A Sala Llena

Policeman (Ha-Shoter)

(Israel, 2011)

Dirección y Guión: Nadav Lapid. Elenco: Yiftach Klein, Yaara Pelzig, Michael Moshonov, Michael Aloni. Producción: Itar Tamir. Distribuidora: Zeta Films. Duración: 105 minutos.

Está venida como una Tropa de Élite made in Israel. Sí, puede experimentarse cierto sabor a la potente película de José Padhila, pero son productos distintos. Por un lado, un grupo comando antiterrorista. Principalmente, Yaron, su miembro más representativo. Conocemos toda su vida: su relación con su esposa, que está a punto de parir; las reuniones informales con sus colegas; la práctica de ciclismo, donde también trata de sobresalir; los intentos de infidelidad con menores de edad…

Por otro lado, un grupo de jóvenes con revolucionarios con intenciones de secuestrar a un multimillonario. Algunos son fieles a su ideología anticapitalista. Otros están más confundidos. Todos están listos para desenfundar cuando haga falta.

Inevitablemente, el destino de ambos bandos chocará de una manera trágica. El Nadav Lapid cuenta primero la historia del oficial y luego la otra, lo que provoca que el relato se haga denso. Tampoco juega a favor el desempeño estático de alguno de los actores (sobre todo, los rebeldes postadolescentes). Pero el trabajo de Yiftach Klein (Yarom), el nivel de tensión de algunas secuencias, la decisión de no juzgar a ninguna de las partes (todos tienen luz y miserias), y un breve pero intenso tiroteo hacen que la película valga la pena. Policeman es uno de esos film que nació para generar comentarios de todo tipo, en todo el mundo, y lo sigue logrando también en el Bafici.

calificacion_3

Por Matías Orta

 

Un film que retrata dos visiones opuestas de la misma realidad social tan violenta y militarizada como lo es la isarelí. Por un lado tenemos a un comando de policía super profesional y especializado en antiterrorismo, en especial la proveniente de las amenazas árabes, ellos están orgullosos de su país: es el más hermoso del mundo; por el otro un grupo de jóvenes revolucionarios compatriotas con un plan de estratégico para que los ricos mueran y los pobres y oprimidos venzan, ellos están avergonzados de su país: el más injusto y desigual del mundo.

Los primeros son una especie de Tropa de Elite, los segundos nos remiten a Los Edukadores pero más fanatizados. La propuesta resulta más que interesante, pero el resultado está bastante alejado del nivel de estos dos films mencionados. No llega a tener ni la acción adrenalínica de la película brasilera, ni la profundad ideológica del largometraje alemán.

Dividida en partes, primero muestra a través de su policía protagonista, Yalom, como es vivir en la fuerzas de seguridad de unos de los lugares más combativos del mundo, pero a medida que avanzan los minutos la narración se queda un poco estancada y se pierde en ciertos conflictos relacionales, la segunda parte del film te presenta la historia de estos jóvenes utópicos y también se pierde en los diferentes vínculos que se establecen entre los miembros del grupo. Recién en la última media hora el relato levanta vuelo y adquiere su momento de mayor intensidad cuando el plan de los revolucionarios se lleva a cabo y la policía debe interceder con sus modalidades más violentas y combativas.

Técnicamente la película es muy prolija, con un interesante trabajo de fotografía e iluminación brindando una notable calidad de imagen y por cierta belleza estética en todos los detalles que van desde los planos hasta la fisonomía física de los personajes principales. El guión es el punto débil, por momentos pierde el rumbo y aburre, pero de todos modos es muy interesante para reflexionar sobre la paranoia, y no tanto que se vive en un país donde los enemigos y los conflictos no siempre son los que se importan de países árabes vecinos.

calificacion_3

Por Emiliano Román

 

Dialéctica de la violencia.

El Estado es una construcción social en disputa constante. La violencia es su característica principal. Sea a través de la represión más virulenta o de un pretendido consenso, toda sociedad es un acto de violencia y el crimen que la funda se manifiesta en el inconsciente colectivo explotando como una granada. Policeman (Ha-Shoter, 2011) es un drama israelí escrito y dirigido por Nadav Lapid, sobre un episodio atípico con respecto al clima de violencia habitual que se vive actualmente en Israel.

Por un lado, Yaron (Yiftach Klein) es un oficial maduro de un equipo táctico antiterrorista israelí de elite, que vive una vida considerada por los estándares socioculturales establecidos por el mundo del espectáculo como cercano a la “felicidad”, junto a su esposa embarazada y sus leales compañeros. Musculoso, narcisista, dominante, Yaron es el prototipo de un macho alfa que tiene el control. Su equipo táctico está entrenado para enfrentar cualquier amenaza terrorista y su vida al límite parece una simple demostración de superioridad.

En las antípodas de Yaron, Shira (Yaara Pelzig) es una joven que se enamora del líder de un grupo extremista que repudia la política israelí con sus vecinos palestinos. La joven es insegura, fanática, el ejemplo de la juventud perdida en ideales y acciones que no conducen a cambios reales, buscando la acción revolucionaria fútil e inmadura sin medir las causas ni las consecuencias (en lugar de la verdadera constancia revolucionaria que corroe las bases de los poderes establecidos). Las vidas de ambos se desarrollan paralelamente sin cruzarse hasta que el grupo político de Shira decide perpetrar un acto terrorista cuasi infantil bajo la falsa idea de que la policía se dará cuenta de que ellos también son oprimidos por este sistema capitalista perverso; lo que eventualmente conduce a los jóvenes a un acto temerario e imprudente que obliga a las fuerzas de seguridad a intervenir. Por un instante los mundos chocan y la sociedad israelí -que se presenta como un todo político y religioso- se quiebra y aparece como un momento más de otra lucha. Las grietas de una sociedad injusta en la cual la violencia es un elemento firme, se expande un poco más entre los huesos de los cadáveres de varias generaciones.

De un plumazo todo lo sólido de desvanece en el aire, dos historias que no debían atravesarse se entrecruzan y la ideología y las justificaciones quedan a un lado. Solo la acción definirá cómo sigue la historia de Israel y el avezado ojo de la cámara de Lapid sigue atentamente el desenlace de este drama sociopolítico. ¿Qué es un cadáver más sobre los escombros de una sociedad que se pretende eterna?

calificacion_4

Por Martín Chiavarino

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