A Sala Llena

En el Camino (On the Road)

(Francia/ Reino Unido/ Estados Unidos/ Brasil, 2012)

Dirección: Walter Salles. Guión: José Rivera. Elenco: Sam Riley, Garrett Hedlund, Kristen Stewart, Kirsten Dunst, Tom Sturridge, Viggo Mortensen, Amy Adams, Alice Braga, Steve Buscemi, Danny Morgan. Producción: Nathanael Karmitz, Charles Gillibert, Rebecca Yeldham. Distribuidora: Distribution Company. Duración: 124 minutos.

La intrascendencia desnuda.

Lo primero que habría que decir es que En el Camino, de Jack Kerouac, es una novela sobrevalorada, y si bien no carece de momentos interesantes, estos apenas aparecen como destellos en sus páginas, mientras que la mayoría del relato es un compendio de situaciones tediosas, repetitivas en su sentido superficial y -yendo a lo fundamental- carentes de una posición  o mirada más compleja que las aglutine y les dé un sentido último más profundo o trascendente. Es seguramente una novela que refleja un momento de la cultura y que, como suele repetirse, ha sido influyente. Sin embargo, esas características no la convierten por sí solas en una gran novela.

Pero estas carencias, a la hora de pensar una posible adaptación cinematográfica, tal vez puedan ser entendidas como una ventaja, ya que justamente aquello que falta -esa mirada, ese punto de vista, ese centro- puede ser aportado por el responsable de la adaptación al hacer una relectura de la novela y tomar algunos de sus elementos y ponerlos en escena bajo otra luz. Porque una adaptación puede ser un riesgo, pero también una esperanza.

Claro que, como en el fútbol, en el cine casi siempre todo depende de los nombres propios, y así, para desgracia de todos, el nombre sobre el que cayó la tarea de filmar la novela de Kerouac es el vidrierista internacionalizado Walter Salles, por lo que toda posible esperanza se ve abortada. Resulta imposible imaginar una película de Salles que escape de la mediocridad, del preciosismo fotográfico vacío, de la superficialidad, de la intrascendencia en definitiva. De sus intentos fílmicos ni siquiera puede decirse que sean entretenidos o superficialmente bellos, y su versión de En el Camino es una confirmación de todo esto. Durante algo más de dos horas nos presenta una serie de personajes en sus viajes por las carreteras de los Estados Unidos hacia fines de los cuarenta, en sus reuniones y fiestas, en algún bar escuchando jazz, o consumiendo drogas y explorando la sexualidad en una aparente forma libertina (además de supuestas reflexiones sobre literatura y otras cuestiones existenciales muy difíciles de clasificar…). El problema es que se trata de una serie de secuencias intercambiables entre sí, carentes de valor y que poco dicen, que nada representan, y que tampoco logran transmitir tensión, incomodidad o erotismo. ¡Ni hablar de algo cercano al humor! Ya no se trata de que la puesta en escena no funciona en su nivel más importante, el simbólico (alguien como Salles jamás logrará moverse en ese plano), sino que tampoco logra seratractiva en su aspecto más elemental: en el de ser una ilustración atractiva de la novela.

calificacion_2

Por Sebastián Nuñez

 

Sobre En el Camino de Walter Salles y The Paperboy de Lee Daniels.

Intento juntar a ambos films debido a los tantos puntos en común que encontré entre ellos, incluso la calificación personal que les puse. Ambas cuentan con un cast de renombradas estrellas hollywoodenses: John Cusack, Viggo Mortensen, Nicole Kidman, Matthew McConaughey y los jóvenes Zach Efron (High School Musical), Kristen Stewart (Adventureland, Crepúsculo) y Garret Hedlund (Tron: El Legado).

El primero, dirigido por el brasilero Walter Salles, considerado de un talento enorme por estos lugares. El segundo, dirigido por el señor Lee Daniels, de quien conocimos otra obra horrible denominada Preciosa.

La repercusión de un film tan banal como resultó ser Preciosa, por más que haya logrado ser un éxito de taquilla y obtener premios internacionales, lleva a figuras como John Cusack y Nicole Kidman a confiar en productos como The Paperboy, actores que al menos salen ilesos de esta olvidable experiencia. Hay incluso una escena escatológica en la que Kidman orina sobre la cara de Efron. El film trata sobre un convicto (Cusack), de quien se quiere probar su inocencia; en el medio está Charlotte (Kidman) como objeto de deseo entre el convicto y Jack (Efron). Una vez resuelto el primer conflicto del film se pasa instantáneamente a un segundo conflicto, que termina por definir, en un recuento de pocos minutos, lo que en casi dos horas no se pudo.

Por otro lado, En el Camino tiene como desventaja el hecho de transcurrir casi en su totalidad dentro de medios de locomoción, justamente como su título lo indica (“en la ruta”). Uno bien podría argumentar que éste es uno de los puntos difíciles de trasladar al cine, una obra ambientada en un lugar cerrado, pero eso no puede servir más que como una excusa. Otro film presentado en competencia posee exactamente la misma premisa pero con mejores resultados: Cosmopolis de Cronenberg, que también transcurre dentro de una limusina. Dos films que sinceramente no deberían integrar una Competencia Oficial, por más que ciertos nombres puedan atraer los flashes de Cannes.

calificacion_1

Por José Luis De Lorenzo

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