escritor está cometiendo contra la joven.  

La película está basada en la exitosa novela de Guillermo Martínez La muerte lenta de Luciana B. adaptación que se lleva a cabo sin ningún éxito. Este era originalmente un proyecto de Adolfo Aristarain, en el que sería su regreso al género policial luego de su film Roma. La adecuación al mundo de Aristarain era ideal: el juego de pasión intelectual que se establece entre mentes opuestas y complementarias: La parte del León, Tiempo de revancha, Los últimos días de la víctima. Para realizar esta trama se necesitaba un guion y una puesta en escena que comprendieran que la ambigüedad era lo esencial de la historia. Si la novela trata sobre el concepto de lectura sobre la realidad, su adecuada adaptación debería haber puesto en el centro el problema de la mirada y la verdad que esta intenta capturar. Pero, en vez de eso, la película desarma cualquier intención de misterio y lo convierte en obviedad.  

En La muerte lenta… Martínez jugó a escribir un relato a lo Chesterton. Lo que tiene apariencia de relato fantástico quizás oculte en realidad el plan maestro de una mente enferma de venganza. Pero esta duda nunca se resuelve. Es el lector el que está obligado a tomar una postura: creer en lo sobrenatural o darle a una mente capacidades extraordinarias. Porque en definitiva es un policial donde importa mucho menos la identidad del asesino que la pregunta sobre los motivos legítimos para cometer un delito. Este centro, ambiguo, reflexivo, incómodo, es lo que esta película mata. Porque a lo sutil lo vuelve obvio, y a lo misterioso lo hace solemne y aburrido. Que quede una imagen clave como el peor resultado de esta decisión: el personaje de Diego Peretti señalando con los ojos cual debe ser el destino final de Luciana Blanco (porque aquí hasta se ilumina esa B. la cual debía mantenerse en un necesario anonimato). Así como el personaje hace con los ojos un gesto para la comprensión fácil y directa, así funciona toda la propuesta: en trazo grueso y desganado.  

Digamos por último que Macarena Agacha, en su lectura del papel de Luciana Blanco, comete un crimen que merece ser algún día ajusticiado.  

Mal momento este para el policial argentino. En un país en el cual la norma es el delito, ¿no es acaso sintomático la incapacidad para representarlo?  

(Argentina, 2022)

Dirección: Sebastián Schindel. Guion: Sebastián Schindel, Pablo Del Teso. Basada en “La muerte lenta de Luciana B.” de Guillermo Martínez. Elenco: Diego Peretti. Juan Minujín. Macarena Achaga. Producción: Hori Mentasti, Esteban Mentasti, Horacio Mentasti. Música: Iván Wyszogrod. Fotografía: Fernando Lockett. Montaje: Sebastián Schjaer. Vestuario: Roberta Pesci. Duración: 97 minutos.

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