A Sala Llena

Por tu Culpa, Según Maria Eugenia D’Alessio

Julieta está cansada y parece que no da más; sin embargo, sigue y su día se hace elástico. La rutina la sobrepasa con obligaciones de madre, hija, esposa (quizás ex esposa o en ese camino; no sabemos bien) y el trabajo. Es una mujer como muchas; o mejor dicho, con la que fácilmente un gran número de madres puede sentirse identificada.

Por tu Culpa es un film de corte intimista que muestra una noche cualquiera en la vida de una adulta joven, madre de dos inquietos niños que parecen tener pocos límites. La hora de ir a dormir se extiende con videos, play station y juegos. Pero el cansancio –de los hijos y la mamá- y la sobre excitación ganan y se produce lo inevitable: Teo, el menor (Zenón Galán) se golpea de manera brusca. Julieta (Erica Rivas) decide entonces dejar todo y salir a una clínica para corroborar que el incidente sea solo eso.

Es entonces cuando se desata la pesadilla: Valentín (Nicasio Galán), el mayor de los niños, se descarga contra la madre delante del médico y la culpa del golpe de su hermano. Si antes Julieta estaba agobiada, ahora se sentirá desbordada e incapaz de resolver la situación.

Tanta angustia y el peso de una rutina asfixiante parecen traspasar la pantalla a través de las imágenes de un departamento pequeño en el que se amontonan juguetes y se ve, al final del angosto pasillo, el desorden de los dormitorios. Primeros planos de largas tomas con el sonido de los videojuegos como fondo acentúan la opresión. La protagonista no da más, y por momentos tampoco los espectadores, para quienes los minutos parecen ser eternos, y no porque sí. Los gritos de los niños y las escenas perturban.

La historia ocurre durante toda una noche. La cámara, que durante casi todo el film está en mano, acompaña en tiempo real los sucesos, logrando como resultado crispar los nervios.

Dos méritos tiene este film. Uno es la historia que cuenta, que puede repetirse hasta el infinito en la sociedad de  hoy. El otro es la interpretación de Rivas (El Corredor Nocturno, Toda la Gente Sola), que logra compenetrarse extraordinariamente en un papel que requiere verdadero talento. Sin olvidar, por supuesto, la mirada femenina de la directora,  cuyas elecciones precisas dan el tono justo a un relato que denota la observación exhaustiva de todos los detalles.

Por tu culpa habla de la falta de tiempo, de las rutinas asfixiantes, de los deberes que oprimen, de una madre angustiada que no puede ni con su propia vida.

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