A Sala Llena

Oz, el Poderoso, según Elena Marina D’Aquila

¿Dónde quedó la magia?

Una  presentación en blanco y negro a lo Burton con música de Danny Elfman abre Oz, El poderoso. Pero la película de Raimi está muy lejos de ser poderosa. Si bien al comienzo nos invita a disfrutar una parte del relato en blanco y negro, una vez que cambia a color, le cuesta seguir adelante y no mantiene un ritmo narrativo fluído y ágil, sino que se va tornando cada vez más densa y repetitiva en su discurso. Hollywood se ha empeñado últimamente en tomar cuentos tradicionales y “modernizarlos”, o al menos eso intentaron. Pero ni Espejito, Espejito, ni Blancanieves y el Cazador, o la más reciente versión de Hansel y Gretel han sido buenas metamorfosis. Y Oz, El Poderoso no es la excepción.

La Tierra de Oz está concebida como El país de las maravillas que presentaba Burton y saturada de efectos especiales que perjudican la credibilidad del relato. De hecho, el diseño de producción lo hizo Robert Stromberg, quien ganó el Oscar por su trabajo en Alicia en el País de las Maravillas y Avatar. Las Brujas, -lejos del estereotipo de feas- están encarnadas por  Mila Kunis  -Theorora, la Bruja Mala del Oeste, Rachel Weisz -su hermana, Evanora- y Michelle Williams, que es la Bruja Buena.  Zach Braff, hace de su breve aparición, la mejor actuación de la película, y además le pone la voz a Finley -el mono/buddy de Oz-, que es lo más gracioso dentro del film. Franco interpreta a una especie de Ed Wood de la magia, pero más bien parece el hombre de ojalata cuando actúa y no le aporta presencia en la pantalla al protagónico.

El problema es que este mago de clase Z, es un personaje desagradable, un chanta que maltrata a sus colaboradores, un cobarde -escapa en un globo aerostático para no enfrentar una pelea-, y un personaje impulsado solamente por la codicia. El único momento Raimi tiene lugar cuando Glinda le arranca el collar de esmeralda a La Bruja Malvada, dejándose ver como realmente es: el clon de la señora Ganush en Arrástrame al Infierno. Raimi tenía la varita mágica en su poder para hacer de ésta una película que siga su estilo, pero Oz, El poderoso, a pesar de tener varias ideas, no se puede librar del sello aleccionador de Disney.

calificacion_2

Por Elena Marina D’Aquila

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