A Sala Llena

#LOCARNO2021 | I giganti / Leynilögga

Para los Polito

Con sus bandas sonoras, dos de las películas presentes en la competencia internacional de este año en Locarno llenan de ruido lo desaprovechado en sus planos. En la italiana I giganti (2021) tal fascinación por el exceso musical del compositor Luigi Frasetto dispersa el montaje y otros aspectos significativos. Mientras en la islandesa Leynilögga (también Cop Secret, Hannes Pór Halldórsson, 2021), la aceleración acentúa con chanza las ridiculeces de su elenco.

Es cierto: era improbable que la obra de Angius pudiese sostener durante sus casi ochenta minutos la atención punzante de su primera escena. Estos 125 segundos iniciales se despliegan como si se tratara de un reloj suizo. Los amplios planos fijos de un valle contrastan con la música, las lentas sobreimpresiones de las imágenes y el agite de la maleza. 

Estos tonos dorados y verdes opacos seducen nuestra mirada mientras agitan alrededor de los blancos enmohecidos de las fachadas. Pero luego de esa estremecedora escena donde el narrador reflexiona sobre la naturaleza contradictoria del hombre, un corte abrupto muestra en picado un tocadiscos. Este quiebre del ritmo asoma el posterior problema de raíz. 

Después veremos el encuentro de cinco personajes entregados a licores, narcóticos y deseos reprimidos con diálogos pretendidamente filosóficos. Entre los personajes está Bonifacio Angius. Él es el productor, director y coguionista de esta obra y forma parte del elenco, además es el montajista y el director de fotografía. 

Esa versatilidad no sería un problema cualitativo en una época donde realizadoras como Kelly Reichardt, Celia Rico Clavellino, María Silvia Esteve y Victoria Rodríguez, solo por mencionar algunas, llevan a cabo sus decisiones creativas ejerciendo múltiples funciones. Él mismo ha ejercido otros roles en sus obras anteriores. La diferencia crucial está en que aquí cumple siete y así le es imposible sostener la desproporción temática del inicio. 

Por otro lado y en un sentido metafórico, la escasa feminidad presente en la obra de Angius además está sometida por los caprichos sexuales de los ‘hombres’.  Pronto las ‘mujeres’ invitadas brevemente terminan huyendo de actitudes acosadoras y el homoerotismo sugerido por la belleza y cruces de miradas entre los actores tampoco se resuelve cuando ellas desaparecen. Angius frustra a todos sus personajes como si fueran títeres de un Pasolini poco asimilado.

Así las semejanzas temáticas entre las mentadas obras son siempre paralelismos abismales. Una de las varias diferencias es el ritmo musical y el montaje de Gudni Halldórsson para Cop Secret, acelerado como para emular los efectos de un narcótico. Pero esto lo sugiere sin necesidad de que los personajes consuman drogas. De todas maneras la banda sonora es tan invasiva que levanta sospechas de algo más desde los créditos iniciales.

La película sabe engañar tan bien que más allá de la escena inicial de persecusión, casi aburre el posterior drama de la esposa sufrida con quien Bússi, (Audunn Blóndal), considerado por los medios como uno de “los mejores policías de Islandia”, no quiere tener sexo “por cansancio”. El contraste de roles femeninos firmes vendrá sostenido  luego con Porgerdur (Steinunn Ólína) la directora policial, una suerte de Jacki Weaver  islandesa, y también con Stefanía (Vivian Ólafsdóttir), la villana. Ellas dan cuenta de que hay atención en no acartonar a las mujeres del elenco.

Además hay licores dando pistas de las represiones de Bússi. Varias veces hasta el villano parece que lo llama pussy con falso acento. Porque la otra estrella policial, publicitada como “pansexual” y sin duda el mejor policía del país, toma en soledad una copa de vino. Así ambos consumos etílicos contrastan. Hördur toma de vez en cuando mientras habla por teléfono con su hermano. Bússi en cambio se ahoga en Jaegers. 

La marcada ridiculez de un hombre que le teme a sus deseos fálicos en pleno 2021 también estará acentuada con la falsedad de los efectos visuales. Las detonaciones y las muertes muestran que el exceso de pistolas efectivamente son en el caso de Bússi una obvia carencia de macho. Poner en imagen y con humor la satisfacción de semejante falta puede dejar envidiosos hasta a los creadores de la graciosa saga de Arma mortal, mencionada en una de las escenas cruciales de la obra, y tal vez hasta los de Kiss Kiss Bang Bang quienes le daban rienda suelta a Val Kilmer para que jugara con la sexualidad de su personaje detective.

Y poco a poco el guion de Hannes, Petersen y Sverrison muestra que todas esas pistas consisten en miedos homosexuales por parte de uno de los protagonistas. En el clímax de la obra veremos que hasta la música distraerá al carnicero y permitirá la huida de la ya consumada pareja.

Al final podrá ser cierto que I giganti aprovecha con creces las capacidades actorales y reflexiona sobre cómo las contradicciones entre el decir y el hacer no definen al ser humano. Pero qué importan tales profundidades y su cuidado estético si Bonifacio termina aniquilando a varios de sus personajes en círculos viciosos estériles. Mientras tanto Cop Secret hace malabares y chistes de versatilidad sexual, musical y hasta parental aunque mareen varios descuidos del montaje.

 

 

 

I giganti

 

 

 

Leynilögga 

© Eduardo Alfonso Elechiguerra, 2021 | @EElechiguerra

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

1 comentario en “#LOCARNO2021 | I giganti / Leynilögga”

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