A Sala Llena

Motivación Cero (Efes Beyahasei Enosh)

(Israel, 2014)

Dirección y Guión: Talya Lavie. Elenco: Dana Ivgy, Nelly Tagar, Shani Klein, Heli Twito, Meytal Gal, Tamara Klingon, Yonit Tobi, Yuval Segal, Elad Smama. Producción: Guy Jacoel, Yochanan Kredo y Yossi Uzrad. Distribuidora: Mirada Distribution. Duración: 97 minutos.

La feminidad alternativa.

Sin dudas uno de los puntos más álgidos del séptimo arte históricamente ha sido el cine realizado por, sobre y/ o para mujeres, como si la presencia de las damas condicionase de algún modo la interpretación del film en cuestión y nos obligase a construir un juicio de valor de inmediato. Así como la ciencia no puede escapar del enclave social que la circunda y le da vida, la lectura de las películas denominadas “femeninas” saca a relucir un cúmulo de posiciones acerca del tópico que suelen girar en torno al fundamentalismo más raso (en consonancia con el dualismo antropológico que considera al pene una deformación de la vagina o a la vagina una deformación del pene, según la óptica evolucionista del momento).

En el desfile de posturas relativamente contrastantes encontramos el discurso de barricada de Moolaadé (2004), la abstracción desapasionada a laInnocence (2004), el extremismo de las exploraciones corporales símil In My Skin (Dans Ma Peau, 2002) y esa clásica tonalidad neutra de los trabajos de la gran Kathryn Bigelow. Motivación Cero (Efes Beyahasei Enosh, 2014) esquiva en parte la “responsabilidad” de redondear un alegato sobre el tema y decide concentrarse en cambio en una mixtura entre la rebeldía de Cero en Conducta (Zéro de Conduite, 1933) e If (1968), aunque sin aquel surrealismo visceral, y las comedias desinhibidas de las décadas del 70 y 80, siempre apuntando a una versión más apaciguada.

La ópera prima de Talya Lavie funciona como un retrato agridulce de la milicia israelí en general y el devenir de las señoritas del departamento de Recursos Humanos en particular, centrándose en un grupo de mujeres que en esencia se dedican a quehaceres de oficina y a asistir a los hombres a cargo de una base en el desierto. La propuesta desarrolla en paralelo las cosmovisiones superpuestas de las tres protagonistas principales: Zohar (Dana Ivgy) odia la hipocresía del hábitat castrense, Daffi (Nelly Tagar) -su mejor amiga- sólo desea un traslado a una localización cercana a Tel Aviv, y la jefa de ambas Rama (Shani Klein) sueña con un ascenso que nunca llega por el ninguneo y la eterna apatía de sus superiores.

Afortunadamente Motivación Cero se ubica junto al mejor cine de género de la producción reciente de Israel, léase Big Bad Wolves (Mi Mefahed Mezeev Hara, 2013), y deja de lado el esquema pensado para la exportación, con ejemplos como La Esposa Prometida (Lemale et ha’halal, 2012). Lavie administra con sutileza la frontera entre la comedia dramática, el hastío de la vida laboral y las ironías antiburocráticas, obviando la brutalidad ampulosa de Hasta el Límite (G.I. Jane, 1997) y esos condimentos típicamente británicos presentes en opus como Cracks (2009). Aquí se enaltece una feminidad alternativa, la militar, que a su vez constituye un claro mecanismo de ruptura para con la hegemonía masculina estándar…

calificacion_4

Por Emiliano Fernández

 

Mujeres al borde de un ataque administrativo.

La propia organización económica capitalista, entendida como gestión  de los recursos, ha estandarizado nuestro tiempo vital -regido otrora por las experiencias personales y sociales- en una cárcel de horas, minutos y segundos donde el encierro cubicular es la antesala  de la pérdida del tiempo trascendente en una constante adoración del afán de enriquecimiento de las corporaciones multinacionales y las instituciones de disciplinamiento y control.

Motivación Cero (Efes Beyahasei Enosh, 2014), la opera prima de la talentosa directora y guionista Talya Lavie, es una atípica e ingeniosa comedia de enredos situada en un cuartel militar israelí en medio del desierto. La trama se centra en las peripecias de un grupo de mujeres que se desempeñan como personal administrativo en el ejército, donde se desata una serie de situaciones hilarantes a partir de las contradicciones entre la vida administrativa y la militar.

La película israelí forja sus armas a través de la estructura misma de la organización militar, generando en todo momento parodias de sus cimientos como críticas políticas perspicaces de una forma de vida particular. A través de tres capítulos, las mujeres sueñan con grandes y eméritos futuros o con ascensos y promociones, pero la realidad es muy diferente y cuando los sueños se convierten en divagaciones diurnas la inoperancia da lugar a la inacción. Si por un lado Motivación Cero remite a comedias como Enredos de Oficina (Office Space, 1999), donde la situaciones cómicas se producen principalmente a partir del aburrimiento, la frustración y la desidia que generan en los trabajadores los inadecuados paradigmas de trabajo de las empresas capitalistas y del estado, por otro lado se hace hincapié en la rigidez innecesaria del ejército, que en el caso de que sirva para los propósitos de endurecimiento y alienación de la humanidad del enemigo, es absurdo e incoherente para el desempeño de las tareas administrativas del personal femenino que habita los cuarteles.

Con esta sagaz propuesta, Motivación Cero logra interpelar la idiosincrasia de la militarizada sociedad israelí generando a la vez una historia universal sobre el abuso, la falta de controles y los sueños que se transforman en pesadillas. Aquí el humor crítico cuestiona las cadenas de mando, las estructuras sociales y los males de la vacuidad del entreteniendo como embrutecimiento planificado, con vistas a vislumbrar lucidamente -a través de los paradigmas de la femineidad actual- las contradicciones de una forma de vida que nos mantiene en la más terrible esclavitud mental.

calificacion_5

Por Martín Chiavarino

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