A Sala Llena

Metegol, según Tomás Maito

Fuera de juego.

Después de haber ganado el Oscar a la mejor película extrajera por El Secreto de sus Ojos, es normal que cualquier nuevo trabajo que pueda hacer Juan José Campanella genere expectativas importantes y Metegol, su nuevo film (y su primero de animación) no iba a ser la excepción. Pero al respecto de esta nueva obra, hay que decir que ya desde el principio empieza a generar dudas cuando un grupo de primates juegan al fútbol con un cráneo en una especie de homenaje a la famosa escena de 2001: Odisea del Espacio de Stanley Kubrick. La cuestión es que esta presentación resulta un tanto pobre y da pie a una historia que, de a poco, se va tornando bastante deslucida.

Metegol mantiene la esencia del cine de Campanella, pero éste film (salvo en la animación) no incursiona en nada nuevo respecto a las obras anteriores del realizador. La película es estructuralmente muy similar a Luna de Avellaneda, sólo que en este caso en vez de presentar la lucha de un humilde club de barrio frente a los deseos capitalistas de una gran empresa, la situación se deriva a un pequeño pueblo que enfrenta a una importante corporación que quiere demolerlo y desarrollar un centro turístico para hacer sus negocios.

Es cierto que, por momentos, Metegol luce muy bien visualmente y expone técnicas jamás vistas en el cine argentino que no se encuentran tan lejos de los grandes films de animación internacionales; pero su inconveniente surge de lo narrativo: la historia resulta muy trillada y por momentos desencantadora. Si en El Hijo de la Novia, los personajes generan un cierto grado de empatía para desarrollar un entorno agradable, en esta nueva película casi no sucede. El tema del fútbol y la emoción popular que esto genera seguramente atraiga a los más chicos, pero para los más grandes que los acompañen la situación puede ser distinta. Esta obra de Campanella carece de una chispa nostálgica que hasta el propio metegol como juego simboliza. Las diversos guiños a la cultura argentina no resultan del todo divertidos, quizás solo se puede destacar alguno que otro chiste respecto al folclore futbolero y situaciones que hacen referencia a lo que pueden ser las mañas de Bilardo, el ego de Riquelme o Maradona y la astucia de Barijho para quedarse con pertenencias no propias. Igual esto no alcanza para generar armonía entre las acciones.

Los viejos pleitos, la búsqueda de lo moral, la esperanza del más débil y hasta los desencuentros amorosos son temáticas que abundan en la filmografía de Campanella, que en este caso retoma en menor o mayor medida en Metegol. El dilema está en que al film le falta una épica que lo torne especial y lo aleje de una conclusión obvia y situaciones poco pintorescas que puedan ir a la par de la correcta animación y la muy buena banda sonora. Otro desacierto es el uso del 3D que en este caso (como en la mayoría de las películas en este formato) no aporta nada estético ni a la acción dramática en sí, parece nulo y ni siquiera expone una profundidad de campo que al menos lo haga necesario.

En fin, Metegol resulta un film bastante flojo en dónde tanta expectativa no se traslada a la pantalla, que a pesar de algunos aciertos, la nueva película de Campanella no logra concretar el grado de emoción que propone y de a poco se va diluyendo en la intrascendencia de sus desacoples narrativos.

calificacion_2

Por Tomás Maito

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