A Sala Llena

Machete Kills

Machete Kills (Estados Unidos/ Rusia, 2013)

Dirección: Robert Rodriguez. Guión: Kyle Ward. Elenco: Danny Trejo, Mel Gibson, Demian Bichir, Amber Heard, Michelle Rodriguez, Sofia Vergara, Charlie Sheen, Lady Gaga, Antonio Banderas, Jessica Alba, Cuba Gooding Jr. Producción: Robert Rodriguez, Aaron Kaufman, Sergei Bespalov y Alexander Rodnyansky. Distribuidora: Energía Entusiasta. Duración: 107 minutos.

Una hipérbole devaluada.

Sinceramente atacar a una realización como Machete Kills (2013) por su carácter ridículo es sinónimo de no comprender la dialéctica involucrada, dejarse llevar por preconceptos trasnochados y equivocar el punto de vista del análisis. Para juzgar un film de estas características se lo debe pensar dentro del contexto general que impone la carrera de su responsable máximo, el inefable Robert Rodriguez, y en función de ello adoptar una perspectiva tradicional en lo que hace al cúmulo de rasgos positivos/ negativos del convite en cuestión. De hecho, el tono narrativo reproduce el costado más salvaje del texano, un cineasta en esencia mediocre que nos ha regalado algunos chispazos aislados de genialidad.

Ya con la original de 2010 ocurrió algo similar aunque en menor medida: a un conjunto de estrellas del Hollywood “clase A” le resultó muy divertido trabajar con un conjunto de estrellas del Hollywood “clase B” (cedemos al lector ocasional el determinar quién entra en cuál categoría), en lo que podríamos denominar un proyecto que licua sus propias pretensiones sardónicas. A decir verdad, el director no descuida en ningún momento el profesionalismo de la propuesta pero tampoco consigue que se destaque dentro de la vertiente más kitsch de su producción, representada en especial por Planet Terror (2007) y la saga Mini Espías (Spy Kids), una franquicia por demás agotada a esta altura del partido.

Respetando el pulso exacerbado de una parodia/ homenaje al exploitation de las décadas de los 60, 70 y 80, Machete Kills utiliza al personaje encarnado por Danny Trejo como una extrapolación ajada de aquellos antihéroes taciturnos de antaño; no obstante la operación “rescate emotivo” hoy suena a anacrónica porque el pastiche noventoso ya no sorprende. Rodriguez comete los mismos errores que su colega Quentin Tarantino: si seguimos la lógica hueca de la cleptomanía, uno como espectador debería celebrar cada nuevo “redescubrimiento”. La jugada retro vía opus anodinos los deja a merced de sus detractores, quienes con razón señalan que el mejor período de sus carreras pertenece al pasado remoto.

Una vez más la historia gira alrededor de la colectividad mexicana en Estados Unidos y dispara ironías inofensivas contra la política inmigratoria, la represión gubernamental, la estupidez del “american way of life” y la preponderancia de la industria armamentista. Lamentablemente aquí la abulia en el desarrollo se intensifica, los chistes saben a rancios y las escenas de acción son muy infantiles. Que la película esté más orientada a la comedia y los secundarios ocupen mucho tiempo en pantalla no constituyen excusas suficientes para justificar una secuela que cae por debajo del promedio habitual de Rodriguez. Sin llegar tampoco a pasar vergüenza, Machete Kills no es más que una hipérbole devaluada…


Por Emiliano Fernández

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