A Sala Llena

Marea Baja

(Argentina, 2013)

Dirección y Guión: Paulo Pécora. Elenco: Germán de Silva, Susana Varela, Mónica Lairana, Marcelo Páez, Abel Ledesma. Producción: Paulo Pécora. Distribuidora: Independiente. Duración: 73 minutos.

Las metáforas bajan turbias.

Marea Baja es un thriller minimalista que discurre entre atmosferas oníricas y alucinatorias en medio de una huida y un trío amoroso. Un hombre misterioso y taciturno de unos cincuenta años llega a un anegado hospedaje en la región selvática del delta del Paraná para esconderse de unos cómplices que lo acechan. Alejados de todo contacto civilizado comienza una relación con las mujeres que viven en el hospedaje en un clima que parece deambular perdidamente en lo agreste alrededor de la tragedia.

La intención del segundo largometraje de Paulo Pécora es comenzar una historia en el punto exacto en el que termina su ópera prima, El Sueño del Perro (2009), introduciendo escenas que pongan en tensión la belleza de la selva con su esencia violenta y amenazante. La convivencia con la selva es una antesala a la muerte, una suerte de espera de algo inevitable que baja con el río junto con las cabezas de animales muertos.

Con una fotografía excelente a cargo de Emiliano Cativa, Marea Baja elude los diálogos y pone toda la película al servicio de la espesa vegetación como metáfora de lo salvaje y violento dentro del hombre, y como una especie de refugio inconsciente. La imagen busca la vida y su ferocidad en su versión más cruda, eligiendo -por ejemplo- mostrar un ciempiés solitario que sube una corteza o una horda de hormigas realizando sus trabajos con una estructura social en medio del tupido follaje. Mientras la muerte se aproxima, el trío amoroso se refugia en la sensualidad brusca que emula a la selva en su concupiscencia agresiva. Con un sonido ambiente de una naturaleza que aflige, Marea Baja es una punzada sobre la sensibilidad de un cuerpo domesticado que vuelve a la tierra para morir sin paz.

La obra demanda actuaciones gestuales que fallan en su cometido cuando los diálogos son introducidos innecesariamente para explicitar un guión que prácticamente carece de acciones y se construye en base a la ausencia de las mismas. Los personajes van buscando pistas, revolviendo bolsos, enterrando, desenterrando y escondiendo objetos y dinero, protegiendo aquello por lo que luchan, viven y están dispuestos a morir. El río parece la clave de la vida y de la muerte, alterando el orden de la naturaleza al igual que la acción del hombre. Las cartas del tarot ya están echadas y sólo queda esperar a que el río reclame lo que le pertenece.

calificacion_2

Por Martín Chiavarino

 

No hay dudas del potencial cinematográfico que ofrece el Delta del Paraná. Lo supo Lucas Demare, cuando filmó Los Isleros, y luego más directores, sobre todo a la hora de contar historias policiales. Todos Tenemos un Plan, protagonizada por Viggo Mortensen, es un ejemplo reciente. Sin duda, un paraje ideal para crímenes e intrigas al margen de la civilización, en un territorio que parece vivo, dispuesto a devorarte.

Si hay un director que conoce el entorno y la manera más personal de plasmarlo en una película, ese es el cineasta y periodista Paulo Pécora. Allí filmó El Sueño del Perro, su ópera prima, y también su más reciente largometraje: Marea Baja.

Pascual (Germán de Silva) llega al Delta. Se trata de un ladrón que se propone escapar a Uruguay, no sin antes permanecer un tiempo allí, en busca de otro botín escondido en algún sector de la selva. En esos días también se dejará consumir por sus adicciones y tormentos, y entablará relación con dos mujeres solitarias (Susana Varela y Mónica Lairana), quienes le dan alojamiento y comida. Sin embargo, él sabe bien que la tranquilidad no durará demasiado, que sus perseguidores están cada vez más cerca.

Un policial, con elementos de western, contando muy al estilo de Pécora. En El Sueño… y en sus cortometrajes, queda patente una preocupación por crear climas. Aquí predominan ambientes opresivos, logrados por una cuidada utilización de imágenes metafóricas (la mayoría relacionadas con insectos y cabezas de animales) y de sonidos (los zumbidos de mosca, como señal de que la Muerte es parte del lugar). Incluso en los momentos apacibles hay un importante grado de tensión. Lejos de quedarse sólo en esos recursos para generar sensaciones, el director nunca descuida la narración, aunque sin estridencias y recurriendo a una mínima cantidad de diálogos. Incluye una secuencia de disparos en la jungla que nada tiene que envidiarle a Michael Mann, otro cineasta que filma westerns en claves de film noir.

Al igual que en su película anterior, Pécora nos presenta a un individuo misterioso que llega al Delta huyendo de algo. Otro papel a la medida de Germán de Silva. Si bien ya tiene una trayectoria en el cine argentino independiente, o de presupuesto bajo o mediano (a las órdenes de Pablo Fendrik y Rodrigo Moreno, entre otros), pronto lo veremos en uno de los episodios de Relatos Salvajes, en una tarea a la altura del reparto estelar del nuevo film de Damián Szifron. En cuanto al elenco femenino, los trabajos de Susana Varela y de Mónica Lairana contribuyen a conformar un triángulo anticonvencional, conformado por perdedores sin las mejores perspectivas.

Si se busca un thriller intimista, que evite los lugares comunes, lejos de la urbe, en los dominios de la naturaleza, donde las leyes son una broma de mal gusto, Marea Baja da en el blanco. Una interesante alternativa en esta temporada de efectos especiales y espectacularidad a granel, y la muestra de que el Delta del Paraná es una fuente inagotable de historias.

calificacion_4

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