A Sala Llena

La Sospecha, según Luciano Mariconda

Devoluciones imperfectas.                                        

La Sospecha dura aproximadamente dos horas y media y ya a los quince minutos dos niñas desaparecen sin dejar rastro. Esto es menos un recurso narrativo que un síntoma inmediato de que el film quiere contar varias cosas al mismo tiempo. Y así lo hace: el canadiense Denis Villeneuve -en su primer trabajo fuera de su país de origen- analiza no sólo este detonante argumental, sino temas como la justicia por mano propia, la violencia encerrada en la clase media, la infancia interrumpida, los roces dentro de las propias fuerzas policiales, y le queda incluso tiempo para esbozar los tópicos del drama familiar y la amistad quebrada.

Hay que otorgarle el mérito a Villeneuve de realizar una obra perturbadora, oscura, brutal y otros adjetivos que la mayoría de las veces no podemos aplicar a las películas que salen de Hollywood; sin embargo, también es un film calculador, sentencioso, dotado de un ingenio artificioso, que grita y se golpea el pecho admirando sus virtudes. Los laberintos trazados por uno de los sospechosos no hacen otra cosa que reforzar la necesidad de estar ante un aparato complejo cuando en realidad, si se lo piensa bien, todo es más simple de lo que parece. Las mejores momentos de La Sospecha surgen cuando Villeneuve deja de lado la solemnidad y filma sin la pretensión de reiterarnos lo mal que está el mundo y las terribles cosas que puede hacer la gente. En este sentido, los puntos más altos de la película son aquellos ubicados en la -sin dudas- apasionante investigación del caso.

Sin embargo, se podría tildar a La Sospecha de carecer de una identidad propia, y sinceramente Villeneuve no debería objetar esta postura. El film tiene la apariencia de un rompecabezas, pero no por sus intrincadas vueltas de tuerca (que incluso se tropiezan en una misma escena), sino por las piezas/ influencias que terminan conformando la película. En La Sospecha se percibe la atmósfera de Zodíaco, el detonante deDesapareció una Noche, la sordidez (para bien o para mal) de Río Místico e incluso una vuelta de tuerca similar a la holandesa Desaparecida. Demasiados préstamos para una devolución no del todo satisfactoria.

calificacion_3

Por Luciano Mariconda

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