A Sala Llena

Sex and the City 2

Sex and the City 2 (EE.UU., 2010)

Dirección: Michael Patrick King.  Guión: Michael Patrick King.  Elenco: Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis, Cynthia Nixon, Liza Minnelli. Producción: Michael Patrick King, John P.Melfi, Sarah Jessica Parker, Darren Star. Distribuidora: Warner. Duración: 146 minutos.

 

Grupos feministas abstenerse.

 

La famosa serie creada a partir de la novela de Candace Bushnell contó con seis exitosas temporadas ininterrumpidas exhibidas en la señal de cable HBO.

La serie adoptaba un formato a partir de los relatos de Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), una columnista de un diario de New York, sus temas iban y venian relacionándose con las costumbres sexuales de los hombres y mujeres residentes en Manhattan, las problemáticas características de la mujer en una sociedad de consumo y machista, en el ámbito de trabajo, el capitalismo vinculado al lujo y la comercialización en costosas tiendas de vestimenta y aunque graciosamente tratado, una reivindicación sobre los derechos de la mujer, bandera en alza sobre pilares del feminismo y logros que la mujer a través de los años supo lograr para reivindicar socialmente su integridad y existencia como ser humano. La acompañan Charlotte, Samantha y Miranda, sus inefables tres amigas de juntada, de sus vivencias Carrie aporta a sus columnas, las inseguridades, embrollos y temores.

La serie llegó a su fin y como la franquicia permanecía latente, sus productos seguían comercializándose, las temporadas adoptaron diversos lanzamientos en el formato dvd, colecciones conformadas por temáticas y una edición definitiva con forma de diario personal. Sin tener en cuenta a las grandes marcas de moda como Dior, Gucci, Dolce & Gabbana, reflejadas publicitariamente. ¿Cómo dejar morir una franquicia que todavía vende? Sería una idea insana comercialmente…

 

Llegó un primer film, de larga duración, innecesario cinematográficamente. Gran éxito de taquilla mundialmente.

 

Ahora un segundo film, que si bien, apenas presenta mejoras en relación al primero en materia de edición y con un guión notablemente más sólido argumentalmente, no deja de destruir gran parte de los méritos erguidos en la serie.

 

Carrie, la columnista soltera que reflejaba las problemáticas femeninas de la última decada, ha tomado votos maritales con Mr.Big, acotando en el guión gran parte de lo que en la serie se extendió durante varios años. Resultado de esa cota, Carrie ya no es la misma, sus salidas son apenas reflejos de las de su soltería en conjunto de amigas. El ser un alma independiente laboral y personalmente, la aleja de su esposo, quien decide pasar al menos dos días de la semana alejado del matrimonio para poder realizar individualmente aquellas tareas tan simple como poder ver un film clásico en blanco y negro a altos decibeles sin recibir queja alguna de su mujer. Las demás, tambien están pasando por etapas difíciles. Miranda no termina de congeniar entre su familia y su trabajo, algo que repetitivamente hemos visto hasta el hartazgo en la serie, y lleva al cuestionamiento que su personaje es tan pequeño que no posee otro recurso más que éste a ser considerado. Charlotte continúa siendo tan naive como en sus comienzos, su única preocupación actual es sobre la relación con su sexy niñera contratada y saturarse con el trabajo que le lleva criar a sus hijos y bueno…Samantha, seguirá siendo Samantha por varias secuelas más, es el ingrediente que levantaba a la serie y los films con sus participaciones satirizadas sobre comentarios y experiencias propias de índole sexual.

 

Lo que molesta de ésta secuela son varios desaciertos.

Inicialmente, un enganche para el espectador, contar con la aparición on stage de Liza Minnelli, con una cirujía facial que la deja casi irreconocible, maquillada y vestida para aparentar ser su propia madre, Judy Garland. Liza es contratada para realizar una coreo en un casamiento gay, sector para el cual la franquicia de Sex and the City está muy vinculada.

Carrie y su grupo se trasladan a Abu Dahbi, un viaje reparador como en la primer entrega. La premisa allí es en gran parte burlarse de la cultura y religión de la región.

Penelope Cruz brinda una aparición innecesaria de escasos minutos.

 

En conclusión, Michael Patrick King vuelve a hacer uso de una fórmula ya desgastada. El crecimiento de las cuatro mujeres en los años de serie a nivel de los personajes aquí se ven relativamente manipulados, pequeños, groseros hacia otras culturas y orientaciones sexuales.

 

 

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 Maldito Glam

Esta segunda parte, cuenta como la anterior con el mismo equipo de trabajo (director, guionista, productores, actores y vestuaristas) por lo que se logran mantener y resaltar la misma estética, ambiente y esencia que en la saga televisiva.

Una vez más, poco importa aquí haber seguido o no la serie, o haber visto o no, Sex and the City I. La película se entiende sin mayor dificultad; tal vez hacía el final, la aparición inesperada de Ethan (no precisamente un ex novio cualquiera) alcanzaría otro impacto, si se supiera con anterioridad el historial amoroso que compartió con la protagonista.

Carrie (Sarah Jessica Parker), Samantha  (Kim Cattrall), Miranda (Cynthia Nixon) y Charlotte (Kristin Davis) se alejan de sus ajetreadas vidas laborales y amorosas de Nueva York, para dirigirse a un destino, en apariencia menos convulsionado: Abu Dahbi, el Nuevo Medio Oriente. En este lugar de ensueño, lleno de lujos, ostentación y riquezas, dan rienda suelta a sus aventuras y enredos, donde una vez más, Samantha se convierte en la protagonista de casi todas las situaciones.       

Sex and the City (I, II y versión televisiva) tiene su origen en el libro de Cadance Bushnell perteneciente a lo que suele llamarse Chick Lit. Definido como subgénero dentro de la novela romántica, sus protagonistas son mujeres de treinta o más años, posfeministas, glamorosas y generalmente solteras, en cuyas vidas el trabajo tiene un papel fundamental. Estas historias, tienen como lugar idóneo para desarrollarse, ciudades cosmopolitas como Londres o Nueva York.  Las grandes marcas, especialmente de ropa, zapatos y carteras, son casi un personaje más.

El Chick Lit, procura abarcar y mostrar las diferentes experiencias por las que atraviesa la mujer actual en su vida cotidiana, haciendo hincapié en el amor, las relaciones de pareja y el sexo. Redefine así constantemente los vínculos tradicionales. La crítica literaria, aún lo considera un género menor y lo mira con desdén, pero no habría que esperar de él virtuosismo, sino más bien puro entretenimiento. Lo mismo que habría que esperarse de las propuestas cinematográficas que en él se basan.       

En más de una ocasión, me pregunté que le veían mi novio o mis amigos a las películas de Vin Diesel o de Jason Statham. Cómo era posible que pese a  considerar que eran muy malas, no podían dejar de verlas. A partir del jueves pasado esa pregunta quedó obsoleta, al descubrirme sentada por más de dos horas, y disfrutar más de la cuenta, de una película que no era más que un producto netamente comercial, y donde el concepto artístico, quedaba bastante lejos de ser mínimamente rozado.

Si el colectivo masculino, se dejaba engatusar ante la seducción de la violencia, los efectos y la adrenalina de las películas de acción, yo me dejaba seducir por la moda, el romance y las aventuras femeninas menos verosímiles de la comedia romántica. El maldito glam hacía mella en mí, y ya no podía dejar de pensar en cual sería mi próxima compra.

Sex and the City 2, no pasa de ser una simpática comedia para ver, quizá sólo, entre amigas.

 

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