A Sala Llena

Oscars 2011: No todo lo que comienza bien… termina bien

 

 

La 83º Entrega de los Premios de la Academias de Ciencias y Artes Cinematográficos, dejo un deslucido sabor amargo… una vez más.

Es sorprendente notar, como, a pesar de las críticas que tuvo por su burlón y negrísimo sentido del humor, Ricky Gervais, en la última entrega de los Globos de Oro dejó en claro lo que es ser un anfitrión. Es más, pareciera que todos tienen bastante claro lo que es ser un anfitrión menos los productores de las entregas de los Oscars.

Antes de ayer, Joel Mc Hale, comediante protagonista de la serie Communion, hizo un gran trabajo animando los Spirit Independent Film Awards. La entrega comenzó con un video, donde el anfitrión estaba atrapado en su camerín por culpa de una piedra gigante que le aplastaba la mano (clara referencia a 127 Horas), por lo tanto venía Dale Dickey (la actriz secundaria de Lazos de Sangre) con una motosierra en la mano. Mc Hale se negaba a aceptar la motosierra, y a su rescate llegó John Waters. Maravilloso. El resto de la ceremonia, aunque no tuvo muchas sorpresas, fue agil, divertida y dinámica.

Lo de Ricky Gervais puede ser muy criticado, porque sus insultantes chistes pueden no caer muy bien a las personas que defienden a los “artistas” de Hollywood, pero lo cierto es que cada aparición de Gervais dio pie a una polémica y hoy en día siguen discutiendo sus chistes. Eso es hacer historia. Gracias Ricky.

Y ni hablar de cada ceremonia de los premios Tony, donde Hugh Jackman y Neal Patrick Harris dan catedras sobre como conducir una entrega de galardones.

El problema es que en los Oscars, todo está demasiado medido y ensayado. Son premios demasiado cuidados porque alcanzan la máxima cantidad de televisores en el mundo. Por lo tanto debe gustar a todos, y todos deben entender los chistes que los animadores hacen (no como en el año que estuvo David Letterman y fuera de Estados Unidos todos quedamos afuera de sus chistes).

Teniendo en cuenta que había muchos artistas muy jóvenes nominados (Hailee Steinfeld, Jennifer Lawrence, Natalie Portman), quisieron captar un público post adolescente y poner encima del escenario del Teatro Kodak, actores de moda, facheros y exitosos como Anne Hathaway y James Franco. No estaba mal para cambiar un poco. Steve Martin no causaba tanta gracia como antes. De hecho, en la última entrega fue Alec Baldwin el que brilló. Y acá sucedió algo parecido. Solo uno brilló. Solamente que uno de los dos anfitriones fue espantoso y el otro, hizo lo que pudo con lo que tenía a mano, y ninguno llegó a los talones de Baldwin / Martin.

La ceremonia empezó con un clip que se extrañaba. Hathaway y Franco metiéndose en las películas. La excusa pertenecía a El Origen: meterse en el sueño de Alec Baldwin. De esta manera, atraviesan casi todas las películas nominadas (ayudados por Baldwin y Morgan Freeman), menos Toy Story 3 y 127 Horas (hubiese sido muy divertido ver a Franco enfrentarse contra sí mismo).

Después de ese video, ambos anfitriones ofrecieron poco y nada. Poco, Hathaway, nada, Franco.

Los dos primeros premios presentados por Tom Hanks dieron pie a “pequeñas” sorpresas. No debería sorprender que Alicia en el País de las Maravillas ganara a la mejor dirección de arte. Es una fija que las películas de Burton siempre triunfan en el rubro. Solo que todos creían que el premio iría para El Discurso del Rey, por favoritismo oscarizador. En cambio, era una fija que Roger Deakins ganaría por la fotografía de Temple de Acero. Deakins es uno de los mejores y más meticulosos directores de fotografía que hay y nunca ganó un Oscar. Esta era su mejor oportunidad porque la foto de Temple es magnífica. Pero no. Se lo llevó (tambien merecidamente) Wally Pfister por El Origen. Pfister viene trabajando hace mucho con Nolan y sus trabajos son perfectos. Merecido. Además había ganado el premio del gremio de Directores de Fotografía.

El siguiente fue Actriz de Reparto. Y acá quedó demostrado, que los veteranos le ponen más chispa que los jóvenes. El encargado de dar el premio fue el legendario Kirk Douglas que con 94 años y problemas de habla (por un ACV que tuvo hace diez años) dio el más divertido momento de la noche, elogiando a Hathaway por su belleza y creando suspenso a la hora de anunciar a la ganadora. Brillante lo de Douglas. Incluso, cuando una insoportable y sobreactuada Melissa Leo, parecía no querer irse del escenario, Douglas padre la agarró de la cintura y se la llevó. ¡Genio Espartaco!

Lo que siguió fue cada vez más monótono. Hathaway cantó con un smocking una canción burlándose de Hugh Jackman. No era buena la letra, pero ella le puso gracia y actitud. Además canta y baila muy bien. Como ella vestía como hombre, James Dean, perdón, digo James Franco apareció vestido como Marilyn Monroe. La idea fue buena y Franco la remató con un chiste a lo Gervais que no cayó muy bien: Charlie Sheen ya me llamó por teléfono aludiendo a los particulares gustos del actor de Two and a Half Men.

El resto de la ceremonia ambos estuvieron pintados. Especialmente Franco que parecía drogado, aburrido o ambas. Es más, fueron completamente obviados cuando Billy Crystal apareció sobre el escenario con una personalidad y actitud que daban la apariencia que Crystal venía conduciendo toda la noche. ¿Y a quien rindió homenaje Crystal? Al padre de todos los maestros de ceremonia: el inigualable Bob Hope.

Fue un gran momento. Del resto de los anfitriones se destacaron: Kevin Spacey demostrando calidez y espontaneidad cantando Top Hat, y las parejas Robert Downey Jr. y Jude Law (compañeros de Sherlock Holmes, parecía que consumieron lo mismo que Franco) y Josh Brolin y Javier Bardem (estuvieron juntos en Sin Lugar para los Débiles) que aparentemente tambien se divirtieron. Ahora, Bardem está obeso. No sé si es por la paternidad o porque recuperó de golpe lo que perdió por Biutiful.

Hablando de esto, Suzanne Bier ganó por fin un Oscar por A Better World, dejando por tercera vez con las manos vacías a Alejandro González Iñarritú. Otras sorpresas no hubo. Aaron Sorkin recordó a su mentor, el gran Paddy Chayefsky. David Seidler admitió su tartamudez. El director de Inside Job, el documental, alertó sobre el rumbo que está tomando la economía y fue el único momento netamente político, sacando de lado cuando Obama contó cuál era su canción favorita del Oscar.

Randy Newman se llevó el segundo Oscar de su carrera por la canción de Toy Story 3. Merecido reconocimiento. Y la película ganó, obviamente como mejor animación.

El resto de las canciones fueron muy convencionales. Nuevamente los premios homenaje se celebraron aparte. Una lastima porque hubiese sido divertido escuchar en vivo a Francis Ford Coppola y especialmente a Eli Wallach (lo debería haber presentado Kirk Douglas, hubiese sido muy divertido). Los tres se mostraron en el escenario pero no dijeron palabra..

Como era de prever, El Origen (sonido, efecto de sonido, efectos visuales, fotografía) se llevó todo lo técnico, compartido con Alicia (arte y vestuario) y algo para Red Social (música a cargo de Tret Reznor, volvió a perder Hans Zimmer, y edición). Entretanto no parecía haber competencia para Rick Baker y su extraordinario trabajo de maquillaje para El Hombre Lobo. Él mismo admitió hace mucho que era su mejor trabajo y no se equivocó. El Oscar respalda su decisión. Casi fue un Oscar Honorario. No tuvo competencia siquiera.

En los rubros actorales, los premios fueron para los mismos de siempre. Además de la efusiva y sobreactuada Melissa Leo, ganaron Bale, Portman y Firth. Los tres se mostraron calmos y dieron discursos discretos (a pesar de que Firth empezó a tartamudear y no se sabe si fue un chiste o en serio).

El duelo de directores Fincher – Hooper se lo llevó el británico de El Discurso del Rey. Lo cuál confirma la teoría de que “ganará el que se lleva el premio del gremio de directores”. Lo mismo se puede decir del rubro película, que como en la entrega de los BAFTA y del gremio de productores, ganó El Discurso del Rey.

Pero como dijo Steven Spielberg, el presentador, eso no asegura nada. Algunas grandes perdedoras como El Ciudadano, Toro Salvaje o El Graduado se volvieron mayores clásicos que las ganadoras Que Verde era mi Valle (a pesar de ser de Ford), Al Calor de la Noche y Gente como Uno. Eso no resta que sean buenas, pero… Y lo mismo pasó entre Rescatando al Soldado Ryan y Shakeaspeare Apasionado, o Vidas Cruzadas y Secreto en la Montaña. ¿Cuáles recuerdan más ustedes?

Esto no es fútbol. Aca el perdedor, puede a llegar a ganar porque no se hizo justicia y eso convierte en un mito inmortal a ciertas obras. Lo mismo puede pasar ahora con Red Social, Temple de Acero, El Origen o El Cisne Negro.

Mi Familia, Lazos de Sangre, 127 Horas y Temple… se fueron con las manos vacías. Se suponía por parte de las películas de las únicas directoras que tenía películas nominadas: Chodolenko y Granik. Pero la película de los Coen, tenía méritos, aunque sea técnicos (como la fotografía o la actuación de Steinfeld, superior a la de Leo).

A nivel de dirección de cámaras, era muy divertido ver la misma expresión congelada de David Fincher que no se inmutaba antes cada premio que ganaba Red Social. Era un manequin. De la misma forma la cámara Coen, mostraba a los hermanos urgándose la nariz o la oreja. Y solo se pudo ver una pequeña sonrisa cuando Douglas mencionó a Hailee Steinfed entre las nominadas, pero como vio que lo filmaban, Joel borró enseguida la sonrisa. ¿Un Coen sonriendo, demostrando simpatía? No ayuda a su imagen.  Por otro lado, habría que avisarle a Jeff Bridges que se saque al personaje de Loco Corazón de encima.

Divertida por momentos, con la gracia de Hathaway y la hosquedad de Franco, esta entrega será recordada más que nada por la simpatía y vitalidad de Kirk Douglas. Ganaron los que tuvieron que ganar. Esta vez no hubo verguenzas ajenas como e año pasado (los premios a Preciosa y Sandra Bullock). Fue correcta y punto. Fue más dinámica porque se ahorraron presentadores (menos en los rubros actores, director y película, cada presentador presentaba dos rubros). Y tampoco se enumeraron y mostraron clips individuales de las diez nominadas a mejor película. Aciertos.

Si tenían que rellenar esos 20 minutos que quedaron, deberían haberle dado en vivo el premio trayectoria a Eli Wallach.

El show cerró con un coro de chicos de escuela secundaria que le pusieron más ánimos con “Somewhere Over the Rainbow” a la ceremonia, que A.R Rahman cantando “If I Rise”.

Lo que quedó bien en claro, es que si para el año que viene no convencen a Neal Patrock Harris o Billy Crystal para conducir la ceremonia, no habrá otra que traer de vuelta a Ricky Gervais y su humor malicioso.

 

Todos los Ganadores 

Mejor Pelicula: El Discurso del Rey.

Mejor Director: Tom Hooper, por  El Discurso del Rey.

Mejor Actor: Colin Firth, por El Discurso del Rey.

 

Mejor Actriz: Natalie Portman, por  El Cisne Negro.

 

Mejor Actor de Reparto: Christian Bale, por El Ganador.

 

Mejor Actriz de Reparto: Melissa Leo, por El Ganador.

 

Mejor Dirección Artística: Robert Stronberg y Karen O’Hara, por Alicia en el País de las Maravillas.

 

Mejor Diseño de Vestuario: Colin Atwood, por Alicia en el País de las Maravillas.

 

Mejor Maquillaje: Rick Baker y Dave Elsey, por El Hombre Lobo.

 

Mejor Documental: Charles Ferguson y Audrey Marrs por Inside Job

 

Mejor Montaje: Angus Wall y Kirk Baxter, por Red Social.

 

Mejor Película de Habla No Inglesa: Susanne Bier In a Better World (Dinamarca).

 

Mejor Canción Original: Randy Newman, por “We belong together” de Toy Story 3.

 

Mejor Cortometraje de Animación: Andrew Ruhemann, por The Lost Thing.

 

Mejor Largometraje de Animación: Lee Ulkrich, por Toy Story 3.

 

Mejor Efectos Visuales: Paul Franklin y equipo, por El Origen. 

 

Mejor Mezcla de Sonido: Lora Hirsberg, Gary A. Rizzo y Ed Novick, por El Origen.

 

Mejor Edición de Sonido; Richard King, por  El Origen.

 

Mejor Banda Sonora Original: Trenz Reznor y Atticus Ross, por Red Social.

 

Mejor Cortometraje de Ficción: Luke Matheny, por God of Love.

 

Mejor Cortometraje Documental: Karen Goodman y Kirk Simon por Strangers No More.

 

Mejor Guión Adaptado: Aaron Sorkin, por Red Social.

 

Mejor Guión Original: David Seidler, por El Discurso del Rey

 

Mejor de Fotografía: Wally Pfister, por El Origen

 

Oscar Honorífico de la Academia: Francis Ford Coppola, Jean- Luc Godard, Eli Wallach y Kevin Browlow.

 

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